Riaza, ruta de los pueblos rojos y negros. Segovia

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Ruta por los pueblos rojos y negros de Segovia.

Con el pueblo de Riaza, concluyo una serie de post dedicados a los pueblos segovianos, especialmente al tridente del cordero y cochinillo. Pedraza, Sepúlveda y finalmente Riaza, que son los más famosos y concurridos para esos menesteres gastronómicos. Aunque no son los únicos, Turégano, Ayllón o Maderuelo pueden satisfacer estómagos con la misma solvencia.

Es posible que Riaza sea respecto a los anteriores el menos monumental, sin desmerecer por ello a la localidad. Por eso una visita a Riaza puede combinarse con una ruta de lo más pintoresca. La de los pueblos rojos y los pueblos negros.

Madriguera un pueblo rojo de Segovia.

Madriguera un pueblo rojo de Segovia.

Queda a voluntad del visitante decidir si hacerlo con el fin de abrir el apetito o con el objetivo de “bajar la comida”. En mi caso opte por la primera opción.

Los pueblos rojos de Segovia.

Piedra roja ferruginosa

Este conjunto de pueblos, más los llamados negros pertenecían al sexmo (división administrativa medieval) de la Villa y Tierra de Ayllón, pero en 1979 pasaron a ser parte de municipio de Riaza.

Alquité, Madriguera, Martin Muñoz de Ayllón y Villacorta son los conocidos como pueblos rojos.

Si no se dispone de tiempo suficiente, la mejor elección es Madriguera, pues cumple fielmente con la descripción cromática que les define, aunque Villacorta tiene identicos motivos para presumir.

La tonalidad de las casas se debe a la abundancia de brechas ferruginosas, estas se componen de pizarra y cuarcita con alto contenido de hierro. De hecho en tiempos pasados pueblos como Villacorta y Madriguera contaron con ferrerías destinadas a obtener hierro de estas brechas.

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Madriguera.

Se ubica a 17 kilómetros de Riaza, es el mejor rehabilitado de los pueblos rojos, la piedra rojiza domina todo el conjunto rural.

No es un pueblo animado que digamos, hay un par de casas rurales que se podrían clasificar como de turismo rural tranquilo. Lo mejor es deambular por sus callejuelas y disfrutar de sus pintorescas calles fruto de una intensa rehabilitación.

Pero qué más da. Es que acaso era mejor cuando se caía a trozos, no comparto las ideas contra la excesiva rehabilitación de los pueblos, si esta rehabilitación se hace adecuadamente, como es el caso de Madriguera. Otra cosa diferente a la rehabilitación, es la comercialización o monetización de un pueblo en exceso. No es este el caso.

En el mismo tono rojizo de todo el pueblo se levanta la iglesia de San Pedro Apóstol, del siglo XVIII y parece ser (porque yo no pude verlo) que su interior es de un recargado barroco, con varios retablos, coro, órgano de trescientos años, y abundantes frescos en sus tres naves.
La Iglesia es testigo de que Madriguera, que hoy cuenta con 33 habitantes, debió de tener más vecinos que justificaran un templo tan notable.

Madriguera.

Madriguera.

Madriguera.

Rincones de Madriguera.

Villacorta.

Si venimos de Riaza, antes de llegar a Madriguera, se encuentra Villacorta, otro pueblo exclusivamente rojo. Al igual que Madriguera son pueblos “contemplativos”, pues no hay mejor actividad que el paseo por los mismos. Villacorta cuenta con una Iglesia con portada románica y dos palomares en buen estado. Además la antigua ferrería hoy es una casa rural, situada a las afueras del pueblo, junto al río Vadillo.

Villacorta

Villacorta

Rincones de Villacorta.

Rincones de Villacorta.

Los pueblos negros.

Piedra Negra

Existe una ruta de idéntica denominación en Guadalajara, de hecho en el fondo es una continuación de esta, o precede a esta. Pues si rebasamos los pueblos negros segovianos entramos directamente en las comarcas de los pueblos negros de Guadalajara.

En Segovia tenemos El Muyo, Becerril y Serracín. Pueblos construidos en piedra negra. Las características de las pizarras son las fracturas horizontales que facilitan su corte en planos y lajas. Esto tiene dos ventajas, por un lado favorece la llamada arquitectura de mampostería en seco, y por otro, su gran impermeabilidad permite su uso como cubierta para los tejados. Son las características que definen a estos pueblos.

Es tal la abundancia de estas lascas que si miras bien puedes encontrar en el suelo algunas en muy buen estado y con formas regulares. Si te las llevas, pueden cumplir cometidos como tabla de quesos, tabla de pates, o platos donde servir tus menús preferidos de forma original. Eso sí, dí que las conseguiste en el mismo sitio donde las compra el chef de DiverXO. Aunque no tengas cresta y te llames David acabado en d.

El Muyo.

El Muyo construido con la propia pizarra del terreno.

El Muyo construido con la propia pizarra del terreno.

De los tres mencionados El Muyo es el “más negro”. Se encuentra muy cerca de Madriguera y es el pueblo más alto de toda Segovia. Al contrario que Madriguera su rehabilitación es parcial, por lo que combina rincones bastante arreglados con otros sin asfaltar y en estado de semi abandono. Pero esto le da más encanto si cabe.

Su entorno tranquilo gracias a sus tan solo 13 habitantes, su paisaje rudo, y sus presumiblemente gélidos inviernos, convierten a El Muyo en un lugar ideal para situar una típica historia de jóvenes universitarios, que vienen a pasar unos días alegres al campo. Pueblo donde sospechosamente nadie les dirige la palabra, y durante su estancia comienzan a ocurrir cosas extrañas…y el silencio de la noche solo es interrumpido inesperadamente por el chirriar de una sierra eléctrica y un grito que se ahoga en la noche.

Volviendo a la realidad, El Muyo es un perfecto ejemplo de arquitectura rural y una muestra de los pueblos negros que en otras comarcas están siendo más alterados por el turismo. Aquí sin embargo conserva toda la autenticidad que se espera de ellos, y con posibilidades de que esta no tarde mucho en desaparecer.

El Muyo


El Muyo

El Muyo

Rincones de El Muyo

Rincones de El Muyo

Riaza.

Si no conoces la historia de Riaza, o más bien de todos estos pueblos de la Extremadura castellana, puedes decir que la conquistó o repobló el Conde de Castilla Fernán González en el siglo X, o bien Alfonso VI en el XI. De esta forma tienes un 50% de posibilidades de acertar, porque, o fue uno o fue el otro, y a veces los dos, pues entre medias hubo un nuevo lapsus islámico.

En este caso es Alfonso VI quien con motivo de la conquista de Toledo repobló estos terrenos con cabezas principales en Maderuelo y Ayllón. Por entonces junto al rio Aza se estableció una aldea que terminaría llamándose Riaza.

Con Alfonso VII los terrenos donde se encuentra Riaza son donados al Obispado de Segovia. En sus manos permanecen hasta que en 1430 Juan II compra la Villa al Obispo de Segovia, y tan solo unos meses después se la vende a Don Álvaro de Luna por el mismo precio que pagó al Obispo.

La caída en desgracia de Don Álvaro de Luna, modifica la propiedad que ahora pasa a manos de los Duques de Villena, pero en 1470 la villa aparece como propiedad de la Duquesa Doña María de Velasco. Y en 1536 la posee Don Diego de Cárdenas. Primer Duque de Maqueda. En esta familia quedo hasta que “la Pepa” abolió los señoríos en 1812.

Que ver en Riaza.

Sin duda la Plaza Mayor es la postal más conocida de Riaza. Los inevitables soportales castellanos rodean la plaza, en esta ocasión la mayoría de ellos en piedra.

La animada Plaza Mayor de Riaza

La animada Plaza Mayor de Riaza

Estos forman parte de las típicas construcciones de dos plantas. Pajar, granero, leñero y cuadra abajo, con un corral en la parte trasera, y las dependencias arriba. En el caso de las casas de la plaza, dada su privilegiada situación muchas serían (y son) tienda y talleres artesanos. Estas tiendas se mezclaban en los soportales con otros vendedores en los días de mercado que el clima no fuera propicio.

La Plaza Mayor sufrió un recorte en el siglo XVIII al plantar casi en medio de la misma, el edificio del Ayuntamiento, y detrás de este la iglesia principal.

Durante el siglo XIX se proyectó una fuente en medio de la plaza, en el lugar ocupado por la picota, pero los intereses taurinos prevalecieron. La plaza sirvió como coso taurino hasta la reciente fecha de 1993.

La Plaza Mayor fue coso taurino hasta 1993.

La Plaza Mayor fue coso taurino hasta 1993.

Comer en Riaza.

Muchos de los turistas que se acercan los fines de semana, a Riaza, Sepúlveda, Pedraza y otros pueblos, dicen que vienen para escapar de la ciudad, contemplar los atractivos culturales y paisajísticos de estas villas, el aire puro y demás lugares comunes. Es mentira. (Me incluyó el primero).

Vienen por el cordero lechal y el tostón, y mientras observan y fotografían iglesias románicas fingiendo que ese es el motivo de la visita, están pensando en un precioso cerdito en medio de una fuente de barro a la sombra de una botella de vino.

Cordero lechal y tostón, las razones de la ruta.

Cordero lechal y tostón, las razones de la ruta.

No he visto ningún monumento de la comarca que congregue tantos visitantes como los “Hornos de Asar”. Estos lucen repletos de incautos que pensaron que podía venirse sin reserva y encontrar mesa (en temporada alta).

En Riaza destaca entre otros La Porticada, uno de los tres mejores que he estado en tierras de Segovia en mi vida. (Y he estado en muchos).

Restaurante La Porticada en Riaza

Restaurante La Porticada en la Plaza Mayor de Riaza

Así que concluyo mi periplo por esta comarca, con los verdaderos motivos de mi desplazamiento, que lo otro solo era para disimular. Bueno también tenia como excusa el tercer cumpleaños de uno de los blogueritos.

cumplecar

Sobre el autor

Salvador Gutiérrez Sánchez, Licenciado en Derecho, y aun preguntándose por qué. Como ya soy mayorcito ahora estoy a punto de graduarme en Geografía e Historia. Adoro viajar desde antes de tener uso de la razón, pues esta la adquirí hace poco. En este blog cuento mis viajes, mis experiencias, y especialmente los testimonios culturales y artísticos de los lugares por donde paso. Creo que un lugar se vive y se entiende mejor si conoces lo que antes sucedió. No pretendo entrar en grandes erudiciones, que o bien no poseo, o no son objeto de este blog. Solo quiero hablar de viajar, viajar y viajar, y de cuando en cuando con un puntito de acidez, e ironía.

2 comentarios

  1. Mucho me temo, compañero, que a ti lo que realmente te gusta es el pedazo de cordero y el magnífico cochinillo que se estila por la zona. Gracias por recordarme que hace tiempo que no me jalo un buen tostón.
    Enhorabuena por el post y saludos!!!