El paso de las estaciones en el Museo Thyssen Bornemisza

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Las estaciones, un motivo para viajar a través de los cuadros.

Las estaciones del año son un motivo pictorico desde tiempos de Apeles. En este post  “visitaremos” tres estaciones con el Museo Thyssen, el invierno lo dejamos para otro día que ahora es tiempo de manga corta.

Por tanto lo normal es arrancar con la primavera.

Primavera.

Johannes Itten. Süddern-Linden, 1888-Zurich, 1967   –   Grupo de casas en Primavera. 1916

Primavera

En relida las tejas no son tan rojas.

Este suizo ejerció su labor como docente de bellas artes y fue profesor de La Bauhaus. Se le ha adscrito al expresionismo alemán, aunque la verdad es que sus obras son algo más alegres de lo habitual en este movimiento. Su labor pictórica siempre esta compaginándose con la docente, y al momento de pintar esta obra había montado su propia escuela en Viena.

El lugar es Gänsheide, una aldea junto a a Stuttgart donde el pintor tenia una casita. Al final todos los pintores de paisaje terminan teniendo una casita en el campo.

Como todos los vanguardistas se mueve entre lo abstracto y lo figurativo, un sí pero no. Lo que es verdad es que el pueblo tiene tejados de teja roja, aunque ya no quedan muchos.

Verano.

Hugh Bolton Jones. Baltimore, 1848-Nueva York, 1927.   –   Verano en Blue Ridge 1874

Verano en Blue Ridge. Jones

Dan ganas de dar un paseo por aqui.

Este señor era amigo de Frederic E. Church al que conocimos en el post de paisajes tropicales. Pero Jones prefirió viajar por Europa, e ir formándose como pintor de paisajes, especialmente los de Blue Ridge, la cordillera situada entre las dos Virginias y Carolina del Norte.

En esta primeara etapa de juventud fue cuando pinto este paisaje. Son estos paisajes bucólicos y agradables los que le hicieron popular en su tierra. a partir de entonces empezó sus viajes a Francia donde realizo exposiciones y prolongó sus periplos a España y Africa. Con lo que me reafirmo en que los pintores suelen ser bastante viajeros y además de los buenos.

Emil Nolde. Nolde, 1867-Seebüll, 1956.   –   Tarde de Verano 1903

 Tarde de Verano. Emil Nolde

Verano alemán

Y llegamos ahora a uno de los grandes del expresionismo alemán, cualquier día lo tenemos hasta en la sopa, porque el mercado del arte también se rige por modas, ahora pita Munch, mañana De Kooning y el día menos pensado subastan un Nolde por una indecente cantidad de dinero.

Esta tarde veraniega es de su etapa previa a ingresar en el grupo expresionista Die Brücke en el cual no estuvo mucho tiempo. Hizo algo mejor que es irse a las islas alemanas del Pacifico, las antiguas Marianas y Carolinas españolas y en el camino recorrió Rusia y varios países asiáticos.

La llegada de los nazis le reporto curiosos honores como formar parte de la exposición organizada por el partido nazi Entartete Kunst (Arte degenerado) en 1937. O que en 1940 le confiscaran los cuadros de los últimos dos años. Esto dio lugar a la serie “cuadros no pintados” porque los escondía en su casa. En fin con los nazis hasta los cuadros se escondían.

Este cuadro parece mezclar impresionismo, simbolismo y expresionismo a la vez, puede que hasta algo de romanticismo. Algo debía tener cuando el pintor lo conservo casi toda su vida y no lo puso a la venta.

Max Pechstein. Eckersbach, 1881-Berlín, 1955.   –   Verano en Nidden 1920

Verano en Nidden. Pechstein

Con ese Sol, se estan poniendo bien morenas

Otro expresionista, también del grupo Die Brücke, el de Nolde, Kirchner, o Schmidt-Rottluff. Como caulquiera que quiera ser pintor ha de ir a Italia y Francia, este se echó el caballete al hombro y recorrio esos dos países y su patria alemana.

Con el ascenso nazi tuvo el honor de compartir cartel con Emil Nolde en la ya mencionada exposición de arte degenerado.

Nidden es un pueblo de pescadores en Lituania, en aquel tiempo Prusia. Este fue el pueblo que eligio Pechstein para su retiro pictórico-rural que ya se sabe que todos los paisajistas de la historia tienen uno.

Aquí pudo cultivar otra de sus pasiones, el desnudo, siempre dentro de un paisaje y no de interior, lo que no sé, es si en Lituania luce el Sol en verano de forma tan intensa, que se van a quemar.

El Verano se convierte en Otoño en Septiembre.

Frederick Childe Hassam Drcohester, 1859-East Hampton, 1935.   –   Nubes de Septiembre 1895

Childe Hassam. Nubes de Septiembre.

Una carrerita por el prado

Este es otro norteamericano, y para no perder las buenas costumbre hizo su “grand tour” europeo por Escocia, Inglaterra, Francia, Países Bajos, Suiza, Italia y España. (Andalucía, que es el tópico).

Luego regresaría en varias ocasiones a Europa, y destacaría como ilustrador de ciudades, Nueva York, París, Londres cultivando el grabado y la litografia.

Este cuadro esta realizado en pastel, y corresponde a Lexington en Massachusetts, en las cercanias de Boston. Un sencillo y cálido paisaje.

Otoño.

George Henry Durrie New Haven, 1820 -1863   –   Otoño en Nueva Inglaterra la elaboración de la sidra 1863

La elaboración de la sidra George Durrei

Un sencillo paisaje con gran carga nacionalista.

Este americano comenzó como pintor-viajante, asi que poco más que decir, pintar y viajar es todo uno. A pesar de ello no gozo de la fama y éxito de otros paisajistas norteamericanos de su época.

Este cuadro lo pinto en el último año de su vida, y un periódico de su pueblo lo alabo como «la composición que coronaba su carrera», así que no se si le hizo gracia que le dijeran que tuvo que esperar al último cuadro para obtener reconocimiento.

En este cuadro se retratan las virtudes campesinas y del medio rural, pero no debemos olvidar el año en que estamos. 1863. Plena guerra de secesión, y esto es Nueva Inglaterra, alma de la Unión, que en estas fechas adquiere su aurea de cuna de las virtudes del pueblo norteamericano.

Que los que nos gusta el arte ya sabemos aquello de que no se pinta asi como así, siempre hay un mensajillo detrás.

Frederick Edwin Church Hartford, 1826-Nueva York, 1900   –   Otoño 1875

Otoño Edmond Church

Le belleza del otoña y sus colores.

Un viejo conocido, Frederick Edwin Church, del que vimos sus paisajes tropicales en Colombia y Ecuador.

Este cuadro es muy posterior a sus viajes por Sudamerica. En esta época Church se construyó una casa “neopersa” (había viajado a oriente) en la cercanías del río Hudson y allí pinto una serie sobre las estaciones.

La luz otoñal es la gran protagonista del cuadro pero, no sé porque, a mí me recuerda un poco a sus paisajes tropicales, debe ser que nunca los olvido.

Henri Le Sidaner Port-Louis, 1862-Versalles, 1939   –   Tarde de Otoño. 1895

tarde de otoño. Le sidanier

Una invitación a la lectura reposada

Henri Eugène Le Sidaner se inició como aprendiz del reputado pintor “pompierAlexandre Cabanel. Recorrió toda Europa buscando paisajes, y al final encontró su Parnaso en Étaples.

Este cuadro pertenece a su primera época, que se ha calificado de realismo sentimental, hay algo romántico, simbólico y crepuscular. Su pintura recuerda mucho a los impresionistas, e incluso a los puntillistas. El cuadro respira tranquilidad, armonía, sencillez y gracias a la mujer que pasa ante nosotros, soledad y recogimiento.

A pesar de todo el cuadro dista mucho de llegar a los suaves, sugerentes y casi oníricos paisajes de su pintura posterior.

Karl Schmidt-Rottluff. Rottluff, 1884-Berlín, 1976   –   Paisaje de Otoño en Oldenburg 1907

Schmidt-Rottluff otoño

Un Otoño genuinamente expresionista.

Y el Otoño se vuelve vanguardista con uno de los fundadores de Die Brücke, Schmidt-Rottluff. También miembro de la célebre exposición “artistas degenerados”.

Este original paisaje otoñal lo hizo en la localidad de Dangast, en el Mar del Norte, donde pinto innumerables cuadros, con los colores intensos y su pincelada gruesa que definen la obra de este pintor y que tiene su origen en Van Gogh.

Y terminamos con el expresionista Nolde, pero esta vez en Otoño. Y no solo el Otoño de la estación sino también el de su vida.

Emil Nolde. Nolde, 1867-Seebüll, 1956   –   Atardecer de otoño 1924

Emil Nolde. Otoño

Inquietante Otoño

Este cuadro lo pinto Nolde en su ciudad natal de Schleswig, entonces Alemana y que después de la segunda guerra mundial sería danesa.

Esta pintura es plenamente expresionista, y mucho más simbólica y repleta de sugerencias que la tarde veraniega. El color es para él un sentimiento, en este caso la turbación de una amenaza de tormenta. La otra clave es las formas distorsionadas tan expresionistas.

Por lo visto el pintor se inspiró en The Great Enclosure, cuadro de Friedrich Caspar David del Albertinum de Dresde. Probablemente el mejor paisaje pictorico que yo he visto en mi vida (si así de radical). Pongo un enlace, pero da igual, su verdadero efecto solo se produce viendolo in situ en Dresde.


Los datos y algunas informaciones provienen de la web del Museo Thyssen Bornemisza

Sobre el autor

Salvador Gutiérrez Sánchez, Licenciado en Derecho, y aun preguntándose por qué. Como ya soy mayorcito ahora estoy a punto de graduarme en Geografía e Historia. Adoro viajar desde antes de tener uso de la razón, pues esta la adquirí hace poco. En este blog cuento mis viajes, mis experiencias, y especialmente los testimonios culturales y artísticos de los lugares por donde paso. Creo que un lugar se vive y se entiende mejor si conoces lo que antes sucedió. No pretendo entrar en grandes erudiciones, que o bien no poseo, o no son objeto de este blog. Solo quiero hablar de viajar, viajar y viajar, y de cuando en cuando con un puntito de acidez, e ironía.

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