Visita al Palacio Topkapi y el Harem. Recorre sus leyendas.

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Visita el Palacio Topkapi y su Harem como lo haría un viajero romántico

 El lugar conocido como El Serrallo (Palacio para los turcos), se sitúa en la punta noreste de la vieja Estambul. Esta completamente ocupado por el Palacio y Jardines de Topkapi la residencia de los Sultanes de 1465 a 1853, año en que se mudarían a Dolmabahçe.

 Siempre se dijo que los turcos eran un pueblo asiático que vivía y se desplazaba en grandes tiendas y Topkapi es una gran tienda de las estepas hecha en piedra.

Topkapi y el Harem escenarios del drama de la vida y la muerte en la fantástica corte del los sultanes.

  Visitar el complejo requiere o bien una mañana o una tarde y aun así algunas estancias habría que verlas de refilón pues sino consumiría una jornada completa.

  Desde la llamada “Puerta de la Acogida” (Bâb-üs Selâm), existen cuatro patios más el Harem.

Palacio Topkapi. Puerta de la acogida

El Blogger y familia antes de acceder al primer patio. Detras la puerta de la acogida

El inspirador de este post. Edmondo De amicis

 Para hacer este post podría haber acudido a numerosas fuentes académicas, tanto del ámbito de la historia como el meramente artístico, pero a tenor de la amplitud de estancias y objetos, la entrada podría ser muy extensa, muy árida e incluso por que no decirlo, hasta aburrida.

 Así que he preferido inspirarme en otro tipo de fuente, como son los viajeros del siglo XIX. Concretamente Edmondo De Amicis autor del magnifico relato de viajes Constantinopla, quien hace la mejor descripción posible del Serrallo, no por su rigor, al contrario, por su romanticismo, su pasión. Los viajeros decimonónicos huían del rigorismo y la exactitud. Lo novelesco y la leyenda eran mucho más atractivo, ¿para que estropear una bella historia con análisis científicos?

 Visitemos el Palacio de Topkapi con la ayuda de aquel viajero del XIX y seamos indulgentes con sus licencias históricas. Sacrifiquemos el dato en aras de la amenidad.

Antes de entrar. Sogukcesme y la fuente de Ahmet III 

Calle Sogukcesme

Calle Sogukcesme

   Según caminamos hacia la entrada al Serrallo justo entre su muros y Santa Sofia se encuentra una calle restaurada en 1986 llamada Sogukcesme (Fuente fría en turco). Esta mantiene una linea de edificaciones de madera del siglo XIX que componían una  singular postal muy apreciada por pintores y viajeros del siglo XIX. Hoy hay un Hotel, una librería, y un restaurante en el interior de una cisterna.

 Al final de esta calle llegamos a la explanada que da acceso al primer patio. En medio de la misma hay una fuente que más bien parece un quiosco.

  Es la Fuente de Ahmet III, una de las llamadas “fuentes imperiales”. No son fuentes entendidas como un monumento decorativo, como las muchas de Roma, sino fuentes de recogida. Tiene 4 muros con un grifo en cada lado llamado cesme. Cada grifo tiene en la parte superior una inscripción caligráfica muy elaborada formada por versos de 14 lineas.

  A esta fuente se la enmarca dentro del llamado rococó turco, o “periodo de los tulipanes“. La fuente de Ahmet III se considera la más bella de Estambul.

Fuente de Ahmet III

Fuente de Ahmet III

  La puerta de la acogida (y ahora nos inspiramos ya en Edmundo De Amicis) es donde el pueblo de Estambul se congregaba cada mañana para conocer que cabeza había rodado aquella noche. Las cabezas clavadas en picas se exponían en unos nichos a ambos lados de la puerta. Igualmente los cadáveres de los condenados a estrangulamiento eran arrojados desde las almenas de la puerta.

El primer patio. El patio de los jenízaros.

  El primer gran patio es actualmente de entrada libre y no forma parte del museo visitable.

  A la izquierda resalta por encima de todo Hagia Irene. Una iglesia bizantina que de no ser por la cercanía de Santa Sofía que la empequeñece, se valoraría más, pues sus dimensiones son respetables. Santa Irene o la Santa Paz es otra de las obras del fructífero periodo de Justiniano. Ocupa el lugar de una de las primeras iglesias cristianas, según dicen un santuario de tiempos de Constantino. Constructivamente se puede decir que es un templo de transición entre la basílica de Occidente con bóveda hacia la basílica de Oriente con rotonda.

Santa Irene o la Santa Paz

Santa Irene y Santa Sofía al fondo

Santa Irene y Santa Sofía al fondo

 El tamaño de Santa Irene se aprecia mucho mejor en el interior, donde destaca la gran nave central que sustenta dos cúpulas sobre pechinas, que si bien son de igual anchura, la mas próxima al ábside esta elevada sobre un tambor con ventanas lo que la hace aparentar mayor tamaño, mientras la otra se apoya en cuatro arcos.

Interior de Santa Irene

Interior de Santa Irene

 Junto a la nave central hay dos laterales con bóvedas en arista y las bóvedas de cañón en las galerías superiores. Una curiosidad es la sencilla cruz que ocupa el ábside encima del Synthronon  un ejemplo de la corriente Iconoclasta en Bizancio.  En las galerías laterales aunque muy deteriorado se pueden apreciar restos de decoración.

Cruz del ábside de Santa Irene

Cruz del ábside de Santa Irene

 Hagia Irene fue empleada como arsenal y armería en tiempos otomanos, y más recientemente como auditorio para conciertos.

 En Santa Irene puede obtenerse la Museum Pass. Una buena idea si hay colas para entrar en el Palacio Topkapi por que la gente no se da cuenta que podría ahorrárselas acercándose a las taquillas de la menos visitada Santa Irene.

 En este inmenso patio tuvieron cabida, el hospital, el Tesoro Publico, las caballerizas, cocinas, estancias de altos funcionarios, y la casa de la moneda.

 Un patio donde afluía todo el Universo

 Aquí se congregaba el esplendor de los sultanes, 150 horneros y 200 cocineros, largas caravanas de mulas y camellos con provisiones, los 900 caballos de Murad IV que bebían en pesebres de plata.

 Todo el patio era una inmensa romería, turbantes blancos de jenízaros, túnicas doradas, arqueros, lanceros, eunucos blancos y negros, muecines, astrólogos, astrónomos, estos últimos para informar al Sultán de las horas propicias para cada una de sus actividades. Todo ello regulado, cada uno tenia un momento del día.

Ottoman_Sultan_selim_III_1789

Ottoman Sultan selim III 1789 Licensed under Public Domain via Wikimedia Commons.

 Visires, intendentes, ulemas, secretarios y otros altos cargos se distinguían por el color de sus turbantes y la calidad de sus ropajes. Los funcionarios que tenían acceso directo a la persona del Sultán como el jefe de palafreneros, el primer camarero, el gran limosnero, “el eunuco blanco que lamia el pavimento con la lengua antes de extender el tapiz en que el Sultán se sentaba”. La poderosa e influyente figura del jefe de los eunucos, el comandante de los carceleros y verdugos, estos últimos siempre muy ocupados. El barbero del Sultán, el cirujano encargado de la circuncisión de los príncipes.

 Soliman el Magnifico escribía al Sah de Persia que a Topkapiafluía todo el universo

 Llegaban las embajadas, de Carlos V, de Francisco I, de Genova, de Venecia. Caravanas con obsequios de tartaria, jaulas de leones, elefantes con tronos de oro, pieles de tigre, jarrones de China, gemas de la India. Todo rumbo al edifico del Tesoro. Y largas filas de esclavos de todas las razas y procedencias. También partían de aquí los mensajeros y emisarios a las más lejanas provincias del imperio. Como aquellos que llevaban esplendidos regalos a un lejano gobernador en cuyo interior se escondía la sentencia de muerte del mismo.

El segundo patio. Ejecuciones y conspiraciones

 Se accede por la puerta de la salutación o Bab-üs-Selam. Esta hoy cumple las funciones de taquilla y entrada oficial al museo. Antaño fue lugar de ejecuciones sumarias y sentencias de muerte ejecutadas en el acto.

 Actualmente en este patio se encuentra el acceso al harem, que requiere una entrada diferente (15TL adicionales a los 30TL del resto del Palacio y pagando los niños desde los 6 años en lugar de 12).

Porche del Consejo Imperial

Porche del Consejo Imperial

 El pabellón más importante en este patio es el llamado Consejo Imperial, uno de los mas profusamente decorados de todo el Palacio Topkapi, cuenta con un porche con columnas de mármol.

 En esta lujosa estancia se reunía el Consejo de Ministros presidido por el Gran Visir. Allí se concentraban almirantes, generales, jueces, grandes magistrados, el Tesorero del Imperio, el Niscianchi (notario) y atendían los asuntos de estado en aparente privacidad. Solo aparente, pues se dice que una ventana con una intrincada celosía, fue mandada hacer por Soliman. Servía para que el propio Sultán espiara las reuniones de su Visir.

 Acudamos a Edmundo De Amicis para presenciar una reunión del Consejo.

Interior del Consejo Imperial

Interior del Consejo Imperial

“… la sentencia de muerte surgía con una palabra, después de largos diálogos acogidos con el mas tranquilo silencio…entonces a una señal, la cimitarra caía sobre el cuello de la víctima y la sangre salpicaba las alfombras y los mármoles… caían acribillados a puñaladas, eran estrangulados por el lazo al cuello, saltándoles los ojos de las órbitas. Un minuto después los cadáveres aparecían a la sombra de los plátanos…la sangre era lavada, el aire perfumado, el verdugo al puesto y el Consejo reanudaba su interrumpida sesión con los rostros impasibles, con las manos escondidas, con la voz pesada y monótona bajo la vaga luz de las ventanas, que teñía de color oro pálido los grandes turbantes y las luengas barbas.”

 Esto es lo que en nuestros días se conoce como una remodelación del gabinete, o crisis ministerial. Estoy seguro que muchos ministros y jefes de gobierno actuales les gustaría poder solventar sus crisis de gobierno mediante un mecanismo similar al descrito.

 Junto al solemne y barroco edificio del Consejo Imperial hay dos pequeños museos, uno el de relojes, típica colección suntuaria donde predominan los ejemplares del siglo XVIII o XIX, similar a la de muchos palacios reales europeos. No es de lo más llamativo. A su lado la armería. Esta si merece una visita, no es muy amplia en cuanto a numero de piezas, pero estas son realmente sorprendentes. Cimitarras, arcabuces, mosquetes, hachas, arcos, ballestas y armaduras, que si todas las del mundo fueran así, no hubiera habido guerras, pues nadie en su sano juicio expondría al fragor de una batalla tan estupendas piezas de artesanía.

El tercer patio. Revueltas y matanzas.

 La Bab-üs-Saade o Puerta de la Felicidad. Esta es sagrada y durante cuatro siglos permaneció inaccesible a cualquier no musulmán salvo los embajadores de reyes o estados, por eso se conoció también como puerta misteriosa pues los occidentales poco llegaron a saber de lo que ocurría tras su umbral.

Puerta de la Felicidad

Puerta de la Felicidad

 A partir de aquí estamos en las más privadas estancias de los “Señores de los dos mares y los dos mundos”. Pero su aparente sacralidad también era periodicamente violada. sucedia cuando el despotismo del Visir (o las clientelas que él mismo había tejido) hacían  perder la paciencia a spahis y jenízaros.

 Entonces estallaba la revuelta y la soldadesca invadía uno a uno los patios del Palacio Topkapi. Monedas de oro llovían desde las ventanas en un intento de aplacar a la guardia enfurecida, ulemas y muftis intentaban negociar en vano, la sultana favorita mostraba al pequeño príncipe en brazos. Cuando todos los intentos de apaciguamiento fracasaban el Sultán se rendía y entregaba a sus tesoreros, favoritas del Harem, eunucos intrigantes y visires, que eran inmediatamente linchados y ejecutados.

”…Murad III arrojaba a Mehemed su halconero favorito, que era destrozado ante sus ojos. Mehmet III arrojaba al jefe de los eunucos blancos y a su visir y se veía obligado a saludar a la soldadesca ante sus dos cadáveres, …Murad IV arrojaba a su Visir Hafiz al cual diecisiete puñales destrozaban, Selim III lanzaba las cabezas de los miembros del Divan…mil grupos de rebeldes corrían por las calles de Estambul paseando en triunfo los cadáveres…”

  Tras cruzar la Puerta de la Felicidad nos encontramos un pequeño quiosco cuadrado que era la Cámara de Peticiones. Allí recibía el Hermano del sol a las visitas, incluidos aquellos hermanos y sobrinos que dado su parentesco eran asesinados para evitar embarazosas reclamaciones dinásticas, como los 19 hermanos de Mehmet III ejecutados nada más saberse de la muerte de su padre, y luego apilados ante el trono de Mehmet.

La cámara de peticiones

La cámara de peticiones

 En la actualidad encontramos en este patio varios museos. Durante mi visita, la biblioteca de Ahmed III situada en el centro del patio, y el museo de ropas y vestidos se encontraban cerrados por procesos de restauración.

 En las estancias de los museos no se permiten fotografías.

 Todos los museos actuales ubicados en este patio ocupan estancias que originalmente fueron dormitorios.

 La zona derecha del patio según entramos, alberga el Tesoro. Las joyas pertenecieron a los sultanes y son por tanto objetos de uso masculino. La razón es que las joyas de los sultanes pertenecen al Imperio, mientras que las femeninas son privativas y podían dejarse en herencia. Las piezas van desde el siglo XV hasta principios del XX.

 Como suele ser habitual en tantos imperios y civilizaciones las piezas más sobrias y sencillas se corresponden con los periodos de máximo poder otomano, y las más barrocas, abigarradas, recargadas y presuntuosas, corresponden a los periodos de declive político.  Los imperios a medida que declinan y sus victorias se transmutan en derrotas, acuden a decoraciones recargadas, retoricas y artificiosas para recrear supuestas grandezas.

  Joyas por doquier para solucionarle la vida durante varias generaciones a un regimiento. Destaca la “daga de Topkapi” gran obra de orfebrería y protagonista de la película Topkapi de 1964, y una pequeña cuna de oro de los príncipes.

Daga de Topkapi

Daga de Topkapi

 A la izquierda del patio se ubican otros dos museos, uno es de los retratos de los sultanes, para los muy interesados en ponerle cara a los “hermanos del Sol”.

 El otro contiene las reliquias sagradas del Palacio Topkapi. Pelos de la barba de Mahoma, huellas, cerraduras de la Kashba en La Meca, numerosos objetos y pertenencias de Fátima y Alí, el yerno del Profeta, ropas en abundancia, etc.

 En fin digamos que si con los trozos de la Vera Cruz que hay repartidos por occidente, se rumorea que podrían construirse las tres carabelas de Colón, con el ajuar de Mahoma y Fátima podría añadirse el velamen.

El recorrido por las salas se hace mientras un Hafiz recita las aleyas del Corán. Aunque lo que más sorprende al visitante es la vara que portaba Moisés cuando ordeno durante su huida de Egipto que el Mar Rojo se abriera a su paso.

El cuarto patio. El jardín del Edén

 Cuando llegamos a este patio es posible que el cansancio haya hecho aparición, por tanto es el ideal para descansar, pues abundan los jardines y los rincones para disfrutar de un momento de relajación. Pero lo que mas apreciamos son las magnificas vistas al Bósforo.

El Bósforo desde el Palacio Topkapi

El Bósforo desde el Palacio Topkapi

 Según accedemos a este patio a la derecha hay una pequeña mezquita y a continuación dominando las vistas al estrecho, el restaurante del Palacio Topkapi. Es el gran quiosco o quiosco Mecidiye que data de 1840. Concebido como lugar de descanso y para alojar a dignatarios extranjeros. (desde mediados del siglo XIX estos ya podían acceder hasta aquí)

 Toda esta zona cumplió misiones de esparcimiento, siendo un autentico vergel en el interior de la Corte. En esta zona se encontraba el Harem de verano, el palacio del Sultán Mahmud con salida al mar, y en la parte marítima de la muralla había veinte ornamentados cañones capturados a ejércitos cristianos.

 La zona estaba repleta de quioscos hoy desaparecidos. Caminando hacia la izquierda dejamos atrás la torre del medico jefe y se llega al llamado quiosco de Mustafa Pasha, que es un quiosco terraza o mirador, de mediados del siglo XVI, aunque con añadidos posteriores. Destaca el hecho de ser de madera y al igual que el gran quiosco cumplió funciones de residencia para huéspedes. Atravesando el mismo llegamos a la zona Norte que alberga la mayor concentración de quioscos. Todos ellos con vistas al Cuerno de Oro y Beyoğlu.

Quiosco de Mustafa Pasha

Quiosco de Mustafa Pasha

 Los quioscos conmemorativos.

Subiendo las escaleras, se encuentra una zona elevada con los más destacados quioscos del Palacio Topkapi. El de Bagdad que conmemora una campaña de Murad IV en 1638. Sus fachadas son de mármol y siguen el estilo mameluco de El Cairo. Este edificio se considera el último en estilo otomano clásico. Es el que dispone de mejores vistas a la ciudad

Quiosco de Bagdag

Quiosco de Bagdag

Entrada al quiosco de la circuncisíon

Entrada al quiosco de la circuncisíon, donde los jóvenes principes pasaban a cumplir con este ritual.

 En la misma terraza se encuentra el quiosco de la circuncisión. Data de 1640, y allí se realizaba dicha intervención a los príncipes. Sigue con la profusa decoración de azulejos y elegantes vidrieras.

Entre medias del quiosco de Bagdag y el de la circuncisión, esta el quiosco Iftar que domina todo el cuerno de oro y siempre tiene un puñado de turistas en su interior disparando sus cámaras. Aquí se dice que el Sultán rompía su ayuno al caer el Sol durante el Ramadan.

 Flanqueando la pequeña piscina que se encuentra entre los quioscos se halla el quiosco Yerevan construido solo dos años antes que el de Bagdad y también para celebrar una campaña victoriosa. Este además sirvió como refugio religioso de 40 días.

 Sin restar merito a la decoración y arquitectura de estos pabellones no puedo evitar decir que a partir del tercero ya todos te parecen iguales.

El Harem de Topkapi. La residencia de la lujuria, la pasión y los celos.

La pequeña Babilonia del Palacio Topkapi.

 El Harem es el plato fuerte del Palacio Topkapi. Para llegar al mismo retrocedemos hasta el segundo patio, donde se ubica la entrada.

Patio de los eunucos negros

Patio de los eunucos negros

 Allí en sus 400 habitaciones se asentaba un reino femenino presidido por la sultana Valide (madre del Sultán), las concubinas, esposas y los niños de todas ellas. El paraíso en la tierra (para el Sultán se entiende).

 El harem data de finales del siglo XVI aunque se dice que Mimar Sinan diseño bastantes de sus dependencias.

Eunucos negros

Recreación de la sala del jefe de los eunucos negros

 Este inmenso gineceo albergaba esclavas de todas las razas y procedencias. Todas ellas con jerarquías y funciones asignadas, las esclavas de la Valide, las novicias, las gueduclu (sirvientas del Sultán) etc.

 Las moradoras eran regalos, adquisiciones en mercados y capturas de corsarios o de campañas militares. En este pequeño reino se vivieron situaciones como el encarecimiento del mercado de esclavas en todo Asia por Ibrahim I, y sus masivas adquisiciones que reducían la oferta, o la fogosidad de Murad IV padre de cien hijos, o las fastuosas y multitudinarias orgías de  Selim.

  La entrada al Harem albergaba el tesoro del Harem, a cargo de un eunuco. Aquí se guardaba el dinero de las fundaciones piadosas del Harem y otros registros financieros de la familia imperial y los sultanes.

 También se encuentra la pequeña mezquita de los eunucos negros, centinelas del paraíso. Los aposentos de estos, donde destaca el dedicado al jefe de los eunucos negros, personaje con alto poder en el Harem. Tras este patio esta la verdadera entrada al Harem.

  Giramos a la izquierda y pasamos por el llamado corredor de las concubinas, que desemboca en el patio de las concubinas y mujeres del Sultán

  El Harem sufrió un importante incendio en 1665 por lo que muchas de las decoraciones son posteriores a esa época aun cuando la estancia sea anterior.

 La descripción de las estancias podría ser larga y tediosa además de monótona pues es bastante uniforme, aunque destaca por su profusa decoración el Salón Imperial.

 Antes de llegar a este, se pasa por los apartamentos de la Valide (Madre del Sultán) que están parcialmente abiertos al publico. Su decoración es a base de azulejos de Iznik, aunque tiene pinturas de influencia europea del siglo XVIII en las galerías superiores.

Decoración a base de azulejos en el interior del Harem

Decoración a base de azulejos en el interior del Harem

 Se aprecia tras los apartamentos de la Valide una bañera doble en la zona de los apartamentos de Mihirisah. Aquí podían bañarse madre e hijo si bien existía un reja dorada que protegía al Sultán de algún intento de asesinato por parte de su progenitora.

El Salón Imperial del Harem

El Salón Imperial del Harem

  El Salón Imperial con el trono o sofá Imperial, es una sala abovedada de finales del siglo XVI. Lugar de recepciones y entretenimiento. La decoración se debe a Osman III tras el incendio de 1665. Uno de los accesos privados al salón sirve también como sala de música. Ademas existen dos puertas secretas camufladas.

Sala de Música aneja al Salón Imperial

Sala de Música aneja al Salón Imperial

 Desde aquí accedemos a la cámara de Murat III con una de las mejores cúpulas del Harem y otra fuente notable.

 Posiblemente junto con el Salon Imperial lo mas destacable sea los llamados quioscos gemelos. Dos habitaciones del siglo XVII con vistas al Cuerno de Oro. Se hicieron gobernando Murat III o Ahmed I. Cuentan con preciosos techos y son uno de los mejores ejemplos de decoración con azulejo de Iznik. Son muy notables las vidrieras de las ventanas.

Vidrieras de los quioscos gemelos

Vidrieras de los quioscos gemelos

palacio topkapi harem visita

Patio de la favoritas

 Estos apartamentos fueron también jaula, pues el príncipe Sehzadeler vivió recluido en ellos. Con el tiempo se convirtieron en los apartamentos de los príncipes herederos

El patio de las favoritas ofrece unas bellas vistas de la ciudad, y contiene los aposentos de las cadinas mas deseadas por el Sultan, que tenían la misión de proporcionarle herederos. De manera que cuando quedaban embarazadas asumían poderes de consorte.

  De cualquier forma la mera descripción de estancias no aporta atractivo al palacio. Es mucho mejor volver a echar mano de Edmundo De Amicis, y rescatar algunos de los pasajes de su descripción de la vida en el Harem.

La rutina del Harem.

Danza del Harem. Giulio Rosati

“Rosati harem-dance” by Giulio Rosati – repro from art book. Licensed under Javno vlasništvo via Wikimedia Commons

 

 “…el laberinto de senderos todavía húmedo por el rocío, discurren reposando eunucos negros, y pasan las esclavas con vestidos de abigarrados colores, conduciendo bandejas…”

“…sale por una pequeña puerta y aparece en una escalerilla la mas joven de las doce gueduclú privilegiadas, la copera, una muchacha asiria bendecida por Alá…”

“..a la sombra de los plátanos, juguetean los bufones del Sultán, vestidos de arlequinescos trajes con los enanos cuya cabeza aparece cubierta por desproporcionados turbantes..”

 “..un escuadrón de esclavas se detiene de improviso y se divide en dos alas, inclinándose para dejar pasar a la Kiaya, gran gobernadora del Harem…”

“…aparece una cadina en traje celeste, envuelta en fino velo blanco, seguida de dos esclavas: va con permiso de la gobernadora obtenido el día antes, a jugar al globo volante con otra cadina…”

“…la hanum encargada de visitar las esclavas nuevas va en busca de la gobernadora, para anunciarle que la joven abisinia presentada la víspera le parece digna de figurar entre las gueduclú…”

“…niños condenados a muerte desde su nacimiento, se agitaban en los almohadones de raso bordado de oro, bajo las mesas de nacár, bellas princesas desnudas en los baños de mármol de Páros: gueduclú adormecidas sobre los tapices, grupos de esclavas y de eunucos que iban y venían por la galería cubierta, por la escalerilla oculta, por los vestíbulos y por los semioscuros corredores…rostros curiosos tras las celosías, mudos saludos…señas furtivas tras las cortinas, rumor de risas seguidas de rápidos pasos…”

Intrigas y conspiraciones, revueltas y tumultos.

Piscina del Harem por Jean Léon Gerome

Piscina del Harem por Jean Leon Gerome

“…por medio de los eunucos comunicábanse con el muftí, con el visir o con el aga de los jenízaros..”

“…los caprichos de las bellas mandaban ejércitos de treinta mil jenízaros y cuarenta mil spahis a cubrir de cadáveres las riberas del Danubio…”

“…cartas secretas para los príncipes de Europa…”

 “…la soldadesca derribaba la Puerta de la Felicidad y se desparramaba por el Harem. Cien eunucos defendían en vano a puñaladas la entrada…”

“La Valide era arrastrada…caía bajo las rodillas de los baltagi y moría estrangulada por el cordón de seda de las cortinas…”

“La Sultana lanzaba un grito desesperado encontrando las cunas vacías…¡Tus pequeños forman un cortejo de cadáveres alrededor del trono!”

“Los eunucos anunciaban a las cadinas que debian prepararse para morir..”

Celos e Ilustres odaliscas

“Las caricias de Rosellana (Khourren para los turcos, y de la que se conserva un retrato de Tiziano en el Museo Ringling, Florida) anudaron el lazo al cuello de los grandes visires Ahmed e Ibraihim, …la circasiana madre de Mustafa heria en el rostro a Rosellana…”

Khourrem o Roxelana

«Khourrem»Disponible bajo la licencia Dominio público vía Wikimedia Commons.

“…Saffie la bella veneciana, perla y concha del Califato…Las siete cadinas de Murad III que dirigieron el destino del Imperio a finales del siglo XVI…Makpeiker, forma de Luna, la cadina de los dos mil setecientos chales, reino sobre dos maridos, y sobre dos mundos. Rebia Gulmuz, la odalisca de las cien carrozas de plata, domino el Divan Imperial en los primeros diez años de la segunda mitad del siglo XVI…llamada la bebida de la rosa de primavera que tenia los más bellos ojos azules del archipiélago y no dejaba huella de su paso sobre la arena..”

“…la sultana Tarchau, veía cernerse sobre la cabeza de su hijo el puñal de Mehmet IV, la primera cadina de Ahmed I destrozaba con sus propias manos a la esclava rival …”

Kessen, la bella griega, la feroz celosa de rostro pálido y melancólico que vio el reinado de siete sultanes…los cabellos más dorados y la morbidez que poseia Marhfiruz, la favorita del astro de la noche. Miliclia, la joven odalisca rusa que suavizó la ferocidad de Osman II…”

  La realidad supera a la ficción, aunque esta sea de las Mil y Una Noches.

 ¿Que opináis de todo esto? Interroga con su mirada la más famosa (y alargada) de todas las odaliscas. La de Ingres.

La Gran Odalisca de Ingres. 1814

«Jean Auguste Dominique Ingres, La Grande Odalisque, 1814» de Jean Auguste Dominique Ingres – wartburg.edu. Disponible bajo la licencia Dominio público vía Wikimedia Commons

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Sobre el autor

Salvador Gutiérrez Sánchez, Licenciado en Derecho, y aun preguntándose por qué. Como ya soy mayorcito ahora estoy a punto de graduarme en Geografía e Historia. Adoro viajar desde antes de tener uso de la razón, pues esta la adquirí hace poco. En este blog cuento mis viajes, mis experiencias, y especialmente los testimonios culturales y artísticos de los lugares por donde paso. Creo que un lugar se vive y se entiende mejor si conoces lo que antes sucedió. No pretendo entrar en grandes erudiciones, que o bien no poseo, o no son objeto de este blog. Solo quiero hablar de viajar, viajar y viajar, y de cuando en cuando con un puntito de acidez, e ironía.

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