Varanasi y el río Ganges. La morada de la vida y la muerte en la India

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 Varanasi y el Ganges. El río sagrado de la India.

 ¡Riiinggg! Amanece en Varanasi la ciudad sagrada de la India son las 4 am, hora del desayuno del mosquito anopheles, asi que me pongo repelente hasta las orejas y tomo un rickshaw a Goudalia.  Concretamente al ghat de Dasahwamedh. Despues de la jornada de ayer, hoy toca vivir una de las mayores experiencias que te puede brindar la India, aunque no para gusto de todos.

Los Ghats del sagrado Ganges

 Los Ghats son las escalinatas, de los templos, palacios y pabellones que se asientan a la orilla del Ganges, hay montones de ellos y todos tienen un lingan de Shiva. Naturalmente en cuanto a los Ghats, los hay concurridos y solitarios, grandes y pequeños, turísticos y ocultos, femeninos y masculinos, sucios y más sucios.

Primeras luces en un Ghat del Ganges, en Varanasi

Primeras luces en un Ghat del Ganges, en Varanasi

 Este rio sagrado tan unido a la idea de la muerte, es para los hindús vida, bañarse en él tiene un efecto purificador. Para aquellos que realizan las abluciones en el mismo, sus pecados son perdonados, mientras que para el moribundo supone la liberación total del ciclo de reencarnaciones que implica el Samsara y la obtención del Moksha. Por eso muchos indios acuden en peregrinación sin billete de vuelta, es para ellos su último viaje. Como el caso de los Sanniasin, hombres de la casta superior de los brahmanes que abandonan todo cuanto tienen y comienzan una vida de renuncia y peregrinación.

La mítica historia del río Ganges

 La historia del Ganges cuenta que el rey Sagara tenía 60.000 hijos. A este rey, Indra le robo su caballo por lo que decidió enviar a todos sus hijos en busca del equino, al cual hallaron en el inframundo. En la morada del sabio Kapila a quien acusaron del robo. A este no le hizo mucha gracia la acusación, por lo que condeno a los hijos de Sagara a deambular eternamente por el inframundo.

 Sin embargo un descendiente de Sagara (no sabemos si un sobrino o en realidad tuvo 60.001 hijos) pidió ayuda a Brahma para liberar a los 60.000 hijos de Sagara. Brahma accedió a enviar a Ganga quien descendió de los cielos y fue recogida en la tierra por los rizados cabellos de Shiva que conforman lo que hoy es el Himalaya. Desde allí Ganga inició su camino hacia el océano purificando las almas de todos cuantos encontraba a su paso y liberando a los hijos de Sagara.

Visitando los Ghats

 Volviendo a los Ghats. Estos pueden visitarse andando o en barca que es lo habitual. Existe la llamada ruta de los “pancha tirthi” (cinco cruces), que suele ser muy habitual entre los peregrinos, pero los turistas se limitan a ver en barca los Ghats más concurridos.

Hindus bañándose en el sagrado Ganges. Varanasi

Jackson Lee CC BY-NC-SA 2.0

  Uno de los cinco cruces es el mencionado Dasahwamedh, el más concurrido y accesible de todos. Significa “diez caballos sacrificados” por ser el lugar donde Brahma llevo a cabo unos sacrificios que resultaron tan de su agrado que el propio Brahma asentó el Lingam de Brameshvara en este lugar. (Hay que tener cuidado porque estos dioses plantan un lingam en cualquier momento donde menos te lo esperas).

Contratar un barquero

 Nada más llegar me acosan los barqueros para ofrecerme sus servicios pero he llegado muy temprano y prefiero sentarme en un escalón y contemplar el amanecer y el inicio de los rituales, al tiempo que escaneo el lugar para saber que barca coger.

 La magia del lugar te va envolviendo, la claridad del día comienza a asomar y se van oyendo campanas, mientras los más madrugadores comienzan a tomar sus baños. La orilla del sagrado Ganges va cobrando vida.

  Pronto aparecen los primeros turistas, asi que empiezo a tantear a unos cuantos barqueros para ver cómo se cotiza el paseo. En la oficina de turismo dicen (tajantemente) que cuesta 50 rupias por barca una sola persona, y si es compartida 15 rupias. Pero lo cierto es que cuenta una vieja leyenda hindú que un turista intento hacer valer estos precios “oficiales” ante los barqueros, y el intento causo tanta hilaridad, que hasta los lingan de Shiva se retorcieron de risa.

 La realidad es que los barqueros están extorsionados por pequeñas mafias y por menos de 500 rupias no se puede esperar tener una barca.

  Cerca de donde me encuentro diviso a una pareja francesa de edad madura, y a un mochilero también galo, me acerco a los mismos y les pregunto si tienen inconveniente en que me sume al grupo. Finalmente 600 rupias, 150 rupias cada uno por una hora.

  Comienza la travesía y nada más salir el barquero nos dice, ¿quedamos en media hora no?, y tenemos que ponernos serios con el mismo, el trato es una hora, ¡cuidadin!

Dasahwamedh, uno de los ghats del Ganges

El Bloguero al inicio del paseo en barca por el Ganges

La travesía en el Ganges

 El circuito sigue el siguiente patrón. Remontamos el Ganges corriente arriba, esto entraña cierta dificultad por lo que la barca va literalmente pegada a las paredes de los edificios que se encuentran en la orilla, a menudo los barqueros impulsan la barca agarrándose a las paredes. Tras esta fase la barca sale rio adentro y comienza a dejarse arrastrar por la corriente poniendo proa hacia el concurrido Ghat de Manikarnika en el cual se realizan numerosas cremaciones. Allí se desembarcará y se procederá a ver el ritual crematorio, para luego volver a remontar el río Ganges hasta nuestro punto de partida.

 Durante la primera parte uno pasa tan cerca de los “bañistas” que si fuera un político podría ir dándoles la mano y diciendo, vote usted por mí. Me resulta difícil de entender cuál es el mecanismo de protección natural de estas personas, para que se bañen e incluso se laven los dientes con unas aguas que podrían ser las más inmundas y contaminadas del mundo. En el Ganges la vida marina es escasa, sencillamente porque no pueden sobrevivir. Hay quien dice que los bañistas no “pillan” nada porque ni las bacterias sobreviven en el Ganges. Pero para un hindu esto no es un rio contaminado, es la diosa Ganga

Abluciones en los ghats del Ganges

Uno de los centenares de ghats que inundan las orillas del Ganges

 Así se visitan unos cuantos Ghats, hasta que nos dejamos llevar a cierta distancia de la orilla (siempre con cuidado de no tropezar con un lingam) y contemplamos la ciudad con más perspectiva. El amanecer es bellísimo, el ambiente tiene algo de irreal, es algo así como un cuadro de  Claudio de Lorena  pero en lugar de túnicas, saris y calzoncillos.

 Puede que a algunas personas les resulte incomprensible calificar como bellísimo un escenario plagado de inmundicia, mal olor, y ritual funerario, pero es que precisamente esa es la característica que define a Varanasi. Su brutal espiritualidad, su desprecio a lo terrenal. Tal vez a las mentes occidentales nos da miedo algo que no llegamos a entender del todo, o que la insoslayable realidad de la muerte te mire tan directamente a los ojos.

   Sin embargo la magia se rompe cuando miramos hacia la orilla de enfrente y aunque lejos, apreciamos cadáveres humanos, estos pertenecieron a los más pobres, pues para poder cumplir con el ritual crematorio se requiere comprar leña y esta no está al alcance de todos.

Las piras funerarias

 En cuanto a la orilla de la ciudad, pronto observamos las inquietantes columnas de humo junto a barcazas cargadas de leña. El humo es un sendero vertical con destino al Nirvana, nos acercamos a la máxima expresión de la espiritualidad india a orillas del Ganges. Estamos aproximándonos al ghat de Manikarnika.

Piras funerarias en Varanasi

El humo de las piras de Manikarnika delata la ceremonia que se esta llevando a cabo. Notese en esta foto tomada por mi que el Ganges esta crecido por ser epoca de Monzón, en comparación con la foto de inicio del post donde vemos Manikarnika con un Ganges mucho más bajo.

  Al desembarcar ya se aprecian algunos cadáveres envueltos en lista de espera. Subimos a una pequeña azotea y así de sopetón nos encontramos en medio de una considerable parrillada humana. Sin embargo el ambiente es de total naturalidad, los encargados de las hogueras se desenvuelven con su varas tranquilamente y mueven “la carne” para que se haga por todos lados. Da la sensación de que en cualquier momento se van a girar y te van a decir “pásame una cervecita mientras termino con esto”.

 Suele ser una norma que pidan a los turistas donativos para comprar leña con el objeto de ayudar a las familias más humildes, pero no existe nada que te garantice que ese sea el fin del donativo. Como ya señale, la leña no todo el mundo puede permitírsela, y una pira funeraria ronda las 5000 rupias en leña, esta es la razón de la abundancia de cadáveres a las afueras de la ciudad. Además los Sadhus, los niños y las mujeres embarazadas son arrojadas al rio atados a una piedra. Muchos de estos cadáveres servirán de alimento a los necro caníbales de la secta Aghori.

Ritual crematorio en Manikarnika. Río Ganges, Varanasi

Foto Arian Zwegers CC BY 2.0. Una precisa imagen de lo que sucede en Manikarnika

 En Manikarnika, el lugar donde se incineran los difuntos no se pueden hacer fotos, sin embargo es vox populi un famoso timo de Varanasi, que al parecer han sufrido algunos turistas. Consiste en que algún local te invita a que no dudes en sacar fotos, que no pasa nada, y el turista confiado toma las instantáneas para inmediatamente después verse rodeado de una furiosa familia que se siente ultrajada, y reclama una reparación por el sacrilegio en forma de rupias, o si es posible directamente en dólares.

  Tras la intensa experiencia la barca nos devuelve al Ghat de partida.

  Finalizada la singladura, una pequeña vuelta por el centro. En Goudalia las vueltas siempre son pequeñas, pues el intenso ambiente de Varanasi te obliga a recogerte a zonas menos “intensas” varias veces al día.

Comer en Varanasi

 Hoy comeré y cenaré en El Parador, un restaurante regentado por una familia nepalí, con cocina tibetana e internacional y que resulta bastante aceptable. Esta es una de las grandes ventajas de guías como la Rough Guide o Lonely Planet.  En ellas El Parador figura como un lugar fiable y aconsejable, por eso entre, de no ser por la guía nunca hubiera puesto un pie en ese restaurante. En este enlace de tripadvisor  hay una foto, pero cuando yo estuve su aspecto exterior era mucho más deplorable, el actual es sin duda mejor.

 Así concluye lo más relevante de mi estancia en Kashi La Luminosa, como todo en la India no te deja indiferente, siempre te cruzaras al turista desbordado por su miseria e incómodo ante la crudeza de lo que allí ocurre, pero también es una ciudad intemporal, envolvente, casi metafísica, una ciudad donde la vida se confunde con la muerte.

Varanasi Ganges

Foto: Ilker Ender CC BY-NC 2.0

Foto principal Dennis Jarvis  CC BY-SA 2.0
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Sobre el autor

Salvador Gutiérrez Sánchez, Licenciado en Derecho, y aun preguntándose por qué. Como ya soy mayorcito ahora estoy a punto de graduarme en Geografía e Historia. Adoro viajar desde antes de tener uso de la razón, pues esta la adquirí hace poco. En este blog cuento mis viajes, mis experiencias, y especialmente los testimonios culturales y artísticos de los lugares por donde paso. Creo que un lugar se vive y se entiende mejor si conoces lo que antes sucedió. No pretendo entrar en grandes erudiciones, que o bien no poseo, o no son objeto de este blog. Solo quiero hablar de viajar, viajar y viajar, y de cuando en cuando con un puntito de acidez, e ironía.

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