Udaipur. Que ver en la Ciudad Blanca de Rajasthán

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 Udaipur. Una de las ciudades mas deslumbrantes de Rajasthán.

 Udaipur es la llamada Ciudad Blanca de Rajasthán por el color de sus casas, su lago, su fabuloso castillo fortaleza de los soberanos de Mewar y el colorido de sus habitantes, es una de las más representativas ciudades del legendario Rajasthán de los rajputas.

El lujoso Taj Lake Palace en medio del lago Pichola

El lujoso Taj Lake Palace en medio del lago Pichola

El desplazamiento a Udaipur

  Amanece en Delhi, el día en que tengo previsto mí salida para Udaipur. Con este trayecto inaguro mi periplo por el más popular de los estados de la IndiaRajasthán. Por la mañana he quedado con Paulo y Andrea para desayunar y acompañarles a las oficinas de Swissair a confirmar su billete, por lo que aprovecho para hacer lo propio con el mío, pues también vuelo con la compañía helvética. Nos despedimos con los propósitos de podernos ver algún día en Italia o España (acontecimiento que no se ha producido). Han sido dos buenos compañeros de viaje durante más de un tercio de mi ruta.

  En esta ocasión el tren que parte para Udaipur lo hace desde la menos concurrida estación de Sarai Rohilla. Acostumbrado a los trayectos de ida y vuelta a Varanasi, doy por sentado que existe posibilidad de adquirir comida a bordo, pero una vez que el tren arranca me informan que no existe tal servicio. El estómago me cruje y tengo 21 horas de viaje por delante. Pero en la India todo tiene solución así que hablo con el encargado de mi vagón y en la siguiente parada del tren aparece un sándwich y un par de koftas vegetarianos con lo cual cubro mis necesidades hasta el destino.

Que ver en Rajasthán

 Llegare a Udaipur, la ciudad Blanca al día siguiente en torno a las 10:30 de la mañana. En mí previsto itinerario por Rajasthán, he tenido que hacer una selección previa de que ciudades visitar acorde al tiempo disponible que son dos semanas.

La elección de las visitas.

 Prefiero ver menos cosas que no vivir en trenes y autobuses para verlo todo. De manera que a mi pesar he renunciado a visitar la más grande y conocida ciudad de Rajasthán. Jaipur, y la muy mochilera y popular entre los viajeros Pushkar, sobre todo para comprar ropa barata y asistir a su concurrida feria de camellos.

 El motivo es que la ciudad que más me seduce es Jaisalmer, que en los folletos turísticos luce como una misteriosa ciudad de las mil y una noches, y esta se encuentra bastante alejada, casi en el borde con Pakistán, en el desierto del Thar, así que para poder llegar allí he de renunciar a otros destinos. En definitiva mi plan consta de tres destinos principales y uno de propina. Udaipur, Jodphur y Jaisalmer, mas Bikaner que sin ser de los más interesantes se interpone en mi camino de regreso entre Jaisalmer y Delhi.

  Pero antes de narrar mi estancia en Udaipur, sumerjámonos un poco en el legendario estado de Rajastán.

 Rajastán o Rajasthán, un estado legendario

   Rajasthán (o Rajastán) es el segundo estado más grande de la India y el que más turistas recibe, especialmente Jaipur que conforma junto a Delhi y Agra el típico paquete turístico que se suele bautizar con nombres como “triángulo dorado”, “sabores de la India”, “colores de la India”,” capitales imperiales de la India”, “India esencial”, y demás ocurrencias del marketing turístico.

Los tópicos de Rajasthán.

 Lo cierto es que Rajasthán tiene algunos tópicos muy marcados, es como si alguien que no sabe nada de España, cuando piensa en la península se imagina a todo el mundo con traje flamenco y sombrero cordobés. Pues bien Rajastan es la Andalucia de la India, los saris coloridos y mujeres con abundantes joyas, los grandes turbantes y los castillos con Maharajas que salen de caza a lomos de un elefante son estampas de Rajasthán convertidas en iconos indios. A todo ello hay que sumar el que tal vez sea el mayor patrimonio monumental de la India.

Colores de Rajasthán

Festivales de Rajastán –John Roberts CC BY-NC-SA 2.0

 Otra de las características de Rajasthán es su carácter árido o de transición a desierto cuando no desierto puro y duro como en Jaisalmer, esto provoca que el intenso calor no vaya acompañado de humedad lo que lo hace más llevadero. O al menos lo es para un madrileño, acostumbrado a altas temperaturas pero poca humedad.

Una rica y conflictiva historia

  Llamado Rajputana (Tierra de reyes) por los británicos, su historia está fuertemente condicionada por ser ruta de paso de las grandes caravanas de sedas, especies y piedras preciosas que circulaban hacia y desde Bagdag, para proseguir hacia Delhi, o hacia El Cairo y Estambul según fuera el sentido de su marcha. Este cruce de camino facilitó que los señores feudales hindúes o mongoles amasaran inmensas fortunas que les permitieron levantar los imponentes palacios-fortaleza del Rajasthán.

Los indomables rajputa y los colores de Rajasthán

Grupo de rajputas

Grupo de rajputas

  Los Rajputa son grandes defensores de la tradición, las enormes y pesadas joyas de las mujeres en cuello, muñeca y tobillos, los turbantes de colores, los inmensos bigotes, y los coloridos saris construyen un puzzle muy exótico para el visitante extranjero. Este colorido es extensible a las ciudades, así Jaipur es la Ciudad Rosa, Jodphur, la Ciudad Azul, Jaisalmer la Ciudad DoradaUdaipur, la Ciudad Blanca.

  Los legendarios Rajputa eran heroicos combatientes con un código de honor al estilo de las órdenes de caballería, y a pesar de que algunos invasores musulmanes los derrotaron, el poder de los sultanes de Delhi sobre Rajputana siempre fue más nominal que efectivo.

 Quizas por ello el sultan mogol Akbar decidio cambiar de táctica en 1536 y establecer alianzas y matrimonios con los indomables rajputas. De esta forma mongoles y rajputas convivieron hasta que en 1658, el cruel Aurangzeb envió a los maharattas quienes entraron en Rajasthán a sangre y fuego y establecieron dos de sus principales centros de poder en Udaipur y Jodphur. Como consecuencia de esta ruptura del equilibrio hasta entonces reinante, los rajputas llamaron a los principales enemigos de los maharattas. Los ingleses.

La alianza con Inglaterra.

  Esta sólida alianza se basó en una astuta división de poderes entre ambas fuerzas, así los representantes británicos cada vez fueron adquiriendo más control político y territorial pero permitiendo a los rajputas conservar el esplendor de sus cortes, e incluso aumentarlo, al hacerlos participes de los beneficios del comercio internacional. Este matrimonio de conveniencia es el que se puede ver en murales y grabados de la época, y apreciar en las novelas de Kipling.

Rajputas e ingleses

Rajputas e ingleses

  La alianza con los rajputas fue tan bien avenida que incluso durante la independencia de la India en 1947, los rajputas fueron muy poco entusiastas de la misma, y sus relaciones con la Unión India bastante tensas, de hecho tardaron dos años en aceptar adherirse a la nueva Union India, en 1949.

  Este rico bagaje cultural y monumental también tiene su lado oscuro pero para no recargar el relato de tanta historia lo dejare para la siguiente entrada de Udaipur.

Llegada a Udaipur la Ciudad Blanca de Rajasthán

 Como estaba previsto a las 10:30 llego el tren a la estación de Udaipur. Le compre un ticket de rickshaw prepagado a la policía turística de manera que me costó 22 rupias, una tercera parte de lo que hubiera sido normal en otro caso (o sea 30 céntimos de € en lugar de 90 céntimos).

  Mi primera impresión de Udaipur es francamente buena, mucho más llevadero que Delhi y aunque muy caluroso, sopla una brisa agradable de vez en cuando.

khumba palace jardin

Jardin del Khumba Palace

Un magnifico albergue de mochileros

   El hotel seleccionado aparece en la guía, pero no es por eso por la razón que voy a parar en él. Es un clásico entre los viajeros, y el “tam, tam” de los mochileros habla muy buenas lenguas del mismo. Llego aquí por referencias de otros viajeros.

 Las referencias resultaron ser buenas, el Kumbha Palace es todo lo que se puede pedir de un albergue para mochileros, habitación grande e impoluta, un bello jardín y una azotea-restaurante muy acogedora. Pero lo mejor es sin duda la cordialidad y profesionalidad con que lo regentan Dinesh y su mujer Francine, una holandesa que paso por la India y se quedó. Muy pendientes de cualquier necesidad, problema o información que desees solventar. Es sin duda todo un ejemplo de cómo ha de ser un albergue para viajeros de bajo presupuesto. 500% recomendable. Y por cierto lo olvidaba, 150 rupias la noche (2 €), hoy en día 550 rupias (7,5€). En fin sin comentarios.

khumba palace

Habitación del Khumba Palace. La habitación nada que reprochar pero el inquilino muy desordenado

 Después de Varanasi y Delhi, Udaipur resulta ser el descanso del guerrero. Me pego una ducha y me voy a la terraza a tomar un café y una tortilla para volver a ser persona tras el viaje. Con las pilas recargadas me lanzo a la actividad más placentera al llegar a una ciudad desconocida, callejear sin rumbo.

Azoteas y James Bond

  En la blanca Udaipur todos los restaurantes usan como reclamo el poseer una terraza y compiten por tener la mejor vista, ya sea del Palacio o del lago, o ambos a la vez.

azoteas udaipur

El Templo Jagdish desde una azotea de Udaipur

 Sin embargo existe otro reclamo de lo más kitsch,  las terrazas y restaurantes presumen de que durante la comida o a la noche proyectaran la película de James Bond, Octopussy, protagonizada por Roger Moore en 1983. Este film cuenta con numerosas secuencias filmadas en Udaipur, como una persecución de rickshaws por la ciudad, o la base secreta del “malo” que es el Hotel Lake Palace. De manera que todos los establecimientos se lanzan a anunciar la emisión permanente de la película a las horas de máxima afluencia, como si de una final de champions se tratara. Asi vayas donde vayas gozas de la compañía de Roger Moore, tal vez no el mejor Bond pero si el más simpático.

 Comí unos noodles y un chapati de queso con un refresco. Estuve a punto de pedir el refresco mezclado, no agitado pero no me salió el vocabulario inglés requerido y además dudo que el camarero hubiera captado la ironia.

 

El Templo Jagdish y los Sadhus.

  Una vez satisfecho el apetito me encamino a mi primera visita cultural, el Templo Jagdish, pues el Palacio lo he relegado para la jornada siguiente. El templo está dedicado a Jagannath, un aspecto de Vishnu, posee un cuidadoso labrado de la piedra con numerosas apsarás danzando  y unos cuantos altares con divinidades hindúes.

 En un lateral del templo se encuentran dos supuestos Sadhus, siempre me he sentido atraído por estos individuos, pero claro me es imposible discernir cuales son verdaderos hombres santos de la India y cuales simplemente han elegido esta forma de vida por otros motivos más terrenales.

El Templo Jagdish profusamente labrado

El Templo Jagdish profusamente labrado

 Me acerco a los mismos con el fin de poder hacerles una foto (previo pago). Una vez capturada la instantánea, le pregunto a los sujetos en cuestión, (siempre asegurándome por los cuatro costados que nadie me oye) ¿meditais?. Uno de ellos me clava la mirada y al fondo de sus negros ojos, como aquellos del Siddartha de Hermann Hesse, leo la mándala mental que telepáticamente me envía el sagrado santón hindú. Gilipollas.

El Templo Jagdish y dos "supuestos" sadhus

El Templo Jagdish y dos “supuestos” sadhus

 En fin me dice que sí, que por las mañanas un ratito. Y con esto abandono el templo una vez asegurados los flancos y certificado que nadie me ha oído ni visto hacer el G.

 La pintura rajputa un reclamo turistico.

Durante mi paseo se acerca un joven que resulta que chapurrea algo de español, comienza a darme charla y me dice que el mes que viene él y sus compañeros de clase irán a Bilbao a exponer los trabajos de artesanía que realizan. Como no tengo nada que hacer me dejo convencer para acudir al taller donde fabrican los supuestos trabajos de artesanía, tengo claro que es una encerrona comercial. Pero ya digo no tengo otro plan mejor.

Los trabajos en cuestión son muestras de la llamada pintura rajputa. Grabados coloreados con pintura de piedras, usando un fino pincel de pelo de ardilla, son realmente preciosos y su apelotonamiento de personajes les da un aire a lo Pieter Brueghel pero con elefantes y monos. Uno simple rondaba los 20 €, los más bonitos alrededor de 50 €, si bien los hay de hasta 400 €. Consigo desembarazarme del muchacho prometiéndole que me lo pensare, y busco un lugar donde comer.

Picaresca rajastaní y la cara de idiota que se te queda.

 De camino al hotel se acerca un joven hindú, me comenta que el y sus compañeros de taller realizan preciosas obras de artesanía y el més que viene viajaran a España concretamente a Alicante, a exponer sus trabajo.

 Ese fue el momento en que el octavo aspecto de Vishnu me iluminó, lo vi todo claro. Toda Udaipur va el mes que viene a España, no van a caber en el avión.

 El año que viene todos los ciudadanos de Bilbao y Alicante tendrán un grabado rajastaní en su salón. Corro hacia mi hotel rezando para que los recepcionistas no tengan previsto viajar a España el mes que viene.

La curisosidad india.

 Una vez en la espléndida azotea del hotel pido una baked potato y una sopa de champiñones, cuando ya me encuentro en los postres el camarero decide romper el hielo y sentarse conmigo. Para ello viene pertrechado con un boli y un cuaderno, desea que le escriba unas cuantas frases en español, específicamente enfocadas a ligar con chicas españolas, y que le contara cosas sobre España en general, pero siempre referidas a las posibilidades de éxito como Playboy indio.

 Detecto cierto convencimiento respecto al hecho de que ligar en España va a ser para él, algo así como coser y cantar (depravadas occidentales). Me dice que espera abrirse camino pues estudia Bachelor Business Management pero cuando le pido la cuenta de la cena observo que tiene serias dificultades para sumar el monto total.

 Con esto doy por concluido el día y bajo a mis aposentos, mañana toca el gran Palacio de los soberanos de Mewar, reino cuya capital es Udaipur, La Ciudad Blanca.

 Mientras me retiro acierto a escuchar a unas turistas yankees. Han conocido a un simpático indio, el mes que viene él y sus compañeros de taller exponen en San Francisco.

 

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Sobre el autor

Salvador Gutiérrez Sánchez, Licenciado en Derecho, y aun preguntándose por qué. Como ya soy mayorcito ahora estoy a punto de graduarme en Geografía e Historia. Adoro viajar desde antes de tener uso de la razón, pues esta la adquirí hace poco. En este blog cuento mis viajes, mis experiencias, y especialmente los testimonios culturales y artísticos de los lugares por donde paso. Creo que un lugar se vive y se entiende mejor si conoces lo que antes sucedió. No pretendo entrar en grandes erudiciones, que o bien no poseo, o no son objeto de este blog. Solo quiero hablar de viajar, viajar y viajar, y de cuando en cuando con un puntito de acidez, e ironía.

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