Trichy y sus templos hindúes

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Trichy y sus templos hindues

Tiruchirappalli, Trichy para los amigos, se encuentra a 132 km. al norte de Madurai y 334 km al sur de Madras.

Es una gran ciudad aunque menos agobiante y ruidosa que Madurai. Sus principales atracciones son los templos hindúes de Rock Fort y Sri Ranganathaswamy, (Srinangam), este es el edificio religioso más grande del mundo en activo. Solo lo supero Angkor Wat, que no está en activo.

Vista de Trichy desde el templo hindú de Rock Fort

Vista de Trichy desde el templo de Rock Fort

Trichy era un asentamiento de la gran cultura draviniana del sur, los Chola, y salvo algunos paréntesis de cultura Pallava y Pundya permaneció bajo los Chola hasta el siglo X d.C.

Posteriormente se integró en el reino Vijayanagar hasta 1565 que fue tomada por los sultanes musulmanes del Decán,.

Pero será con la gran dinastía Nayak de Madurai cuando se construya el Rock Fort.

Templo de rock Fort en Trichy.

Templos hindúes de Rock Fort en Trichy

Templos hindúes de Rock Fort en Trichy

Rock Fort es un santuario encaramado a una roca de 83 metros de altura, cuyo origen es de tiempos del reino Pallaba, pero su aspecto actual se debe a los nayak.

Consta de dos templos hindúes, el Sri Thayumanaswamy a mitad de la ascensión, dedicado a Shiva, y el consagrado a Vinayaka (Ganesh), en la cima de la roca.

El ascenso es duro, pero como suele ser habitual en los templos hindúes, la gran cantidad de personajes variopintos, sacerdotes, sadhus, elefantes, mujeres multicolores, niños, vendedores de no se sabe que, convierten la subida en un ameno paseo.

Sorprende que un templo tan visible desde cualquier punto de la ciudad, tenga una entrada tan modesta. Un simple portal da inicio a las escaleras de ascenso, y nos desvela su condición de acceso por la presencia de un elefante.

Vista del templo Sri Thayumanaswamy , desde lo alto de Rock Fort

Vista del templo Sri Thayumanaswamy desde el templo de Ganesh, en segundo plano la Iglesia católica de Lourdes, que imita a la homónima de Francia.

La bulliciosa vida en el Rock Fort.

En la entrada hay unas cuantas tiendecitas que dan un aspecto de galería comercial, pero a lo cutre. Una vez superadas nos encontramo con un rellano para descalzarse e iniciar el camino hacia los templos de Rock Fort.

En el ascenso se suceden pequeños santuarios a modo de capillas, y tras 344 escalones se da paso a una gran terraza al aire libre que hace de etapa intermedia entre el templo de Shiva y el de Ganesh.

En este lugar suele haber gran animación, en nuestro caso pudimos ver un colegio de niños que nos observaban entre risas y algo nerviosos, mientras sus maestros parecían algo inquietos. Lo atribuimos a la natural curiosidad india, y la escasez de turistas en Trichy en comparación con otros puntos de Tamil Nadu.

Dejando atrás el templo de Shiva con su Lingam de dos metros. Se inicia otra empinada subida hacia el templo de Ganesh.

Tren cruza el río Kollidan en Trichy

Vista de la isla de Srirangan desde el Rock Fort

De no estar encaramado en este promontorio, pocos foráneos visitarían este lugar, pues no tiene grandes atractivos arquitectónicos.

En todos los lugares del mundo que yo sepa los turistas tiene una tendencia natural a “subir a sitios”, por razón de las vistas. Y efectivamente las vistas son esplendidas, se puede apreciar toda la ciudad, el río Kollidam, y la isla fluvial de Srirangam, donde se asienta el inmenso templo hindú de Sri Ranganathaswamy.

La inmensa curiosidad india.

El otro gran aliciente es la vida en torno al templo.

Una familia india bastante extensa, se las arregló para entablar conversación con nosotros y seguidamente brindarse para la realización de un book fotográfico completo, que efectuamos encantados de vivir tan “exótica” experiencia.

Familia India, en el Rock Fort de Trichy

Familia India, en el Rock Fort de Trichy

Familia India, en el Rock Fort de Trichy

Familia India en pleno, Rock Fort de Trichy.

Seguidamente otra mujer con sus hijos quiso posar para la ocasión, y hasta un sadhu se acercó al improvisado photocalll. Este tipo de cosas son las mejores que suele regalarte la India.

Familia India, en el Rock Fort de Trichy

Otras familia India deseando ser inmortalizada.

Sadhu en el Rock Fort de Trichy

Un Sadhu se suma a la sesión fotográfica

Pero no termino todo aqui, al descender del templo de Ganesh, el grupo colegial volvió a dar muestras de inquietud y revuelo, cuando ya estábamos a punto de iniciar la bajada por el templo de Shiva, los maestros nos detuvieron, y nos imploraron que hiciéramos unas fotos al grupo colegial.

Así que hubo que detenerse a realizar  una sesión de fotos colegiales. Estas fueron puntualmente enviadas a la dirección del colegio, y supongo que en algún tablón estarán colgadas.

Colegio en el Rock Fort de Trichy

Pero regresando al tema de las vistas. Desde el Rock Fort se puede apreciar perfectamente la superficie que ocupa el enorme templo hindú de Sri Ranganathaswamy, candidato a su inclusión en la lista del Patrimonio Mundial, y nuestra siguiente parada.

El Sri Ranganathaswamy desde Rock Fort

El inmenso Sri Ranganathaswamy desde Rock Fort

Los templos de Ranganatha.

La ciudad de Trichy se asienta a orillas del río Kollidam, que a su paso por aquí crea una isla fluvial donde se ubican los templos de Ranganatha, es la isla sagrada de Srirangam. Templos dedicados a Vishnú, y Thiruvanaikaval,

Este templo hindú ocupa 631.000 m², con 4.116 metros de perímetro, delimitados por sus cuatro gopuram en cada lado, como si fueran grandes torreones de acceso a una ciudadela amurallada de un reino de fantasía y colorines.

Interior del templo Sri Ranganathaswamy

Interior del templo Sri Ranganathaswamy

Sri Ranganathaswamy, nombre completo del templo, es uno de los nombres de Vishnú, dios al que está dedicado.

Su origen es del siglo X d.C. pero su aspecto actual es fruto de la dinastia Vijayanagar, si bien nunca ha dejado de ampliarse, y su último Gopuram es de 1987 con 73 metros de altura.

Tiene más de 60 Hectáreas divididas en siete cuadrados concéntricos y amurallados con 21 torres o gopuram.

Los no hindúes podemos llegar hasta el sexto, en el séptimo está el Sancta Sanctorum con su cúpula dorada, uno de los elementos más reconocibles del templo.

Sancta Sanctorum del templo hindú Sri Ranganathaswamy

Sancta Sanctorum del templo hindú Sri Ranganathaswamy

Sri Ranganathaswamy. Mas que un templo una ciudad.

Como es habitual, los cuadrados exteriores son los más bulliciosos y donde se desarrollan actividades más mundanas, otorgando al templo en todo momento un aspecto de ciudad amurallada. Con sus tiendas, puestos de comida, flores, ofrendas, y su estanque, etc.

Hay espacio de sobra en esta inmensa ciudadela religiosa, sus dos primeros anillos casi se confunden con la ciudad, como si de un barrio más se tratara.

A medida que vamos traspasando los cuadrados sagrados el ambiente se torna más místico y religioso.

Pasear por este templo-ciudad no debe tener objetivos, es como estar en un gran pueblo, solo hay que perderse, vivirlo, andarlo, sentarse, y no preocuparse de otra cosa. La India es una película que se proyecta frente a ti, tú tan solo disfruta de la función.

templete en el Sri Ranganathaswamy

Templete en el interior del templo Sri Ranganathaswamy

Existe la posibilidad de subir a los tejados del templo y a algunos de las gopuram por un precio irrisorio de 10 rupias. Es bastante recomendable pues nos da una idea del tamaño del complejo.

Templo Sri Ranganathaswamy desde los tejados.

Templo Sri Ranganathaswamy desde los tejados.

Con esto termina la visita a un soberbio templo. Quizás su carácter abierto y diáfano, junto con su bulliciosa vida interior le hace parecer menos místico y religioso que el gran Sri Meenakshi de Madurai, cuyo ambiente cerrado y sus enormes gopuram, unidos a su intensa vida religiosa lo convierten en el templo más famoso de Tamil Nadu.

Frescos del templo hindú de Sri Ranganathaswamy

Frescos del siglo XVIII, con demonios de Ramayana. Templo hindú de Sri Ranganathaswamy

Pero el Sri Ranganathaswamy merece la pena, no es una visita a un templo, es una visita a una ciudad.

 

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Sobre el autor

Salvador Gutiérrez Sánchez, Licenciado en Derecho, y aun preguntándose por qué. Como ya soy mayorcito ahora estoy a punto de graduarme en Geografía e Historia. Adoro viajar desde antes de tener uso de la razón, pues esta la adquirí hace poco. En este blog cuento mis viajes, mis experiencias, y especialmente los testimonios culturales y artísticos de los lugares por donde paso. Creo que un lugar se vive y se entiende mejor si conoces lo que antes sucedió. No pretendo entrar en grandes erudiciones, que o bien no poseo, o no son objeto de este blog. Solo quiero hablar de viajar, viajar y viajar, y de cuando en cuando con un puntito de acidez, e ironía.

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