Ranakpur el mayor y mas majestuoso templo jainista de la india

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Ranakpur el mejor templo jainista de la India

Una excursión desde Udaipur

 El templo jainista de Ranakpur es el más grande y mejor decorado de toda la India.  El complejo de templos jainistas de Ranakpur, alberga varios templos de esta religión, pero destaca por encima de los demás el alucinante templo de Ādinātha (‘Señor original’)  primero de los 24 tirthankaras del jainismo.

Templo de Adinath en Ranakpur

Templo de Adinath en Ranakpur

Como llegue hasta Ranakpur.

Pero antes de narrar mi jornada hasta aquí, debo regresar al día anterior, cuando visite la Fortaleza Palacio de Udaipur. Al salir de la misma observe una agencia turística con una interesante propuesta. Un autobús nos conduciría hasta el conjunto de templos jainistas de Ranakpur, y además la jornada continuaría visitando otros cuatro lugares de interés en los alrededores de Udaipur. Incluyendo una parada para comer y regreso a Udaipur al atardecer. Como de costumbre por un precio hilarante, así que no lo pienso dos veces y me apunto a la excursión.

 A la noche durante la cena vuelvo a reunirme con el camarero playboy de mi hotel y le comento mis planes para el día siguiente. Este frunce el ceño, y al rato aparece por la terraza Dinesh, el atento regente del hotel y haciendo honor al exquisito trato del Hotel Khumba Palace me abre los ojos sobre la realidad de la excursión que he contratado.

Una excursión con trampa para despistados

 La primera parada, los templos jainistas de Ranakpur es realmente interesante y merece una visita larga y tendida. Es sin duda un templo fabuloso. Pero el resto de paradas carecen de atractivo, son aburridas y su interés es exclusivamente para turistas indios. Además se pasa más de la mitad del día dentro del autobús. Es algo así como si vas a Cordoba y una excursión te lleva a Medina Azahara y a continuación a unas cuantas ermitas sin interés.

 Pero Dinesh tiene soluciones para todo, y en este caso la mia sencilla, coger el autobús tal y como estaba previsto y llegar a los templos jainistas de Ranakpur, la primera de las paradas. Una vez en el templo comunicar al guía mi intención de abandonar la excursión y regresar a Udaipur en un autobús público.  Es lo que haré.

 Al día siguiente a las 8 estoy en el autobús. Efectivamente Dinesh tenía razón, no hay ni un solo occidental, tan solo indios y principalmente parejas jóvenes, quizás en luna de miel. El autobús hace una parada para desayunar y en tres horas cubre los 90 km que separan Udaipur de los templos jainistas de Ranakpur.  El templo en mitad de un terreno semiselvático luce esplendido, y más aún cuando el guía dice que el tiempo disponible para la visita es de ¡¡¡20 minutos!!!

 Vuelvo a dar las gracias a Dinesh por el consejo y me relajo sabiendo que yo dispondré de todo el tiempo del mundo. (Incluso más de lo que yo pensaba)

 Me despido del guía ante la mirada atónita del grupo y el disgusto de algún turista indio para el cual la más exótica y sugerente atracción de la jornada era mi presencia, muy por encima de la de los templos jainistas de Ranakpur.

 El Templo de Adinath en Ranakpur

 Aunque se habla de templos jainistas de Ranakpur, es más bien uno, el de Adinath, los otros son el de Parshvanath y Neminath de menor importancia y eclipsados por el primero.

Vista exterior de la cúpula principal de Rankpur

Vista exterior de la cúpula principal de Rankpur

 Los templos abren de 10 de la mañana a 5 de la tarde. Se requiere ir descalzo. Yo no puedo compararlos con los más famosos templos de Dilwara en Mount Abu pero todas las guías y fuentes que he consultado afirman que no es en lo absoluto inferior a los de Mount Abu. Y muchas de ellas directamente lo califican como el mejor templo jainí de la India. La propia guía Rough Guide se interroga acerca de porque Ranakpur no atrae las oleadas de turistas que concentra Mount Abu y al mismo tiempo se felicita de ello, pues esto permite disfrutar del templo con mucha más tranquilidad. Supongo que su aislada localización favorece este hecho.

Vista interior de la cúpula de Ranakpur

Vista interior de la cúpula de Ranakpur

Origen de los templos jainistas de Ranakpur.

 Construido en 1439 en un terreno donado por el Maharaja Khumba a los jainís. Esta consagrado a Adinath que como mencione es la primera de los 24  tirthankaras. El último de los tirthankaras fue Mahariva que es el principal creador de la doctrina jainí, la cual es tan compleja como la de cualquier otra religión. Para el ojo occidental parece una pequeña desviación del hinduismo pero en realidad sus diferencias son muy notables pues rechazan la autoridad de los brahmanes y los textos védicos, así como el sistema de castas. Para los que no sabemos mucho de teología jainí lo más llamativo es su conocido respeto por toda forma de vida, incluida la que no vemos, por lo que barren el lugar donde se sientan para evitar matar a algún insecto.

 Los tirthankaras son santones que obtuvieron el Moksha, que viene a ser el Samsara de los hinduies. Estos son un modelo a imitar por todo buen jainí.

Sala central del templo de Ranakpur

Sala central del templo de Ranakpur

 La visita al templo de Ranakpur

  Es el templo jainista más grande de la India, tiene de dos pisos y en algunas partes tres, esta coronado por una gran cúpula central y varias en los laterales, todo profusamente tallado en mármol blanco. Consta de 29 salas sostenidas por 1444 pilares. Cada uno de ellos esculpido con un motivo diferente. El templo tiene planta de cruz y todas sus entradas conducen a la sala central. Las representaciones contienen numerosos elefantes, danzarinas y escenas de la vida de los 24 tirthankaras.

Detalles de las tallas del templo de Ranakpur

Detalles de las tallas del templo de Ranakpur

  La soledad con la que pude contemplar el magnífico templo siempre estuvo escoltada por un monje jainí y su túnica naranja que ofrecía desinteresadamente sus servicios como guía. Si bien es necesario advertir que no es cierto el desinterés y al final exigirá una compensación.

 Y de esta forma los 20 minutos previstos por la excursión original fueron transmutados en casi tres horas, momento en que decidí iniciar mi camino de vuelta a Udaipur.

Esperando el autobús, a punto de alcanzar el Nirvana malo

 A las 14:30 pasara un autobús con destino a la capital del reino de Mewar. Mientras me dirijo a la salida del complejo me detengo  un rato a observar unas mujeres indias que charlan y comen junto a unos gibones con toda naturalidad, como si estos fueran alguien más del grupo, incluso posan para la foto.

Mujeres rajasthanis junto a unos gibones

Mujeres rajasthanis junto a unos gibones

 A las 15:30 no ha llegado ningún autobús, tan solo dos jóvenes turistas adolescentes que me espían desde hace rato, y posiblemente tras armarse de valor, me solicitan si puedo hacer una foto. Les digo que sí y extiendo mi mano para coger su cámara. ¡¡No, a photograph with you!!. Así que, el que parece ser dueño de la Kodak, me echa un brazo por el hombro y posa orgulloso.

 A las 16:30 me acerco a un destartalado chai a preguntar cuando pasa el puto autobús. Me dicen que enseguida vendrá, lo cual me recuerda al “ahorita” sudamericano.

 El sol cae con fuerza y los sonidos del campo acompañan mi solitaria espera. Frente al camino una gran charca es mi único entretenimiento y observo con algo de envidia la tranquila vida de los búfalos indios que retozan en ella.

Búfalos indios en Ranakpur

Búfalos indios en Ranakpur

 Poco después de la cinco aparece el destartalado autobús publico justo unos instantes antes de que yo estuviera a punto de convertirme en el tirthankara número 25. A lo lejos el autobús parece uno de esos en los que el Super enviaba a Mortadelo y Filemón a realizar sus misiones.

El viaje de vuelta

 La cara del pasaje era un poema al verme subir, la llegada de un turista occidental (o sea rico) al autobús era un acontecimiento inaudito que ocupo todas las miradas y conversaciones de la guagua en cuestión. El autobús considerablemente lleno no tenía asientos disponibles, pero dos mujeres que aparentaban unos cincuenta años (o sea que tendrían entre 35 y 40)  me indicaron con sus sonrisas que podía sentarme apretujado junto a ellas. Esto jamás hubiera ocurrido con un hombre indio pero es evidente que yo no les parecí peligroso.

 Y así apretujado entre dos coloridos saris, más docenas de pulseras y collares de dos auténticas mujeres rajastnies, transcurrieron tres horas amenizadas por sus risas, chismorreos, maíz y cacahuetes.

 Llegue a Udaipur hacia las 8 de la tarde en el día que recuerdo haber estado más cansado de todo el viaje.

Pero los templos jainistas de Ranakpur valen la pena.

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Sobre el autor

Salvador Gutiérrez Sánchez, Licenciado en Derecho, y aun preguntándose por qué. Como ya soy mayorcito ahora estoy a punto de graduarme en Geografía e Historia. Adoro viajar desde antes de tener uso de la razón, pues esta la adquirí hace poco. En este blog cuento mis viajes, mis experiencias, y especialmente los testimonios culturales y artísticos de los lugares por donde paso. Creo que un lugar se vive y se entiende mejor si conoces lo que antes sucedió. No pretendo entrar en grandes erudiciones, que o bien no poseo, o no son objeto de este blog. Solo quiero hablar de viajar, viajar y viajar, y de cuando en cuando con un puntito de acidez, e ironía.

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