Palacio de Udaipur, el mayor y más fastuoso de Rajasthán

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 La corte de los maharajás, el Palacio de Udaipur

  Después del recorrido de ayer por la Ciudad Blanca, Udaipur, hoy toca por la mañana la visita a su monumento más destacado. La Ciudad Palacio, y sus esplendorosas estancias. El mas grande y suntuosos de todos los existentes en Rajasthán. Un recorrido por los miradores del exterior de la ciudad y las orillas del Lago Pichola completaran la jornada.

Palacio de Udaipur

Vista desde el Palacio de Udaipur

  Me he levantado a las ocho así que me voy a una German Bakery a desayunar tranquilamente, pues hasta las diez no abren el Palacio de Udaipur.

  A las diez me presento a las puertas de Palacio de Udaipur. La inmensa Ciudad Palacio de Udaipur luce magnifica con su piedra amarilla en la orilla noreste del lago Pichola.

 La Ciudad Palacio es el mayor complejo real de todo Rajasthán, con sus almenas decoradas y sus once mahals (palacios) que han ido creciendo durante 300 años desde la fundación de Udaipur en 1559.

Breve historia de Udaipur

Udaipur es la capital del Reino de Mewar, el único de los siete estados de Rajasthán que no renuncio al hinduismo durante las invasiones musulmanas.

 Una parte del Palacio sigue siendo la residencia del actual soberano de Mewar, el numero 76, lo que lo convierte en la dinastía reinante ininterrumpidamente más antigua del mundo, si bien sin reconocimiento político alguno desde el nacimiento de la actual India.

Origenes

  Su primer gobernante era Guhil quien fundo el reino en el 568 d.c. sus sucesores fundaran la ciudad de Nagda, hoy en ruinas, aunque visitable en excursiones de un día desde Udaipur y por lo que se, es una visita recomendable.  Poco después la capital se traslado a Chittor o Chittorgarh donde se encuentra probablemente el más sobresaliente de los fuertes de Rajasthán. Si bien sus 115 km de distancia no permiten una visita de ida y vuelta, por lo que no he tenido el placer de conocerlo. Este fuerte se inicio en el siglo VIII y fue la corte de los soberanos de Mewar durante 800 años, hasta que se mudaron a Udaipur en el siglo XVI.

Fundación de Udaipur

  En la primera mitad del siglo XVI, a pesar de sus gruesos muros, los mongoles ya habían saqueado Chittor en dos ocasiones, por lo que Udai Singh II busco un nuevo emplazamiento para la capital de su reino, y el lugar fue las orillas del lago Pichola, es decir Udaipur. Donde fundo la ciudad en 1559 y se trasladó en 1567 cuando los mongoles tomaron definitivamente Chittor.

 En 1572 le sucedió su hijo Pratap, todo un héroe gracias a su papel en la indecisa batalla de Haldighati contra el mongol Akbar. Una de las más importantes de la historia militar de Rajasthán, y que libero a los soberanos de Mewar de la presión Mongol.

 Así entro el reino en un periodo de prosperidad, hasta el ataque de los Maharattas en 1736, que saquearon y dejaron Udaipur hecho una ruina. Como comente en la anterior entrada, los rajputas respondieron aliándose con los ingleses junto a las cuales recuperaron su ciudad.

Un soberano rajputa

Un soberano rajputa de los tiempos del Raj británico

 Los ingleses supieron tener el poder y que los rajputas pensaran que lo seguían teniendo, por lo que la alianza duro hasta 1947. Al principio los rajputas mantuvieron bastantes de sus privilegios, pero en 1971 Indira Gandhi aprobó una serie de leyes que convertía a los príncipes rajputas en meros ciudadanos (como debe ser, por supuesto) despojándoles de los privilegios que aun conservaban.

No obstante a juzgar por el ala privada del Palacio, al actual soberano de Mewar no parece un simple ciudadano.

La visita al Palacio de Udaipur. Información.

 El Palacio de Udaipur abre de 9:30 a 16:30 y la entrada cuesta 115 rupias, pero se paga suplemento por cámara de fotos de más del doble, y el triple si es de vídeo. En cualquier caso nada del otro mundo para un occidental. También se puede contratar por precios más que asequibles un guía.

Palacio de Udaipur

Patio principal de entrada al Palacio de Udaipur

  Lo primero que se ve al entrar es el enorme patio principal, donde en sus tiempos se alinearían los elefantes para su revista.

  El Palacio de Udaipur es inmenso y muchas de sus estancias están ricamente decoradas con pinturas rajputas en miniatura. Los once mahals (palacios) se comunican por estrechos pasajes.

Lo más destacado del palacio son los pavos reales del patio llamado Mor Chowk realizados con 5000 trozos de vidrios de colores y los decorados aposentos justo encima de los pavos con escenas legendarias de Krishna.

Palacio de Udaipur. Pavos reales del patio Mor Chowk

Pavos reales del patio Mor Chowk – Han Solo CC BY-NC 2.0

 Heroinas rajputas.

 Los pabellones de las mujeres como el Zenana Mahal, y otros como el Kanchi-ki-Burj, están ricamente decorados con espejos y azulejos.

  Otro de los más suntuosos es el Krishna Vilas que honra a una princesa del siglo XIX que ante el dilema de elegir marido entre las casa reinantes deJodphur y Udaipur prefirió quitarse la vida.

 Estas mujeres mártires les gustan mucho a los rajputas, y otra de las historias más afamadas del palacio es la de una niñera de Udai Singh II, que enterada de que el bebe iba a ser asesinado por su tío, coloco a su propio hijo en la cuna de Udai Singh II, sacrificándolo de este modo y salvando al rajputito Udai Singh II.

El otro lado de la tradición rajputa

 Estas sufridas mujeres me recuerdan el lado oscuro de la herencia rajput. Tras el fasto de los elefantes de colores, sarís, joyas, mostachos, turbantes y festivales que tanto atraen los flashes de los turistas, se encuentra un sistema semi feudal de privilegios, clasismo, castas, clientelismo y corrupción en donde las clases inferiores son auténticos parias, y los herederos rajputas modernos caciquillos locales que continúan defendiendo sus privilegios residuales.

El satí.

 Una sociedad tradicional que aun considera honroso prácticas como el satí. Ritual que consiste en arrojarse a la pira funeraria del marido por parte de su viuda. Algo que sus defensores consideran una expresión suprema de amor y lealtad conyugal.

  Una mujer satí es una mujer virtuosa, casta y pura. Una viuda es incompatible con el estado de satí, de hecho se considera que si el marido fallece antes que la mujer, algo anda mal y es “sospechoso”. Por lo que la mejor manera de acallar las sospechas es lanzándose a la pira del marido.

 Durante siglos el satí fue un ritual normal y según la compañía Británica de las Indias Orientales entre 1813 y 1828 hubo 8135 casos solo en la provincia de Bengala. En 1829 los británicos prohibieron el satí con escaso éxito.

 En la actualidad la región de la India más reacia a abandonar esta práctica es Rajasthán. Desde la independencia de la India en 1947 hay 40 casos documentados, la mayoría en Rajasthán. Pero el más famoso es el de Roop Kanwar en 1987, que propicio una legislación más estricta contra estas prácticas, así como un proceso judicial que chocó frontalmente contra el hermetismo de unas tradiciones centenarias. La acción de la justicia fue una carrera de obstáculos que termino con la absolución de los 11 encausados.

ritual de sati

grabado de un ritual de satí

 Esta es una de las lindezas que deja siglos de poder arbitrario, sociedades jerarquizadas en compartimientos estancos, y códigos trasnochados que los cínicos y políticamente correctos bautizan eufemísticamente como “celosos de sus tradiciones”, “orgullosos de su cultura”, etc.

 Todavía en este siglo ha habido revueltas en Rajasthán promovidas por los rajputas ante la decisión del gobierno de permitir el acceso a la función pública o la universidad a castas inferiores. Lo dicho, “Orgullosos de su cultura”.

Finalizado el paseo me dirijo a una de las numerosas azoteas restaurantes de Udaipur para degustar un arroz frito con malai kofta, mientras veo Octopussy.

El Monsoon Palace y el Lago Pichola

 Un breve descanso en la habitación y cojo el rickshaw de confianza del hotel. Otra de las ventajas del Khumba Palace  es que Dinesh su propietario trabaja con un conductor de rickshaw local que te asegura su honradez, por lo que no hay que regatear ni desconfiar de la idoneidad del precio por trayecto, otro de los grandes detalles de este establecimiento.

 Con él me dirijo al Monsoon Palace, un Palacio inicialmente construido con fines astronómicos y de seguimiento de los monzones, de ahí su apelativo. Se construyó en 1884 por el Maharaja Saijan Singh y finalmente termino siendo empleado como pabellón de caza. No impresiona mucho el palacio en cuestión una vez se ha visto la Ciudad Palacio de Udaipur, y su estado de mantenimiento deja mucho que desear pues no está abierto al público salvo algún patio. Pero lo realmente meritorio de la visita son sus vistas de Udaipur y el lago Pichola verdadero motivo por el que algunos turistas se acercan hasta aquí.

El bloguero ante las vistas de Udaipur desde el Monsoon Palace

El bloguero ante las vistas de Udaipur desde el Monsoon Palace

 Al regreso de la excursión lo habitual es parar en los ghats del lago Pichola justo enfrente del Palacio de Udaipur donde se contempla una excelente vista del mismo. Este lugar precisamente, (para aquellos que hayan visto la película) es donde se desarrolla una escena del film “El exótico Hotel Marigold”, concretamente el ceremonial fúnebre del anciano gay de la película (Tom Wilkinson). El hotel de la película se encuentra cercano a Udaipur y es una antigua residencia de un gobernante local. Por lo visto hay excursiones para ir a verlo.

Vista del Palacio a orillas del Lago Pichola

Vista del Palacio de Udaipur a orillas del Lago Pichola

 Lo que no puedo asegurar pues esta película es posterior a mi paso por Udaipur es si las azoteas de los  restaurante emiten actualmente un programa doble y a la proyección de Octopussy le sigue El exótico Hotel Marigold.

  Otra de las visiones privilegiadas desde aquí es el Lake Palace Hotel. Este da la sensación de estar flotando en el agua. Sus habitaciones tienen decoración individual cada una de ellas y se disponen en torno a una piscina central.

taj lake palace

Hotel taj lake palace

 Por aquellos días el bufe sin contar bebidas costaba 700 rp, es decir, apenas 10 euros por lo que me plantee la posibilidad de ir a cenar esa noche al Lake Palace. Pero no fue el dinero lo que me lo impidió, sino el atuendo, pues se exigía americana, camisa y no vaqueros, prendas que no figuraban en mi fondo de mochila. Por tanto si algún viajero no puede o quiere alojarse en el hotel pero quiere disfrutar de una velada en su interior, no tiene más que incluir la ropa apropiada para la ocasión en su maleta.

Y fin de jornada en la corte de los soberanos de Mewar, mañana toca excursión por los alrededores.

Foto principal Ben Beiske CC by-nc-sa-2.0

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Sobre el autor

Salvador Gutiérrez Sánchez, Licenciado en Derecho, y aun preguntándose por qué. Como ya soy mayorcito ahora estoy a punto de graduarme en Geografía e Historia. Adoro viajar desde antes de tener uso de la razón, pues esta la adquirí hace poco. En este blog cuento mis viajes, mis experiencias, y especialmente los testimonios culturales y artísticos de los lugares por donde paso. Creo que un lugar se vive y se entiende mejor si conoces lo que antes sucedió. No pretendo entrar en grandes erudiciones, que o bien no poseo, o no son objeto de este blog. Solo quiero hablar de viajar, viajar y viajar, y de cuando en cuando con un puntito de acidez, e ironía.

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