El Museo Arqueológico de Delfos

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Museo de Delfos, los tesoros del santuario panhelénico.

Delfos, uno de los yacimientos más importantes de Grecia, es tal vez el más importante después de la Acrópolis. Cuenta con su propio museo.

En este espacio se exponen a lo largo de catorce salas, los hallazgos arqueológicos conservados desde las primeras ofrendas en el periodo arcaico, hasta los periodos helenístico y romano. Las dos últimas salas se dedican, una al auriga de Delfos, la estrella del museo, y otra al ocaso del santuario con la llegada del cristianismo.

Detalle del auriga de delfos: Un nuevo arte que imita la realidad. Museo de Delfos

Detalle del auriga de delfos: Un nuevo arte que imita la realidad. Museo de Delfos

Información práctica.

MUSEO ARQUEOLÓGICO DE DELFOS (Delfos. T.K. 33054 Delfos, Prefectura de Fokida)

Entradas y Horario. (Incluye el Sitio Arqueológico de Delfos)
Horario y Precio.

De 10.00 am a 17:00 horas Lunes y Martes.

De 8 am a 20:20 De Miércoles a Domingo

Entrada completa: 12€

Reducida: Estudiantes de fuera de la UE y mayores de 65 años. 6€

Gratuita: Estudiantes de la UE y menores de 18 años.

Visita al Museo de Delfos.

El periodo arcaico.

Pasado el vestíbulo de entrada y la sala primera o de los escudos, a la derecha se encuentra la sala de los Sifnios. Su nombre se debe a que el magnífico friso expuesto en esta sala procede del Tesoro de los Sifnios. Este pueblo procedía de la pequeña isla de Sifnos en las Cícladas, y su templo jónico era de los más suntuosos de Delfos, construido totalmente en mármol.

Este templo se corresponde con el periodo arcaico, en torno al 525 a. C.  se sustentaba por cariátides en lugar de columnas y sus riquezas se debían la presencia de minas de oro en la isla.

Los motivos mitológicos representados en el friso hacen referencia a episodios de la Guerra de Troya en lo que era el lado este del templo, la Gigantomaquia en la facada norte, el Juicio de Paris en el oeste y un rapto en el friso sur (el peor conservado) que se desconoce si es el de Helena por Paris o las hijas de Leucipo por los Dioscuros, o Hipodamia raptada por Pélope.

Detalle de la Gigantomaquia. Los hoplitas son los gigantes, el león arrastra un carro que lleva a Rea, las dos figuras con tunicas de la derecha son los gemelos Apolo y Artemis

Detalle de la Gigantomaquia. Los hoplitas son los gigantes, el león arrastra un carro que lleva a Rea, las dos figuras con tunicas de la derecha son los gemelos Apolo y Artemis

En esta misma sala se encuentra la esfinge de Naxos, donación de otra isla de las Cícladas en el 565 a.C. Tiene cabeza de Koré, cuerpo de león y esta alada. Se sostiene sobre un capitel jonio, pues los habitantes de las Cícladas eran jónicos.

La esfinge de Naxos en el Museo de Delfos

La esfinge de Naxos en el Museo de Delfos

En las siguientes salas también del periodo arcaico, encontramos a los gemelos Cléobis y Bitón dos grandes estatuas que se suponen del 610 a 580 a.C. por lo que son de las más antiguas esculturas griegas que se conservan.

Polímides de Argos es el presunto escultor y proceden de las donaciones de la ciudad de Argos a Delfos. Reunen todas las características propias de los Kuroi. Yo personalmente siempre he opinado que los “koroi” son el mejor ejemplo de síntesis entre el hieratismo egipcio y el naturalismo griego que está por llegar.

Cléobis y Biton en el Museo de Delfos.

Cléobis y Biton en el Museo de Delfos.

Cléobis y Bitón eran dos atletas que llevaron a su madre en un carro, uncidos como bueyes durante ocho kilómetros. Su madre, Cidipe era una sacerdotisa de Hera y ante el  gran sacrificio realizado por sus hijos pidió a Hera que les diese el mayor regalo que se pueda dar a un mortal.

Como esto de pedir deseos a los dioses griegos tiene mucho peligro, porque nunca se sabe por dónde van a salir, la madre encontró a sus dos hijos muertos, pues era la muerte el mayor regalo según Hera.

Grecia Clasica.

En la siguiente sala encontramos los tesoros de Delfos en forma de estatuas crisoelefantinas, (de oro y marfil). No se conservan enteras, pero dan una buena idea de la riqueza de las donaciones al santuario de Delfos.

Estatua crisoelefantina de Apolo.

Estatua crisoelefantina de Apolo.

Avanzamos por el museo y las siguientes salas albergan numerosas ofrendas de periodo clásico y objetos del Tholos de Atenea, para llegar a la sala 12 correspondiente al periodo clásico tardío, el Helenismo y Roma. Aquí tenemos un puñado de obras interesantes.

Del Helenismo a Roma.

Se encuentra un grupo escultórico atribuido a Lisipo, se trata de la mayor ofrenda realizada en Delfos por un particular que tengamos noticia. Se trata de Daocos II de Farsalia, es un conjunto de nueve esculturas que representan a Apolo y seis antepasados del donante. Entre estos destaca uno llamado Agias que fue un reconocido atleta victorioso en varios juegos panhelénicos.

La estatua de Agias era de bronce y obra juvenil de Lisipo, posteriormente Daocos encargo varias copias en mármol, una de ellas para Delfos que es la que conservamos.

En el centro el onfalo, a la derecha el Agias de Lisipo y a la izquierda las danzarinas de Delfos.

En el centro el onfalo, a la derecha el Agias de Lisipo y a la izquierda las danzarinas de Delfos.

Como curiosidad en esta sala se encuentra una copia helenística del “onfalos” u ”ombligo del mundo” que se hallaba en el adyton y era la piedra que Rea entrego a Cronos para que se comiera creyendo que era su hijo menor Zeus.

Las trenzas y nudos que lo adornan simbolizan el centro del mundo.

También se encuentran en esta sala las “danzarinas de Delfos”, tres cariátides de mármol sobre un capitel corintio de aproximadamente el 330 a.C. Se cree que son sacerdotisas de Dionisos que es la segunda divinidad más importante de Delfos después de Apolo.

Por último esta Antinoo, obra de época muy posterior pues más de 400 años separan a Antinoo del resto de las estatuas de la sala.

Pero el amante del emperador hispano Adriano merece un sitio en Delfos, no por él, sino por Adriano, un absoluto enamorado de la cultura griega y sin duda el emperador romano que más huella ha dejado en Grecia. Adriano venero el santuario de Delfos y durante su visita encargo esta estatua de su favorito. En Atenas la biblioteca, el templo de Zeus, y buena parte del foro romano se deben a él.

La escultura es del 130 o 138 d.C. y Adriano la encargo para que estuviera permanentemente en el templo de Apolo. Su favorito ya habia fallecido misteriosamente en las aguas del Nilo, supuestamente como sacrifico para dar a Adriano una vida más larga.

Antinoo de Delfos

Antinoo de Delfos

Adriano deificó al joven, y en Dios no sé si lo convirtió, pero en icono del arte universal desde luego. La escultura encontrara en el joven Antinoo una permanente fuente de inspiración.

El auriga de Delfos.

Y como broche final la más famosa de las esculturas de Delfos, el auriga de Delfos. Valiosa en parte por su material, el bronce, pues casi no existen esculturas en bronce del siglo V a.C.

El auriga formaba parte de un  grupo con su carro, caballos y mozo. La ofrenda procede de Polizalo, tirano de la ciudad de Gela en Sicilia que venció en las carreras de los piticos del año 474 a.C. (juegos celebrados en Delfos). Su atuendo esta ceñido al cuerpo como procede para poder desenvolverse adecuadamente en una carrera.

Serio, circunspecto, orgulloso, disciplinado, noble, victorioso. Parece que la estatua nos dice muchas cosas con muy poco. Estamos en pleno periodo clásico griego, hace solo ocho años, antes de realizar esta estatua fue la batalla de Salamina. El arte griego ya dejo de recibir influjos, ahora los produce e irradia.

El famoso auriga del Museo de Delfos

El famoso auriga del Museo de Delfos

Y el Museo de Delfos se situa en uno de los principales lugares de irradiación de una cultura que moldeo la civilización occidental.

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Sobre el autor

Salvador Gutiérrez Sánchez, Licenciado en Derecho, y aun preguntándose por qué. Como ya soy mayorcito ahora estoy a punto de graduarme en Geografía e Historia. Adoro viajar desde antes de tener uso de la razón, pues esta la adquirí hace poco. En este blog cuento mis viajes, mis experiencias, y especialmente los testimonios culturales y artísticos de los lugares por donde paso. Creo que un lugar se vive y se entiende mejor si conoces lo que antes sucedió. No pretendo entrar en grandes erudiciones, que o bien no poseo, o no son objeto de este blog. Solo quiero hablar de viajar, viajar y viajar, y de cuando en cuando con un puntito de acidez, e ironía.

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