Leh. Valle de Ladakh. El pequeño Tibet, un reducto del budismo

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Leh. Valle de Ladakh. El reino de las nieves. Un reducto del budismo

 Leh. En el Valle de Ladakh es una ciudad seca y polvorienta pero muy acogedora, abierta al turismo desde 1974. Leh y el valle de Ladakh es la única región de toda la India en que el budismo es mayoritario.

 El budismo nació en la India y se considera una rama o escisión del hinduismo, hoy en día es una religión minoritaria muy por debajo de la principal hinduista, la musulmana e incluso la cristiana. A pesar de ello Ladakh es el gran bastión del budismo Mahayana una de las tres principales ramas de esta religión, y que ha sido fuertemente reprimida en el Tibet.

 Aunque el Tíbet chino tenga su palacio Potala en Lhasa, habiendo sido independiente de 1913 a 1950 y sea desde el siglo VIII una región plagada de monasterios budistas y monjes. La dominación china ha neutralizado fuertemente las costumbres tibetanas y provocó un masivo exilio de tibetanos y monjes. Estos últimos eligieron en gran parte como nueva tierra de asentamiento el Valle de Ladakh.

du khang en leh

Interior de un monasterio budista de Leh

Hoy por hoy si alguien desea tener contacto con la religión y las costumbres tibetanas, estás, están implantadas con mucha más fuerza y de forma más genuina en el Valle de Ladakh. Probablemente el lugar con más influencia cultural del Budismo tibetano. Muy por encima del propio Tíbet. Por eso se conoce al Valle de  Ladakh como el pequeño Tíbet.

 El paisaje.

 Los ladakies han aprovechado los deshielos veraniegos para canalizar toda el agua en un complejo sistema de irrigación que provoca las características manchas verdes de los cultivos de arroz y cebada. Estas junto con las omnipresentes banderas de oración que salpican todos los rincones del paisaje, y las innumerables stupas, llamadas en el Valle de Ladakh “chortens” conforman la postal más típica del Valle de Ladakh.

Regadios y cultivos en Leh. Valle de Ladakh.

Regadios y cultivos en Leh

 Algo de historia de Leh. Valle de Ladakh.

Penetración del budismo, esplendor, decadencia, y litigios fronterizos actuales.

 El exilio chino trajó muchos monjes budistas a Leh, pero la llegada del budismo es anterior. Llego a estas tierras impulsado por el sabio apóstol Padmasambhava (gurú Rinpoche) que desplazó al culto Bon imeperante hasta ese momento.

Penetro en el Valle de Ladakh poco después que en el Tíbet. Entre los seguidores de Padmasambhava se encontraba Rinchen Zangpo quien ejerció de misionero en el Valle de Ladakh y fundo varios monasterios.

 Durante los siglos X al XV Ladakh cambio el budismo hinduista por su rama tibetana y en el siglo XVI y XVII el Valle de Ladakh fue un reino principal en el Himalaya. En este periodo se construyó el palacio Real de Leh, conocido como el pequeño Potala.

 El esplendor concluyo cuando los gobernantes musulmanes de La India impusieron el islam al reino de Ladakh en el siglo XVII.

 Posteriormente en el siglo XIX el Maharaja de Kachemira sometió Ladakh y recluyo a la familia real de Ladakh en el palacio monasterio de Stok.

  Ladakh entró a formar parte de la India en 1948. El Valle de Ladakh conforma el 60% del estado de Jammu y Kashmir, una zona caliente por el eterno conflicto con Pakistán. A ello hay que sumar la anexión de una parte del territorio del Valle de Ladakh efectuada por China en 1962 dando lugar a otro litigio.

 Todo esto convierte a Ladakh en una zona hipermilitarizada, asi siendo la zona con menor densidad de población de toda la India tiene casi tres militares por cada civil.

 Leh es una ciudad rodeada de cuarteles.

Una calle de Leh, al fondo el palacio Real de Leh y el monasterio de Namgyal Tsemo

Una calle de Leh, al fondo el palacio Real de Leh y el monasterio de Namgyal Tsemo

Alojamiento y llegada

 La llegada al finalizar la gran carretera Manali-Leh se produjo hacia las 6:30 de la tarde. Mis planes preveían alojarme en el hotel oriental en Changsla, una de las calles principales, sin duda una de las mejores opciones económicas que existían en Leh. Pero cuando empiezo a caminar en su búsqueda aprecio que se encuentra en la parte alta de Changsla, esto implica dar un buen paseíto para llegar. Como le doy más prioridad a la ubicación que a las comodidades o servicios que posea, pues alli lo unico que voy a hacer es dormir, cambio de idea y me alojo en una guest house mucho más modesta, la Eagle Guest House. Cambiar de opinión es fácil en una ciudad con una oferta amplisima de guest house.

 Tan solo cuesta 180 rupias por noche (2,30 €), la habitación es inmensa, de hecho es una triple para mí solo. Limpia y luminosa, la única pega es que el baño es compartido, pero por dos euros que quieres. Actualmente cuesta 275 rupias, o sea 3,50 euros.

En fin si algún día sale una compañía de vuelos low cost a la India, va a ser más barato ir a la India a darse una vuelta que coger el AVE a Sevilla.

Datos practicos.

 Como datos prácticos advertir que existe un centro de recepción turística y otro de información turística, no son los mismos. El primero está alejado del centro, a la entrada de Leh y desconozco su utilidad. El segundo situado en el bazar puede ser muy útil para aquellos cuyas intenciones se orienten al trekking y montañismo. Proprociona equipamiento para alquilar e información al respecto, en caso contrario su utilidad es relativa pues para buscar alojamiento basta la guía que llevemos o darse una vuelta, dada la extensa oferta de guest house.

 Ademas de ser amplia la oferta es igualmente de mayor calidad que en otros lugares de la India, a menudo son casas de indios de etnia tibetana, disponen normalmente de jardín y con más o menos servicios, todas presentan un excelente estado de limpieza y en la mayoría se puede disfrutar de la cocina que prepara la familia del albergue, y que suele ser exquisita.

Que ver y hacer en Leh

 Durante mi viaje, Leh fue el lugar donde más tiempo permanecí, cinco días completos, no voy a detallar que hice cada día por que supongo que sería tedioso y carente de interés en algunos momentos, así que detallare los principales atractivos de Leh en esta entrada, y en la siguiente me centrare en las excursiones por los alrededores de Leh.

El Palacio Real.

 El llamado pequeño Potala, pues sigue el mismo estilo que el de Lhasa aunque a menor escala. Abre todos los días de 7 a 10 h y 16 a 18 por entonces a precio de 10 rupias para los indios y 5 dólares los extranjeros o sea unas 60 veces más.

palacio leh

Palacio de Leh. El pequeño Potala

 Construido por el rey Sengge Namgyal hacia 1553 tiene como curiosidad el ser uno de los palacios situados a mayor altitud del mundo. Con grandes murallas y nueve niveles en su interior, su estado de conservación era bastante lamentable, pero parece ser que hoy en día está siendo sometido a un amplio proceso de restauración (sin que ello impida que continúen las visitas) por lo que probablemente su visita resulte más interesante.

El gompa Namgyal Tsemo

 En mi opinión mucho más interesante que el Palacio, es el gompa Namgyal Tsemo, situado en lo alto de la montaña sobre la que se asienta el Palacio. La lógica dice que si visitas el Palacio visitas el gompa, salvo que seas realmente vago como para no subir a lo alto del risco donde se sitúa.

 Existen dos senderos de subida. Mi consejo es subir por el lado norte hasta el gompa, y tras la visita bajar por la ladera sur que pasa frente al palacio para acometer allí la visita de este, y continuar descendiendo de manera que desembocaremos en las intrincadas callejuelas del barrio islámico de Leh, con su blanca mezquita.

 Sea cual sea el sendero lo primero será el templo de Maitreya que contiene un buda de unos cinco metros e interesantes frescos. El llamado templo de Gon-Khang se encuentra más arriba cuyos murales pintados son mucho más antiguos. Aquí se contemplan unas magníficas vistas.

El maitreya de Namgyal Tsemo

El maitreya de Namgyal Tsemo

Al bajar y nada más pasar el Palacio, se encuentran dos gompas que no suelen ser referenciados por las guías turísticas.  No he anotado su nombre por tanto solo pueda dar ese dato de localización.  Quizás influido por su menor fama, el recibimiento a los turistas es más caluroso y durante mi visita pude contar con un monje que actuó de cicerone por todas las dependencias importantes del edifico. Escoltado de dos pequeños discípulos que se tomaron una foto conmigo una vez que le impartí una complicada lección al monje de cómo hacer una foto.

Futuros monjes

Futuros monjes

Shanti Stupa

Como cinco días de estancia dan para mucho, una mañana tras desayunar en la inevitable German Bakery, decidi caminar los 3 kilometros hasta el poblado de Chanspa donde se encuentra la Shanti Stupa o pagoda de la paz, inaugurada por el Dalai Lama en 1983 y decorada con episodios de la vida de Buda. No es una visita indispensable pero tampoco está mal y aunque resulta ya un poco tópico, las vistas son excelentes, como todas en el Valle de Ladakh.

shanti stupa

Shanti stupa Matt Werner CC BY-NC-SA 2.0

El centro de ecología

 En el norte de la ciudad pero a tan solo 10 minutos andando se encuentra el centro de ecología LEDeG (Ladakh Ecological Developement Group), una ONG que promueve el desarrollo sostenible y el respeto a las culturas tradicionales. Su fundadora es sueca, Helena Norberg Hodge pero buena parte de la ONG la manejan australianos. El local dispone de biblioteca y un apacible jardín donde se exponen utensilios para ahorrar energía que han sido introducidos en el Valle de Ladakh, además es posible tomarse un chai.

 Una de sus muchas labores es la cooperativa de mujeres, destinada a preservar sus tradiciones y facilitar medios de sustento y educación a las mujeres ladakies. Durante mi estancia se celebró el festival de mujeres ladakies, por lo que pude observar las artesanías y folklore, allí tome un chai y repostería de Ladakh en cómodos asientos.

Leh Valle de Ladakh

Leh nujeres Ladakies en el centro de Ecologia

Compras.

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Sari de seda de Cachemira, reconvertido en traje

 En Shimla, su estupendo bazar ya contenía abundante material de origen tibetano pero era pronto para cargar la mochila. Pues bien si alguien desea comprar objetos tibetanos este es el momento. Aquí se encontrara de todo, comparar y regatear es obligatorio, pero uno de los lugares donde la calidad está asegurada es en el puesto que el Centro de Ecología posee en el bazar (o en el propio centro). Las curiosidades tibetanas son innumerables, destacan los instrumentos musicales, rollos o ruedas de plegaria, cuchillos gurkas, cajas talladas, incensarios, portainciensos. Estos últimos se utilizan para trasladar enrollados los documentos de los monasterios y los hay desde los 25-30 cm hasta de más de un metro. Yo compre uno de 30 centímetros junto con un incensario. En cuanto a compras más practicas sin duda alguna la pashmina aunque la buena es difícil de conseguir y hay que acudir a tiendas algo más serias que los puestos del bazar.

Seda de Cachemira.

Finalmente aunque no es del propio Ladakh, si el viajero no va a desplazarse a la vecina Cachemira, Leh es un buen lugar para adquirir un Sarí de seda de Cachemira. No es que alguien vaya a vestir un Sarí en España, (de momento habría de saber ponérselo, cosa que no es fácil) es por la tela en sí. Yo compre para mi entonces novia, y hoy mujer, un excelente sari de tela de cachemira, que finalmente fue a parar a manos de su hermana quien lo lucio el día de mi boda.

 Esto no es un blog de moda y costura pero aquí esta el resultado.

La Lavandería Dzomsa

El método para controlar la ropa sucia que tengo planificado durante el viaje, es tan simple como abandonarla en el último albergue en que te alojas una vez que está sucia. Este es un método razonable dado que por tres o cuatro euros adquieres un montoncito de cuatro o cinco camisetas de esas muy a tono con el viaje, con colores psicodélicos y Ganesh y Krishna dibujados, así que voy usando y tirando, y la mochila no aumenta de peso.

  Pero al estar cinco días en Leh decidí que no todo se puede tirar y acudí a la famosa (en Leh) lavandería Dzomsa, una lavandería ecológica con detergentes biodegradables y que te lavan la ropa en un rio. Es un lugar ampliamente frecuentado por todos los mochileros de Leh, en el cual se sirven batidos e incluso sirve como punto de encuentro e intercambio de información entre mochileros.

Comer

 La oferta gastronómica esta abrumadoramente dominada por la cocina tibetana, durante los cinco días que pase en Leh exceptuando la cena del último día, solo comí cocina tibetana, la mayoría de las veces con mis amigos italianos Paulo y Andrea, más el hermano de Paulo y su novia, que han llegado a Leh por avión, y una profesora italiana que conoce la India como yo la calle de mi barrio. Naturalmente como italianos que son, opinan que tal vez los tibetanos inventaran la pasta pero los italianos perfeccionaron el asunto. Estoy de acuerdo.

Momo, plato típico tibetano

Momo, plato típico tibetano Foto LilyinNepal CC BY-SA 2.0

 De todos los platos el más habitual es los momos, conchas de pasta rellenas de queso, carne o vegetales.

 Un poquito hartos de cocina tibetana el último día decidimos comer en un indio, indio, vamos del Sur, asi que comimos en el Zen Garden, un lugar bastante turístico pero con una agradable terraza y con una oferta variadísima de cocina thai, pizzas, cocina israelí (dado el alto número de turistas de esta nacionalidad) e india, que es la que escogimos todos. Yo personalmente opino que la cocina india del sur se haya igualmente unos escalones por encima de la tibetana, en cuanto a sabor y variedad.

Restaurante Zen Garden, en Leh

Restaurante Zen Garden, en Leh. Miran Rijavec CC BY 2.0

…y beber

 Durante mis cinco días de estancia, las seis cenas que realicé siguieron exactamente el mismo patrón: animada cena de un grupo de cinco o seis italianos (Paulo y Andrea, el hermano del primero y su novia, la profesora italiana y una mochilera solitaria que se unía a algunas de las cenas) más este españolito.

 Tras una sobremesa, retirada de la mitad del grupo a sus hoteles mientras Paulo, Andrea y servidor quedan deambulando por las oscuras calles de Leh en busca de un preciado néctar difícil de encontrar. Cerveza fría.

 Al final siempre encontramos lo primero, cerveza, y nunca lo segundo, fría. Cuando te dicen que la kingfisher esta fría, significa que no la han calentado en el horno, pero nada más. Pero a falta de pan buenas son tortas y tras un par de cervezas nos retiramos a nuestros hoteles, que se encuentran en direcciones opuestas.

 La primera noche cuando vuelvo al hotel cerca de las 12 veo la oscura calle repleta de soldados, dada la oscuridad casi me choco con ellos, me miran como diciendo “no pasa nada, sigue tu camino”. La realidad es que en Leh hay una especie de toque de queda, aunque con los mochileros hacen la vista gorda.

 Diríase que se trata de una especie de maniobras nocturnas (todas las noches) en escenario real con civiles reales. Una población militar tan grande hay que mantenerla ocupada. A partir de la tercera o cuarta noche tengo la sensación de que los soldados me miran como diciendo, mirad ahí viene el mochilero que apaga la última luz de todo Leh.

Página oficial de turismo de Leh

Turismo del valle de Ladakh

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Sobre el autor

Salvador Gutiérrez Sánchez, Licenciado en Derecho, y aun preguntándose por qué. Como ya soy mayorcito ahora estoy a punto de graduarme en Geografía e Historia. Adoro viajar desde antes de tener uso de la razón, pues esta la adquirí hace poco. En este blog cuento mis viajes, mis experiencias, y especialmente los testimonios culturales y artísticos de los lugares por donde paso. Creo que un lugar se vive y se entiende mejor si conoces lo que antes sucedió. No pretendo entrar en grandes erudiciones, que o bien no poseo, o no son objeto de este blog. Solo quiero hablar de viajar, viajar y viajar, y de cuando en cuando con un puntito de acidez, e ironía.

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