Palacio de Knossos, la Grecia minoica.

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Knossos, Grecia antes de Grecia.

En los tiempos del Bronce floreció en la isla de Creta una civilización brillante, ubicada en un cruce de rutas marítimas entre Grecia, Egipto y el cercano Oriente. Esta civilización es la primera gran cultura europea y ademas contó con un amplio uso de la escritura. Una serie de catástrofes naturales la debilitaron y propiciaron su final.

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El impresionante yacimiento minoico de Knossos.

Según los griegos Creta es la tierra del rey Minos, de ahí el nombre de civilización minoica.

Esta prospera cultura palacial desapareció de forma abrupta en torno al 1700 a.C. Aunque los datos son confusos los palacios de Knossos, Festos y Malia desaparecieron bajo la acción de una serie de terremotos. La reconstrucción de estos palacios se llamó etapa Neopalacial y al contrario que en la anterior etapa palacial, los cretenses orientaron su actividad económica hacia el exterior y la isla volvió a ser prospera.

Pero en uno de los grandes misterios de la arqueología mundial, hacia el 1450 a.C. la civilización minoica se colapsó.

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Una civilización extinguida abruptamente

Entre la teorías figura una conquista micénica de Creta, pero la tesis más aceptada es una erupción volcánica en las Islas Cicladas concretamente en Santorini situada a 112 kilómetros al norte.

Así quedo enterrada la civilización minoica, hasta que a principios del Siglo XX un hombre paso por allí. Sir Arthur Evans.

Knossos sale a la luz.

Antes de que las grandes civilizaciones proto-históricas del Egeo (Minoica, Micénica, y Ciclada) se documentaran, Homero era la única fuente de información y las primeras olimpiadas el inicio de la historia griega (776 a.C.).

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Knossos, uno de los grandes descubrimientos de la arqueología mundial

Heinrich Schliemann, en 1870 afirmo haber encontrado las ruinas de Troya, y poco después excavaría las ruinas de Micenas y Tirinto, tierra de los guerreros homéricos. La Ilíada y La Odisea no eran simple poesía, tenían un sustento histórico.

En 1882 un joven ingles acudió al archifamoso arqueólogo alemán con una carta de presentación. Al ingles el rollo homérico le daba un poco igual, lo que le atraía eran las diminutas inscripciones micénicas que sospechaba que eran incluso anteriores a las leyendas dataciones homéricas.

En Londres logro un puesto como conservador del Museo Ashmolean, de la Universidad de Oxford, y con la excusa de buscar nuevas piezas para la colección continúo viajando por toda Europa. Por fin en 1892 llego a Creta que ya era considerada por muchos el lugar donde se encontraría la corte del Rey Minos, aquel que encargo a Dédalo la construcción del famoso Laberinto del Minotauro.

Antes de Evans otros arqueólogos ya habían comenzado la búsqueda del Laberinto en el lugar que se suponía que estaba Knossos y otros lugares de Creta, pero ninguno, incluido Heinrich Schliemann, se esforzó demasiado. Evans entretanto seguía investigando las inscripciones halladas en Creta bajo la hipótesis de que debió de haber existido un sistema de escritura primitivo anterior a los griegos.

Unas tablillas encontradas en Creta pertenecientes al Museo Ashmolean se habían clasificado como “fenicias” pero Evans aprecio grandes similitudes con otras inscripciones cretenses y decidió que era hora de desplazarse a Creta personalmente.

En 1894 Evans llego a Creta y su inspección del terreno de Knossos le confirmo que allí “había algo”. En 1899 creó un fondo para comprar los terrenos, pues las autoridades otomanas exigen la compra del terreno para poder excavar. Y en el 1900 comenzaron a trabajar.

Pronto aparecieron restos inéditos en la historia de la arqueología. Griegos no, romanos tampoco, egipcios menos. Era un intrincado espacio con más de mil salas conectadas entre sí. Un gran Palacio. Un Laberinto. El hogar del Minotauro pensó Evans. El reino de Minos.

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Un Laberinto, el plano de Knossos

Es entonces cuando se produce una de las más discutibles decisiones de la arqueología del siglo pasado. Evans no solo saco a la luz las ruinas de Knossos sino que también reconstruyo algunas partes.

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Reinventando el Palacio

A principios del siglo XX y casi hasta los años setenta la arqueología se dedicó a reconstruir más que a conservar y documentar. Una práctica hoy totalmente abandonada, incluso denigrada, pero que hay que juzgar a la luz de las corrientes de principios del siglo XX.

El caso es que las reconstrucciones no son muy fieles pues Evans coloco los restos donde “creía” que debían colocarse, por otra parte, fue necesario el uso de hormigón armado.

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Algunas estancias se “crearon” casi nuevas.

Un problema muy similar fue el de los frescos, pues Evans decidió “completarlos” a partir de lo encontrado. Dos artistas suizos, padre e hijo, llamados ambos Emile Gilléron se hicieron cargo y probablemente se “inventaron” algunas cosas.

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Frescos, ¿fieles?

A partir de 1906 el interés por los yacimientos cretenses decreció y los fondos económicos se extinguieron en 1906. Evans continuo viajando a Creta y estudiando las tablillas minoicas pero ya no dirigió más excavaciones y en 1924 cedió el yacimiento a la Escuela Británica de Atenas. Evans se sentía relegado pues por entonces, Howard Carter era el gran arqueólogo del momento gracias al descubrimiento de la tumba de Tutankhamón.

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Esquela del arqueólogo Sir Arthur Evans

El Palacio de Knossos.

Knossos comprende un periodo que va del 2000 a.C. al 1450 a.C. su máximo esplendor se corresponde con el periodo Neopalacial o de los Segundos Palacios (1700-1450 a.C.).

Los palacios cretenses eran ciudades-palacio, estas complejas construcciones albergarían funciones politicas, religiosas, ceremoniales, y otras muchas de tipo administrativo.

Su planta laberíntica es producto de las construcciones sucesivas, es decir fruto de un interminable proceso de ampliaciones sin un diseño predefinido, y que van sucediéndose en torno a un gran patio central. Todo ello en un espacio que carece de muralla, signo de la ausencia de enemigos. Un espacio que era Palacio y Santuario al mismo tiempo.

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Construcciones sucesivas a lo largo del Palacio.

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A este sistema minoico se le ha llamado arquitectura adintelada, la cual se completa incorporando un profuso uso de pilares cuadrados o columnas con fuste liso de forma tronconica invertida, capitel con equino y ábaco cuadrado.

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El Palacio destaca también por sus pinturas al fresco, este debió de contar con numerosos murales de vivos colores que representaban fundamentalmente temas marinos como pulpos y delfines, otros con sirvientas y bailarinas, escenificaciones de ritos sagrados y escenas de tauromaquia.

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Knossos, es el  mayor testigo de la civilización minoica, una cultura comercial con influjos egipcios y de Oriente, pero que es la primera gran civilización europea compleja. La primera escritura europea, la cetrería o la tauromaquia proceden de esta isla de Creta.

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Sobre el autor

Salvador Gutiérrez Sánchez, Licenciado en Derecho, y aun preguntándose por qué. Como ya soy mayorcito ahora estoy a punto de graduarme en Geografía e Historia. Adoro viajar desde antes de tener uso de la razón, pues esta la adquirí hace poco. En este blog cuento mis viajes, mis experiencias, y especialmente los testimonios culturales y artísticos de los lugares por donde paso. Creo que un lugar se vive y se entiende mejor si conoces lo que antes sucedió. No pretendo entrar en grandes erudiciones, que o bien no poseo, o no son objeto de este blog. Solo quiero hablar de viajar, viajar y viajar, y de cuando en cuando con un puntito de acidez, e ironía.

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