Que ver en Johannesburgo y Soweto en un día.

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Johannesburgo y Soweto, dos caras de un país

 Con motivo de un viaje a Zambia con el ojetivo de hacer un Safari en compañía de la que entonces era mi novia, ahora mi mujer, las conexiones aeroportuarias nos obligaron a pasar un día entero en Johannesburgo. Cuando empiezas a investigar acerca de tu destino las primeras noticias e impresiones que recopilas son lamentablemente las referidas a la seguridad, pues este aspecto no es precisamente el punto fuerte de Johannesburgo, así que gestionamos por internet un alojamiento que resultó ser el África Centre international Backpaker Lodge & Guest House, que cumplía lo que pedíamos del mismo, es decir. Cercanía al aeropuerto, (pues al día siguiente tomábamos por la mañana el avión a Lusaka), y que nos facilitaran los traslados de llegada y salida al aeropuerto, además en un entorno seguro. Por lo visto eso es lo que todo el mundo pide en Johannesburgo pues como se puede ver en la tarjeta, que he escaneado, no lo puede decir más claro “very safe area” “close to Johannesburgo Int. Airpot”. Además reunía todo tipo de comodidades, una excelente habitación para ser un backpack lodge, piscina, restaurante y posibilidad de gestionar excursiones.

Johannesburgo y Soweto en un día.

Johannesburgo y Soweto

 Un país para mochileros

 Una excelente opción para quien viaje con presupuesto modesto a Sudáfrica (un país repleto de backpackers), son los backpackers bus, que funcionan perfectamente, dicho en anglosajón un servicio Hop – On Hop –Off Door – To – Door. O sea que compras el billete al destino final pero en el camino te paras donde quieras e inviertes el tiempo que desees en hacer tu trayecto, y los pequeños minibuses van deteniéndose en lodges de mochileros. Una gozada, y una muestra más de que Sudáfrica es un país perfectamente equipado para el “backpacker way of travel”. Dejo tres direcciones útiles que confirman la excelente oferta adaptada a mochileros que posee el país austral.

http://www.backpackerbus.co.za/wmenu.php

http://www.bazbus.com/languages/spanish.aspx

http://coasttocoast.co.za/

  Una vez en Johannesburgo, despues de un largo viaje que nos llevo de Madrid a París, para luego volar a Sudafrica optamos por contratar una excursion a Johannesburgo para pasar el día. El albergue realizo una llamada y a continuación nos dijeron la hora de recogida, mientras comimos algo y nos dimos un baño, a pesar de ser el invierno austral, la temperatura era apta para un breve piscinazo.

Johannesburgo y Soweto en un día. En el África centre

En el África centre

 Llegada la hora de la excursión se agregó un joven mochilero holandés, y cuando el guía se presentó surgió la confusión. El chico en cuestión ha contratado una excursión a Soweto, y nosotros a Johannesburgo, una de dos o el guía tiene el don de la ubicuidad o falta un guía, pero el sowetense (no tengo ni idea de cuál es el gentilicio de los de Soweto) en un hábil reflejo comercial propuso rápidamente, ¿Por qué no ambas visitas?. Tan solo hay que comprimir un poco los dos itinerarios y se puede hacer un mix, como el holandés no tenía inconveniente, nosotros tampoco. Afortunadamente, pues los equivocados en cuanto a la elección de la excursión, éramos nosotros, puesto que Soweto resulto ser mucho más interesante que Johannesburgo.

 La excursión se inició en Johannesburgo, capital financiera del país pues la política es Pretoria y la cultural Ciudad del Cabo.

Breve historia de Johannesburgo

Joburg o aún más comprimido simplemente Jo, se fundó en 1886 en lo que por entonces parecía ser el mayor filón de oro del mundo, el Witwatersrand. En el increíble plazo de solo tres años Johannesburgo se había convertido en la ciudad más poblada de Sudáfrica, pero también motivo de las confrontaciones anglo-boers, pues estos últimos los también llamados afrikáners estaban allí antes del descubrimiento del oro. De hecho en la mitología afrikáner, los Voortrekkers (“los que avanzan primero”) son los descendientes de holandeses, que entre 1830 y 1840 abandonaron Ciudad del Cabo empujados por los británicos. Este éxodo es conocido como Gran Trek y les llevo a territorios despoblados a causa de las guerras Zulúes  y a partir de ese hecho considerarse los primeros y legítimos pobladores de esas regiones. Un dato curioso este último, pues las regiones cercanas a Johannesburgo son consideradas una de las cunas de la humanidad, además de contener los más completos yacimientos paleontológicos junto con la garganta de Olduvai en Tanzania, el Lago turkana en Kenia y el Valle de Omo en Etiopia.

  Las tensiones terminaron cuando británicos y Boers resolvieron sus diferencia y se repartieron tierras y responsabilidades, quizás conscientes de que era más lo que les unía que lo que les separaba.

 El sistema de segregación racial vivió su apogeo durante el periodo de entreguerras en el siglo XX, y tras la segunda guerra mundial se crearon las barriadas como Soweto.

El centro de Johannesburgo

 Hoy parece haber otro tipo de segregación, y el centro de Johannesburgo está ocupado por completo por ciudadanos de raza negra, Johannesburgo es una ciudad fea, poco atractiva, subsisten algunos edificios decimonónicos o de inicios del siglo XX que son o fueron propiedad de las compañías mineras, se mezclan con modernas construcciones que albergan las nuevas sedes de esas mismas compañías, más bancos u oficinas.

 Mientras paseamos en coche observo que en algunas esquinas o pequeños rincones habitan ciudadanos de raza blanca encorbatados, de no ser por su impecable traje parecerían camellos agazapados vendiendo drogas, ¿cuál es la razón?. El tabaco. La prohibición de fumar en los edificios y centros de trabajo provoca esta curiosa visión de ciudadanos blancos “escondidos” mientras apuran un pitillo.

 Tras el tour en coche por el centro nos dirigimos al Carlton Centre Office Tower, un edificio de oficinas que contiene un centro comercial y se puede subir a la última planta para observar una panorámica de la ciudad. Panorámica que confirma su escaso atractivo, no obstante en honor al país austral debo dejar claro que esta fealdad es una excepción, y todas sin excepción las personas que he conocido que han visitado Sudáfrica confirman que el resto del país es inmensamente interesante y repleto de atractivos lugares, tanto naturales como creados por el hombre.

Johannesburgo y Soweto en un día. Vista de Johannesburgo

Foto: Vanessa Anaya Lic CC by – nc – sa

 Soweto

 Con esta visita se da por finalizada la parte correspondiente Johannesburgo, y ponemos rumbo a Soweto, en el camino divisamos el Soccer City, el mismo de tan grato recuerdo para los españoles en el verano del 2010. Nuestro guía africano nos comenta por tercera vez que el soccer es el deporte más popular entre los negros y el cricket entre los blancos, como es ya la tercera vez que lo dice, esta vez presto un poco más de atención al porqué de tanta insistencia en el dato, de esta forma detecto lo que en realidad nos quiere transmitir, que viene siendo algo así como: “a nosotros nos gusta el deporte rey del mundo mundial y a los blancos fíjate que gilipollez de deporte les gusta”.

Hector Pietersen Memorial y las casas de Nelson Mandela y Winnie Mandela

 Soweto (South Western Township) tiene más habitantes que Johannesburgo. Más de tres millones. Es la ciudad que simboliza la lucha contra el apartheid, una lucha que se inició en 1976 cuando se intentó imponer la lengua Afrikáans como idioma obligatorio en las escuelas. En las sucesivas manifestaciones la policía mató a más de 1000 personas, entre ellas Hector Pieterson, un niño de doce años muerto por disparos de la policía y cuya desgracia fue inmortalizada por el fotógrafo Sam Nzima, esta foto dio la vuelta al mundo y mostró la injusticia que se cometía en este rincón del África austral. Su monumento fue nuestra primera parada.

Johannesburgo y Soweto en un día. The Hector Pietersen Memorial

Foto: Christopher Jensen Lic cc by nd

  Tras la visita al Hector Pieterson memorial continuamos a Vilakazi Street para contemplar la humilde casa de Nelson Mandela, uno de los más grandes hombres que ha proporcionado el siglo XX, no muy lejos en la misma calle se encuentra la casa del arzobispo anglicano Desmond Tutu, por lo que inevitablemente hay una frase que se convierte en un eslogan turístico. “La calle con más premios nobel del mundo”.

Johannesburgo y Soweto en un día. Casa natal de Nelson Mandela

Foto: Matt Deegan Lic CC by

  Tampoco muy lejos de allí hay otra casa popular, la de la ex mujer de Nelson Mandela. Winnie Mandela, una mansión que rebela que el papel de mujer del símbolo de la lucha y libertad del pueblo africano ha dado buenos réditos.

Johannesburgo y Soweto en un día. Casa de Winnie Mandela

Foto: Mark Blacknell Lic cc by nc sa

 Orlando Towers

  Para refrescar la memoria y documentar esta entrada he buscado información sobre Soweto y he descubierto como ha cambiado desde mi visita, supongo que al calor de las inversiones pre mundial de futbol, se tomó la decisión de hacer un lavado de cara a algunas zonas de Soweto. Así dos torres de una central eléctrica de carbón han sido pintadas con grafittis y entre ellas se puede hacer “puenting” y por lo visto toda esta zona de Orlando (nombre de la barriada de Soweto donde se ubican) está llena de locales turísticos para comer, tomar una copa o comprar artesanía local.  Yo por el contrario me asome a zonas más centricas y “autenticas” de Soweto, sin calles turísticas ni centros de ocio, ni nada que, mínimamente, se aproxime a la actual zona de Orlando Towers, zona aclamada por algunos y criticada como artificial o impuesta por otros.

Johannesburgo y Soweto en un día. Orlando Towers

Foto: Traci Hunter Lic cc by

 Nosotros fuimos a una especie de avenida, donde había una gran bullicio y trasiego de personas, era la zona donde salían todos los transportes a Johannesburgo, por alli salimos a pasear. Una sucesión de chabolas vendían productos básicos de primera necesidad,   se observaban colas de personas esperando por algo, curiosos, etc.

Johannesburgo y Soweto en un día. Centro de Soweto

Centro de Soweto

 Comer y beber en Soweto

 Nuestro guía bromeo respecto al hecho de si queríamos comer algo, y nos llevó a una chabola cercana. Allí en una gran olla se cocía un chivo. Los sesos y demás partes se tiraban encima de la mesa como si fueran dados. Sal y algunas especias se repartían por la mesa en pequeños montoncitos y los paisanos cogían los trozos de carne que parecía cruda y tras untarlos en alguno de estos montoncitos los injerían con las manos, en una especie de buffet libre.

 El guía nos invitó a que nos sirviéramos pero el holandés y yo declinamos amablemente el ofrecimiento, así que el guía miro a mi pareja con cara de “pues a esta ya ni se lo pregunto”. Pero, sorpresa, acepto el manjar ante la incredulidad de el que esto escribe, que inmediatamente decidió plasmar fotográficamente la hazaña, y se zampo el que podríamos llamar “dadito de cabra a la soweteña, con colchón de sal y cubierta de especias”. Desde ese momento paso a ocupar un rango superior en la jerarquía de respeto que el guía profesaba a su tres clientes europeos.

Johannesburgo y Soweto en un día. Comiendo en Soweto

Comiendo en Soweto

 Nada más empezar nuestro periplo turístico, venimos viendo que el joven holandés bromea con el guía sobre la posibilidad de ir a tomar una genuina cerveza de Soweto como colofón a la visita, supuestamente a un lugar recóndito de Soweto que él conoce. Mi imaginación me hace suponer que iremos a una especie de bar popular en alguna barriada, donde al igual que las chabolas en las que se servía cabra se dispense cerveza en un marco más o menos típico del entorno. Error.

Johannesburgo y Soweto en un día. Niños de una barriada de Soweto

Niños de una barriada de Soweto

 Nos alejamos de las zonas más bulliciosas y llegamos a una pequeña explanada sin asfalto, allí bajamos y un tropel de niños que estaban jugando al fútbol, se acercan inmediatamente y nos rodean con la más inocente de las intenciones, solo desean jugar y explotar su instinto de curiosidad ante unos blancos desconocidos.

  Entonces el guía nos introduce por una intrincada red de callejuelas formada por las chabolas y llegamos al umbral de una de estas chabolas. Lógicamente nos han seguido algunos curiosos, el guía parece hablar con alguien, y de la chabola sale una mujer bastante anciana, escucha lo que le dice, que no es otra cosa que: “estos amables blancos desean tomar una cerveza local”, vuelve al interior y a los tres o cuatro minutos sale con un cubo de los de fregona con un líquido en su interior que parece ser cerveza.

 Nuestro cicerone poco más o menos nos viene a decir algo así como “pa arriba, pa abajo, pal centro y pa dentro”. Esta vez no quiero quedar en evidencia como con el chivo y acepto el desafío, pero justo cuando voy a alzar la fregona la anciana mujer me detiene en seco, y es que como norma de cortesía, la persona que ha elaborado la cerveza en su casa, debe ser la primera en beber, como prueba de la calidad del brebaje. Cumplido el requisito pego un trago, mala como el demonio además de caliente, por tanto no se si de haber estado fría hubiera sido más soportable, así que le pase la “copa” al holandés.

 En esto estábamos cuando apareció un hombre con una guitarra y cuatro niñas bailando, de manera que ya tenemos música para acompañar la cerveza. La función no es gratis y la compañía de danza, siempre de acuerdo a nuestra mentalidad europea, es un flagrante caso de explotación infantil, pero tampoco me siento con ganas de juzgar sin saber, pues cada uno se gana la vida como puede, especialmente si se encuentra en lugares del planeta poco favorecidos.

Johannesburgo y Soweto en un día. Baile improvisado en Soweto

baile improvisado en soweto

Con esto concluye la visita a de un dia en Johannesburgo y Soweto y ponemos rumbo a nuestro lodge en una de esas urbanizaciones cercanas a Johannesburgo, con viviendas unifamiliares fortificadas y repletas de cámaras, vehículos de vigilancia privada patrullando el sector. No ha estado mal como día de transición camino de Zambia.

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Sobre el autor

Salvador Gutiérrez Sánchez, Licenciado en Derecho, y aun preguntándose por qué. Como ya soy mayorcito ahora estoy a punto de graduarme en Geografía e Historia. Adoro viajar desde antes de tener uso de la razón, pues esta la adquirí hace poco. En este blog cuento mis viajes, mis experiencias, y especialmente los testimonios culturales y artísticos de los lugares por donde paso. Creo que un lugar se vive y se entiende mejor si conoces lo que antes sucedió. No pretendo entrar en grandes erudiciones, que o bien no poseo, o no son objeto de este blog. Solo quiero hablar de viajar, viajar y viajar, y de cuando en cuando con un puntito de acidez, e ironía.

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