Jaisalmer La gran Ciudad Dorada de Rajasthán

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Una visita a Jaisalmer. El gran caravassar del desierto del Thar

 Jaisalmer que haciendo honor al cromatismo que define la ciudades de Rajasthán se conoce como la Ciudad Dorada de Rajasthán por el color arenisco de sus casas. Es tal vez la ciudad que mejor preserva su carácter medieval. Y si no fuera por parabólicas y cables eléctricos, un mercader del siglo XV se movería hoy por Jaisalmer exactamente igual que hace 500 años. En el interior del fuerte no se ha permitido construcción moderna alguna.

Que ver en Jaisalmer

Una haveli de los antiguos y prósperos mercaderes de Jaisalmer

 Llegada y alojamiento en la Ciudad Dorada

 La llegada a Jaisalmer desde Jodhpur en autobús requiere 5 horas y media con una parada incluida. Nada más bajar del autobús apreciamos que la ciudad es uno de los grandes reclamos turísticos de Rajasthán por el inmediato acoso de rickshaw y  jóvenes ofreciéndote alojamiento. En claro contraste con Jodhpur donde estas situaciones son mucho más llevaderas.

  Jaisalmer en comparación con Jodhpur o Udaipur es pequeño por tanto si el viajero tiene decidido su alojamiento o al menos la zona donde este se ubica, es preferible esquivar a los captadores de los hoteles y encaminarte al lugar por tu propio pie.

  En mi caso he decidido albergarme en el interior de la ciudadela asi que me dirijo hacia ella. No necesito indicaciones pues es visible desde cualquier punto de Jaisalmer.

Una habitación de las mil y una noches.

  Una vez dentro de la exótica ciudadela callejeo buscando alojamiento. La guía dice que en Jaisalmer es recomendable y habitual alojarte en habitaciones de familias indias, de manera que esto es lo que busco. Y encontrare toda una joya por 100rp.

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¿te gusta viajar?

Alojamiento en familias locales.

 Se trata de una haveli familiar con tan solo 4 habitaciones. En la azotea han improvisado una habitación con paredes de finas planchas de madera cubiertas de tela y una mosquitera, a su lado hay un “baño” con paredes de latón, y junto al camastro del suelo, un balconcillo que se asoma a una estrecha pero luminosa calle de la ciudadela.

Hay gente que no estará de acuerdo conmigo pero como dice el anuncio de tarjetas de crédito, dormir en una azotea de Jaisalmer con paredes de tela y rendijas que permiten ver la Luna, no tiene precio.

  Una vez instalado decido seguir los consejos de la guía Rough Guide que recomienda probar la comida tradicional de una familia india. En estas familias las mujeres elaboran suculentos platos mimosamente preparados. Asi que les pregunto si tienen comida para una boca más (por un precio ridículo) y me dicen que en breve tendré la cena en la habitación.

 Espero y preparo unas almohadas en el balconcillo y me dispongo a cenar bajo las estrellas. Pasado un rato llega a la habitación un Mushroom Paneer Curry. En fin no sé qué puedo decir, es el más exquisito manjar que he probado desde que puse un pie en la India, me hubiera comido una olla.

 Tenía el ojo echado a un par de restaurantes para cenar durante las cuatro noches que pase en Jaisalmer, creo que les van a dar por ahí…La señora de la casa me ha ganado, no me perderé ni una cena en esta casa.

Jaisalmer la Ciudad Dorada.

Jaisalmer es una ciudad de las mil y una noches, emerge de las arenas del desierto del Thar como una visión de una de las historias de Sherezade.

 Fundada en 1156 por rajputas del clan Bhatti, sus comienzos en las arenas de la historia son guerras con los dominios de Jodhpur y Bikaner por el control de pozos de agua y ganado. Como la mayoría de los pequeños estados rajputas sucumbió al poder musulmán y alterno periodos de guerra con los musulmanes con otros de vasallaje, llegando en 1570 a casar a uno de los maharajás de Jaisalmer con una hija del gran Akbar. Finalmente se produjo la “alianza” con los británicos.

El fuerte de Jaisalmer

 La ciudadela principal encaramada a un pequeño cerro contiene el fuerte que la rodea y el Palacio de Maharawal.  En dirección al oeste dentro del perímetro se encuentran los templos jainíes. Estos tallados en roca arenisca, están a la altura de los de Ranakpur. La entrada es gratuita, no así el uso de cámara o video

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Los indios siempre están encantados de posar para una foto. Al fondo las cúpulas de los templos jainíes.

 Callejeando hasta el punto más al oeste de las murallas y desde uno de los bastiones se puede divisar la vecina Pakistán. Las guerras indo-pakistaníes de 1965 y 1971 convirtieron a Jaisalmer (al igual que Leh en Ladakh) en capital de una zona fuertemente militarizada como nos recuerda el habitual sonido de helicópteros y cazas que rompe la tranquilidad de la ciudad a lo largo del día. En 1974 la India efectuó su primera prueba nuclear subterránea no muy lejos de aquí.

 La ciudadela con muros de hasta 10 metros de altura en algunos tramos, alberga una cuarta parte de los habitantes de Jaisalmer y como ya mencione al inicio del post, en Jaisalmer las autoridades han prohibido por completo la edificación de viviendas que no respeten la armonía del lugar.  Una armonía construida con piedra arenisca amarilla del periodo jurásico.

 Las intrincadas callejuelas contienen numerosas casas de huéspedes y son frecuentemente transitadas por vacas casi del mismo ancho que las vías.

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Una vaca paseando por Jaisalmer

 La puerta principal desemboca en la Main Chowk, algo así como el patio de armas, antaño lugar de alardes, festejos, bodas, o el Johar, ritual por el cual las mujeres de los soldados que abandonaban el campo de batalla, se suicidaban para paliar el deshonor que esto suponía para ellas y sus hijos.

 Presidiendo el Main Chowk está el Palacio de Maharawal. Su trabajo de mampostería y celosía es de gran calidad como se acustumbra en Rajasthán sin embargo sus interiores están peor conservados que en Jodhpur y Udaipur, además de presentar menor suntuosidad. Abre a diario de 10 a 15h.

Sunset Point. Las mejores vistas de la Ciudad Dorada.

…y street tourist party.

 Una de las cosas más gratificantes que uno puede hacer en Jaisalmer es darse un paseo hasta Sunset Point al norte de la ciudad y aguardar plácidamente la caída del Sol, entonces se produce una de las postales más singulares de Jaisalmer.

jod8 Allí me dirigí, y aguarde el momento con la enorme tranquilidad que tanto apreciamos los viajeristas, y que procede de la absoluta carencia de compromisos con el reloj.

 Mientras esperaba, algo empieza a bullir a mí alrededor. Primero dos niñas que cargan cubos de abono de vaca, (para usar como combustible), luego chiquillos y no tan chiquillos que escudriñan al viajero, o turista que se cree viajero.

Según cae el Sol, va tomando forma la función con dos actos.

 Uno el del ocaso, al cual asisto yo. Y otro la contemplación del contemplador del ocaso, al cual asisten ya un buen puñado de gente, si bien parece que hay gradas vacías y continua gente llenando el aforo.

 Pronto en una de las entradas a las humildes viviendas del lugar se acondiciona una mesa y sillas donde pueda sentarse tan insigne embajador de occidente y sus maravillas. El hielo se va rompiendo y alguno de los asistentes, ya incluso osan a tocar levemente al viajero. Cuando decido aceptar una de las sillas dispuestas para mí, es el cenit y la mujer de la casa donde se han ubicado las sillas comienza a sacar cosas para amenizar el momentazo.

 En el colmo del delirio, un hombre de más de cuarenta años y que parece tener cierta ascendencia en el grupo declara solemnemente que yo soy como un hijo para él.

 Intento ser lo más cordial posible pero una vez que el astro rey se retira yo también hago lo propio, no sin antes despedirme de mi nuevo padre.

 Siempre me quedara la duda de si las fotos que plasmaron la ocasión y envié una vez en España, llegaron a su destino, y si ocuparán algún marco en una casa.

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Una estampa de lo más india. Vaca, niños, rickshaw y mochilero

 Los havelis de Jaisalmer

haveli4 Los havelis son las mansiones de los mercaderes de la ciudad, hay por toda Rajasthán pero ningunas como las de Jaisalmer, estas cuentan con un trabajo en sus celosías sin comparación posible. Sus artesanos son los silavats y desarrollaron sus mejores trabajos entre el siglo XVIII y XIX.

Esplendor.

 Jaisalmer conoció un periodo de esplendor durante el siglo XVII gracias a los acuerdos con los mogoles que permitieron que la ciudad fuera un inmenso caravassar en las rutas hacia y desde Asia central, Egipto y Estambul. Las havelis se convirtieron en el símbolo de esa prosperidad y la fortuna de los grandes mercaderes.

Y decadencia

 En el siglo XVIII el despunte de Mumbay como puerto marítimo comercial eclipso la bonanza de Jaisalmer.

En el XIX el desmedido incremento de impuestos que estableció el primer ministro de Jaisalmer, Salim Singh Metha, ahuyento a los mercaderes de la ciudad, que buscaron otros lugares para establecerse.

Y en el XX el surgimiento de la frontera con Pakistán fue la estocada final al comercio de la ciudad.

Patwon ki Haveli

 Las havelis tienen entre tres y cuatro pisos en torno a un patio. De las varias existentes destaca claramente la Patwon ki Haveli, con sus filigranas florales en los balcones. Es de largo la más grande y exuberante de las havelis de Jaisalmer.

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Patwon ki Haveli y sus decorados balcones.

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El bloguero en el barrio de las Havelis

 Construida en 1805 por un mercader de joyas jainí llamado Guman Chand Patwa, su construcción requirió 50 años.

 Cuenta con 60 balcones tallados que parece que fueran de madera en lugar de piedra. Aunque algunas de sus dependencias recrean las estancias decimonónicas de la mansión, lo cierto es que es el trabajo de filigrana de las fachadas y balcones es lo que más llama la atención.

 Compras en Jaisalmer

 Jaisalmer es un paraíso para las compras turísticas, y subrayo este apelativo pues Jaisalmer se orienta al turista, al contrario que Jodhpur donde el bazar es genuinamente indio. Yo ya mencione que prefiero Jodhpur para las compras, pero aun así es imposible sustraerse a la oferta y variedad de productos enfocados al extranjero que ofrece la Ciudad Dorada.

 El producto estrella es sin duda el tejido bordado, especialmente colchas, cojines, cortinas, etc.

 Paseando por allí decidí entrar a comprar un par de camisetas en una tienda. La razón es que solo me queda una en la mochila, pues salvo en Leh donde acudí a un servicio de lavandería, durante todo el viaje voy comprando un puñado de camisetas (4 por 2€ por ejemplo) que según uso voy tirando. Así la mochila se mantiene ligera y su único aumento de peso es el de los souvenirs. El comerciante de las camisetas me invita a pasar al fondo de la tienda.  ¡No. No. No es para comprar! Es como agradecimiento por comprar las camisetas, y tomar un chai charlando un rato.

 Pronto aparecen tejidos de todas partes, como van saliendo extendidos por chicos que los sujetan totalmente desplegados y a los cuales no se les ve la cara, da la sensación de que fueran alfombras mágicas que te rodean en una auténtica emboscada textil.

 Al final una de estas cubre no sé qué cosa de unos 100cm por 50cm, que salió con precio de 1500 rp, terminó en manos del viajero (más turista que nunca en este caso) por 1000 rp.

 Mientras caminaba por las calles con la cubre algo no hacía más que preguntarme como consiguió el vendedor colocarme objeto tan útil e imprescindible para mí.

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Tinte y manufactura de tejidos en Jaisalmer

 El final del viaje a la India del Norte

 Como el futuro bloguero no tenía ni la menor idea de que luego sería bloguero o blogger, no se preocupó mucho por las fotos y en lugar de comprar un carrete kodak adicional reservo cuatro míseras fotos que le quedaban para sus dos últimos destinos. Bikaner, donde tuvo la ocasión de visitar a las simpáticas ratitas del Templo de Karni Mata.

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Templo de Karni Mata. Bikaner

 Finalmente se puso rumbo a Delhi y en un día hacer la visita a Agra. Que no se diga que no fui al Taj Mahal, pero el escaso testimonio visual de estas visitas desaconseja por completo un post, de manera que aquí  finaliza este viaje que con tanta ilusión comenzó en este post. Y termina en la Ciudad Dorada de Rajasthán.

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El bloguero con su única foto de Bikaner

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Sobre el autor

Salvador Gutiérrez Sánchez, Licenciado en Derecho, y aun preguntándose por qué. Como ya soy mayorcito ahora estoy a punto de graduarme en Geografía e Historia. Adoro viajar desde antes de tener uso de la razón, pues esta la adquirí hace poco. En este blog cuento mis viajes, mis experiencias, y especialmente los testimonios culturales y artísticos de los lugares por donde paso. Creo que un lugar se vive y se entiende mejor si conoces lo que antes sucedió. No pretendo entrar en grandes erudiciones, que o bien no poseo, o no son objeto de este blog. Solo quiero hablar de viajar, viajar y viajar, y de cuando en cuando con un puntito de acidez, e ironía.

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