El primer paseo por Nueva Delhi

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India del norte. Nueva Delhi

 No sé qué hora era, pero era muy temprano cuando sonó el teléfono para ofrecerme desayuno y un montón de propuestas turísticas y excursiones que rechaze de malos modos diciendo que me dejaran dormir, pero aunque me faltaban horas de sueño, el jet-lag, junto con el sentido comercial de mis hosteleros provoca que me levante. Así que me vesti, me duche y me lanze a la primera de las actividades que realizo cuando llego a una ciudad que no conozco, perderme deliberadamente, es decir, tomar una dirección que señale hacia el supuesto centro o lugar de interés y caminar sin prisas siguiendo la pista que deja el fluir del tráfico y los peatones.

 Así voy aterrizando en un mundo de suciedad, miseria, vacas, perros callejeros, caos, y tráfico anárquico. Todo repartido por docenas de calles en las que no veo ni el más mínimo rastro de lugares que puedan tener interés turístico, al margen claro está, del propio interés que supone la constatación de que me he perdido, o dicho de otro modo he cumplido mi “objetivo”.

 Al vista de la situación (y la humedad relativa del ambiente) decido poner fin al experimento y desenfundar el mapa, parece ser que me encuentro a menos de un kilómetro de Connaught Place de manera que con el rumbo recuperado me dirijo hacia allí.

India del norte. Nueva Delhi

Foto: Prato9x Lic. cc-by-nc-nd

El centro de Nueva Delhi. Connaught Place.

 Connaught Place forma un gran círculo con manzanas numeradas de la “A” a la “N” ,ocho calles radiales y bordeada por una circunvalación llamada Connaught Circus.

 Es de los pocos conjuntos arquitectónicos del Nueva Delhi británico que no se debe a Sir Edwin Landseer Lutyens el gran arquitecto británico de Nueva Delhi sino al menos conocido Robert Tor Russell. A lo largo de toda esta área podemos encontrar todo tipo de servicios turísticos, hoteles (de un estándar superior al de Pahargang) restaurantes, agencias de viajes, bancos y centros de cambio, etc

India del norte. Nueva Delhi

Foto: Eric Parker Lic cc by nc

El Observatorio astronómico de Nueva Delhi.

 Desde allí me acerco al llamado Jantar Mantar un observatorio astronómico de los cinco que construyo el soberano de Jaipur, Jai Singh II, data de 1724, con restauraciones en 1852 y 1910, sus estructuras ocres son en realidad relojes de sol que permitían calcular no solo la hora sino también los calendarios solares y lunares con sorprendente precisión. Al igual que Connaught Place se percibe en estos lugares cierta monumentalidad, pero la misma ha sido devorada por la indolencia india. La contaminación y la suciedad ha hecho el resto del trabajo en unas edificaciones que parecen decirte que tuvieron momentos mejores.

India del norte. Nueva Delhi. Jantar Mantar

Foto: Jon Baldock CC (by-nc-sa)

 Caminando por estos lares observo que un joven se ofrece a limpiarme los zapatos, le digo que no y me contesta que los tengo muy sucios, los miro y compruebo que uno de ellos tiene un inmenso pegote de barro encima, otro clásico de los timos al turista, la verdad es que lo ha hecho muy bien no sé cómo pudo colocármelo sin que lo notara, por supuesto reniego el ofrecimiento.

 Al tiempo de realizar este viaje yo acumulaba alguna experiencia viajera en Europa, Sudamérica, Estados Unidos y norte de África pero he de reconocer que el primer contacto con la India me superó, el paseo mañanero, mi momentáneo extravió en un suburbio, el caos, la suciedad y la anarquía, pero sobretodo el olor, el olor, el olor por encima de todo me resulta insoportable. Debo admitir que no estoy muy cómodo, no sé qué comer, no me atrevo a probar nada, quizás me he tirado a la piscina de golpe, me siento algo desbordado. Tomo un rickshaw y me voy al hotel, el conductor del rickshaw al ver la dirección de mi guest house me mira como diciendo, en menudo antro has ido a caer pardillo.

India del norte. Nueva Delhi. Pahargang

Fot: Paz Villar Lic. cc by-nc-nd

Main Baazar en Pahargang

 En el hotel encuentro a Paco y Marga que vienen a coger sus cosas pues se mudan a otro Hotel en Pahargang. Les acompaño y vamos a Main Baazar la calle principal de Pahargang.  Allí comemos en un garito infecto, pero llevo más de 24 horas sin comer, el local está en un tercer piso, se sube por una escaleras y en el primer piso sobre el suelo hay una improvisada hoguera y un montón de cacharros alrededor donde se fríen y cocinan las viandas sin ningún tipo de higiene. No obstante la argumentación que Paco me ofrece para elegir este lugar es bastante razonable. Sostiene que aquí al menos ves la cocina y como preparan los alimentos. Imagínate aquellos en donde la cocina se oculta tras una puerta. El curry que comí no estaba mal.

 Al terminar acompaño a la pareja de madrileños a su hotel y en la puerta nos encontramos un grupo de vascos que por su cara de flipados se deduce que están recién aterrizados, así que entablamos conversación apoyándonos en la inestimable experiencia que nos da el llevar en la India 10 horas más que ellos. Sin embargo en el grupo también hay dos chicas de Bilbao que llevan dos semanas en el país y acaban de conocer a sus paisanos recién llegados. Hablando con una de ellas le comento que la ciudad de Nueva Delhi me ha sobrepasado y estoy un poco agobiado, mi plan es tirar rumbo norte cuanto antes, Manali es mi destino.

  Según la guía en cualquier agencia de Pahargang puedo comprar un asiento en los autobuses del HPTDC (Himachal Pradesh Tourism Development Corporation) por 400 rupias y 16 horas de viaje en autobús con destino Manali. Sin embargo ella me comenta que ha estado en Simla (también escrito Shimla) a medio camino entre Nueva Delhi y Manali y dice que el lugar es acogedor y tranquilo, lleno de monos por las calles, y me resultara diferente a Nueva Delhi. Tomo nota pero de momento mi plan es el referido de ir a Manali directamente.

 Paco y Marga también piensan en huir de Nueva Delhi así que les acompaño a la estación, van a comprar un billete a Pushkar una de las visitas más populares en Rajastán.

Comprando billetes de tren en Nueva Delhi

 La New Delhi Station en Pahargang es la más importante de la capital, tiene una eficaz oficina de reservas para turistas de Lunes a Sabados de 8 a 17, siempre venta anticipada, no salidas inmediatas, se encuentra en el primer piso y para llegar a ella hay que sortear las propuestas de compras de billetes en otro lugar o los falsos avisos de que la oficina referida está cerrada.

  Mientras Paco y Marga compran sus billetes no resisto la tentación de preguntar por la ya referida Simla, y soy puntualmente informado. Si tomo a las 6 de la mañana el tren a Kalka, llegare allí a las 11.30 y las 12 en punto parte un tren de montaña hasta Simla, una vez allí muchas agencias pueden llevarme a Manali. Tengo tantas ganas de irme de Nueva Delhi que compro el billete en el acto rompiendo así mi plan preestablecido, algo que volveré a hacer varias veces durante el viaje.

India del norte. Nueva Delhi. Delhi Station

Foto: Marco Lic cc-by-nc-sa

 La Jama Masjid. La mayor mezquita del Islam

 Con la satisfacción de tener mi ruta de escape confirmada nos disponemos a hacer turismo por Nueva Delhi y buscamos una vía peatonal hacia la Jama Masjid. Esta vía va a resultar de lo más sórdida, es una intrincada red de callejuelas del barrio islámico de Nueva Delhi, la inmundicia es apabullante, en algunos tramos las moscas impiden una correcta visión y los vecinos nos miran con cierta sorpresa, efectivamente por aquí no deben pasar muchos turistas, ni de alto nivel, ni de medio, ni mochileros, ni nada. Al final de una de las callejuelas se divisan las cúpulas bulbosas de la mezquita que nos indican el camino de salida.

  La Jama Masjid, la mayor mezquita de la India, construida entre 1644 y 1656 se llamó originalmente Masjid-i-Jahanuma “mezquita que domina la visión del mundo”. La cara orientada a La Meca tiene tres cúpulas bulbosas que albergan el mihrab, sin embargo lo más notable es su inmenso patio, el mayor del Islam, capaz de albergar a 25.000 fieles, en una esquina un pequeño mausoleo guarda algunas reliquia de Mahoma, como por ejemplo un mechón de pelo de su barba. Los alrededores son extremadamente bulliciosos y al igual que ocurre en templos de otras religiones la entrada está repleta de mendigos y personas con defectos físicos que causan una gran impresión. En la India la poliomielitis ha hecho estragos.

India del norte. Nueva Delhi.

Foto: Antoine49 cc-by-nc-nd

 Entre la multitud diviso a unos 10 metros a uno de los vascos que conocí unas horas antes y le hago un gesto con la mano, este me contesta con un muy ibérico ¡EEHHHH Que Pasa! a continuación se acerca a mi y comienza a hablarme en un tono más bien alto. Tras cruzar algunas frases, pronto guardamos silencio y miramos alrededor, en torno a nosotros se ha formado una muchedumbre de curiosos que ya la quisiera el matrimonio Beckham en una alfombra roja, a mí me parecían cientos, su mirada era de absoluta curiosidad y esperaban atentamente el siguiente acto de nuestra obra, de manera que adoptamos un perfil más bajo y tras un discreto saludo cada uno siguió su camino a la vista del decepcionado auditorio.

 Concluida la visita, cada uno a su hotel, durante el regreso me arriesgo a probar un tandoori, yo no soy vegetariano y en cuestiones carnívoras la especialidad india es el tandoori, que significa horno o más bien un tipo de horno en el que entre otras cosas se hace un pollo bastante aceptable.

Timos en hoteles

 Como he de tomar un tren a las 6 de la mañana le digo al recepcionista que me cobre ya las dos noches y he aquí mi sorpresa que me pide ¡¡¡2000 rupias!!! Un absoluto fortunón para la India, casi 25 euros (insisto mucho para la India en aquel año), le digo que imposible había dicho que eran 450 rp por noche o sea 900 las dos noches pero se descuelga con una serie de taxes y añadidos sorpresa. Es evidente que esta disgustado por mi marcha, tenia grandes proyectos para mí. (excursiones, souvenirs, cenas, desayunos y tal vez mas “taxes”) Parece contrariado por el escaso rédito que va a obtener de este pardillo. A regañadientes y de mala ostia le doy 2000 rupias después de contarlas yo mismo, el interfecto procede a su vez a contarlas y me dice que solo hay 1800 rupias. Acaba de robarme en mis narices. Inmediatamente me doy la vuelta, entro y registro las estanterías y los bolsillos del sujeto pero no sé cómo ha conseguido hacer desaparecer 200 rupias, cojo las 1800 restantes y digo que ya le pagare mañana, pero los 200 ya son suyos.

 Lo mejor es confiar en las guias y no ir a un hotel que no este avalado por una reseña de la Lonely Planet o Rouhgh Guide.  Este error no volví a cometerlo durante el resto del viaje, y mucho menos en mis siguientes visitas a Nueva Delhi

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Sobre el autor

Salvador Gutiérrez Sánchez, Licenciado en Derecho, y aun preguntándose por qué. Como ya soy mayorcito ahora estoy a punto de graduarme en Geografía e Historia. Adoro viajar desde antes de tener uso de la razón, pues esta la adquirí hace poco. En este blog cuento mis viajes, mis experiencias, y especialmente los testimonios culturales y artísticos de los lugares por donde paso. Creo que un lugar se vive y se entiende mejor si conoces lo que antes sucedió. No pretendo entrar en grandes erudiciones, que o bien no poseo, o no son objeto de este blog. Solo quiero hablar de viajar, viajar y viajar, y de cuando en cuando con un puntito de acidez, e ironía.

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