Ferry a Uskudar. La mejor alternativa a un crucero por el Bósforo

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Estambul. Ferry a Uskudar.

 Un clásico para muchos visitantes de Estambul, es el ferry a Uskudar. No es propiamente un crucero pero puede ser una alternativa a este, y como tal tiene sus ventajas. Se puede hacer sin planificación alguna, cuando nos venga bien.

 Los ferrys salen cada 20 minutos en ambos sentidos (horarios). Uskudar es un barrio acogedor con pequeños mercados, mezquitas interesantes, y numerosos locales donde tomar algo o cenar ante las esplendidas vistas del Bósforo.

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Üskudar y la Torre de Leandro desde el Serrallo

 El Bósforo es un estrecho de 30 kilómetros de largo que conecta el Mar Negro con el pequeño Mar de Mármara y a su vez separa Asia de Europa lo que le da un cierto aire simbólico al cruce del mismo.

Las ofertas de Cruceros

Las ofertas más habituales de cruceros por el Bósforo son los llamados “tour largo” y “tour corto

Tour Largo: Sale de Eminönü a las 10:35 y llega a Anadolu Kavağı unos 90 minutos después. Este es un pueblo pesquero que mantiene su encanto a pesar de su fuerte orientación turística. Aquí la parada suele ser de más de dos horas y se suele emplear en pasear y comer pescado fresco. La llegada a Eminönü se produce hacia las 19 horas. Cuesta en torno a 11€.

Tour corto: Dura unas dos horas y no hace paradas. Llega hasta el puente Fatih. Sale tanto de Eminönü como de Üsküdar y cuesta algo más de 4€..

 A todo esto hemos de añadir las numerosas ofertas turísticas de las agencias para “tunear” el crucero: con cena, nocturno, con música en vivo, con guía español, visitas a Dolmabahçe, o incluso en grandes botes como los usados por los antiguos sultanes, también con sospechosas visitas al Gran Bazar. (Desconozco si incluye la visita al puesto de un primo del señor de la agencia, que hace ofertas especiales a los españoles porque su cuñada está casada con un señor de Palencia).

Partiendo de Eminönü

Partiendo de Eminönü

Ferry a Üsküdar. La opción sencilla.

 En mi caso opte por la más sencilla de las posibilidades, el Ferry público. (Incluido en la Istanbulkart). Este parte desde Eminönü cada 20 minutos. El Ferry en si, es amplio y cómodo, con compartimentos internos, pero bastantes cubiertas al aire libre tanto en el piso superior como a proa y popa de los inferiores.

 Al ser un jueves de Marzo el ferry a Üsküdar va bastante vacío y hay pocos turistas, la mayoría del pasaje es local. La temperatura no es mala e invita a salir a la terraza de popa.

 El ferry inicia su maniobra de desatraque. A mi izquierda el barrio de Eminönü y las inconfundibles siluetas de la Mezquita Nueva en primer plano, y Süleymaniye en lo alto de su colina dominando la vieja Estambul. Frente a mí el Puente Galata con las luces de sus numerosos restaurantes de la pasarela inferior y el tráfico de vehículos y peatones en la superior. A la derecha solemne y autoritaria emerge la Torre Galata de entre la calles de Beyoğlu, sin que ningún otro edificio le robe protagonismo.

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El puente y la Torre Galata

De “indigestión travel” a “slow travel”

 Hoy he visto por la mañana Santa Sofia, la Cisterna Basilica, la Mezquita azul y la pequeña Sofia. Agreguemos el tiempo de comida. Y todo ello con dos niños de 4 y 2 años.

 No puede decirse que eso sea “slow travel”, es más bien “indigestión travel”. Ves pero no contemplas, pruebas pero no saboreas. La brevedad del viaje y la avaricia por acumular puntos turísticos visitados, como si de una gymkhana se tratara, es una forma de viajar que nunca me gusto.

 Sin embargo existe otra forma que aún me gusta menos. Consiste en no viajar. De manera que mejor ir así, que no ir.

 Estambul es una ciudad maravillosa, visitarla corriendo es como cortar un jamón ibérico pata negra en una rodaja de 1 centímetro de espesor y tomarla con agua. Una ciudad como esta hay que disfrutarla con calma como una finísima loncha de un “pata negra” y buen vino.

 Ahora cuando el ferry zarpa empiezo a degustar la primera loncha de jamón en condiciones.

Un escenario sublime.

 El bullicio de Eminönü suena como música de fondo, que va tornándose murmullo según nos alejamos. Las gaviotas que escoltan al ferry son ahora el sonido del trayecto. La tenue luz del invierno con sus tonos grises y ocres sobre ambas orillas del Cuerno de Oro va dotando a la ciudad de un ambiente absolutamente magnético. Posiblemente ese ambiente que ha cautivado por completo a tantos viajeros famosos y otros miles anónimos que incorporaron Estambul a su más íntimo imaginario viajero, y ya solo pensaron en cuando volver a tan fascinante ciudad.

 A medida que se aleja el Ferry y la postal se va ampliando, voy disfrutando más del viaje. Estoy contemplando Estambul por primera vez, lo de antes fue un atracón. Ahora veo la ciudad y oigo como respira. Digamos que he despertado, antes estaba como hipnotizado. ¿O es ahora cuando lo estoy?

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Süleymaniye siempre se distingue

El inmenso teatro de la historia

 En medio de mi “satori” aparece también mi pasión por la historia y el pasado de los lugares. Mientras cruzo tan histórico estrecho no puedo evitar pensar en algunas cosas;

 Son muchos los hombres, batallas, e hitos históricos que se han acumulado en los pocos kilómetros que van de la fortaleza Rumeli al estrecho de los Dardanelos.

Dario y Jerjes desplazando descomunales ejércitos, los Diez Mil de Jenofonte en su épico regreso, Alejandro iniciando en la batalla de Granico la más legendaria campaña militar de todo los tiempos, Constantino, Teodosio, Justiniano, este último promulgando el Corpus Iuris civilis, la más magna obra jurídica de la historia, base de nuestro actual sistema. Árabes sucumbiendo al terrorífico fuego griego, Focio provocando el cisma con Roma, mientras su biblioteca de Constantinopla, haría parecer a cualquiera de las de Europa occidental la colección de cuentos de un niño, Basilio II el asesino de búlgaros en la cima del poder bizantino, los “caballeros” de la cuarta cruzada saqueando bestialmente Constantinopla, almogávares ejecutando su venganza por el asesinato de Roger de Flor, el asedio final de 1453 y la colosal bombarda turca abriendo brecha en los muros de Constantinopla, el Estambul del Suleiman El magnífico con su aparato burocrático y cortesano de miles de personas, Topkapi y sus intrigas de Harem, con revueltas, eunucos muertos, odaliscas degolladas, cabezas colgando de las murallas y visires apuñalados, la matanza final de los jenízaros en el Hipódromo durante el siglo XIX, flotas cruzando con destino a Crimea, flotas de su Graciosa Majestad hundiéndose en los Dardanelos y pereciendo en Gallipolli, y “jóvenes turcos” fundando una nueva nación a las órdenes de Mustafá Kemal.

 En los 80 una canción de los inhumanos decía “me duele la cara de ser tan guapo” a Estambul le duelen las aceras de tener tanta historia.

 En fin se me ha ido la olla un poco.

Dolmabahçe es bien visible en el trayecto a Uskudar

Dolmabahçe es bien visible en el trayecto a Uskudar

Üsküdar y el café de las alfombras

 Mientras pensaba en todo esto llegamos a Uskudar. Al iniciar el paseo por este barrio estambulita pronto apreciamos que es más tranquilo y ordenado que muchos del lado europeo.

 El paseo es inevitablemente dirigirse hacia el punto más cercano a la torre de Leandro donde obtendremos las mejores vistas del lado europeo, además de situarse en este punto el famoso café de las alfombras que en tantas fotografías y carteles turísticos ha aparecido. Se trata de un tramo de gradas frente al mar flanqueado por dos quioscos donde se pueden adquirir, te y refrescos.

Paseo en dirección al café de las alfombras, con la mezquita Semsi Ahmet Pasa al borde

Paseo en dirección al café de las alfombras, con la mezquita Semsi Ahmet Pasa al borde

 Sin embargo los primeros días de Marzo no invitan a sentarse y el frió e incluso la lluvia parecen amenazar. Justo cruzando la calle una gran cafetería con aspecto muy poco asiático nos cobija, y nos brinda dos zumos de naranja y un batido de chocolate por 20 TL

Torre de Leandro

 Frente a nosotros la Torre de Leandro, conocida por los turcos como Torre de la Doncella. La razón es que un emperador bizantino encerró aquí a su hija para protegerla de algún peligro, sin embargo una bruja introdujo una serpiente en una cesta de uvas para la doncella y su picadura fue mortal.

terraza

El café de las alfombras, la Torre de Leandro a 200 metros, y el Serrallo al fondo.

 El nombre de Leandro procede de la mitología, Leandro un joven griego y Hera sacerdotisa de la diosa Afrodita mantenían un romance. Y aquel cruzaba todas las noches el Bósforo a nado, guiado por una antorcha que Hera colocaba en la torre, pero en una ocasión una tormenta apago la antorcha y Leandro murió ahogado. Hera desesperada se arrojó al mar.

En la realidad la Torre de Leandro ha tenido infinidad de usos, sujeción de cadenas para cerrar el Bósforo, faro, semáforo, puesto de aduanas, casa de retiro de oficiales turcos etc. Su aspecto actual es del siglo XIX, aunque se dice que ha habido construcciones desde tiempos de la Grecia clásica.

Mezquitas de Mimar Sinan

Cúpula de Semsi Ahmet Pasa

Cúpula de Semsi Ahmet Pasa

 Üskúdar es el barrio de Estambul geográficamente más cerca de La Meca. Esta condición propició que algunos sultanes decidieran edificar mezquitas en esta orilla del Bósforo. Así el mayor arquitecto turco “Mimar” Sinan tiene tres templos en este barrio. La mezquita Mihrimah Sultan, llamada Iskele y la Atik Valide, ambas de proporciones respetables.

Pero por su cercanía, es inevitable pasar frente a la pequeña Semsi Ahmet Pasa, casi al borde del mar y descrita como “una joya de mezquita en el labio del mar”. Un jardín de tranquilidad, y un pequeño templo con su preciosa cúpula sobre un tambor octogonal.

Cae la noche sobre el Bósforo

 Pronto se inicia la caída del Sol. No quiero caer en la artificiosidad literaria para describirlo, la vista del Serrallo y las mezquitas iluminadas, que comienzan a brillar como faros de la ciudad, resaltan más la belleza de un enclave natural ya de por si espectacular. Pero si la naturaleza puso la belleza con sus formas, el hombre puso la leyenda con sus templos, torres y palacios, y juntos crearon este fabuloso escenario del teatro de la historia.

 Como habíamos previsto el ferry de vuelta lo realizaremos de noche, para así tener una visión diferente a la del anterior trayecto. En este caso los emblemáticos edificios de la ciudad suplen la función de cualquier faro, Topkapi reluce como una gran tienda de campaña instalada en el Serrallo. La Torre Galata se divisa de inmediato y casi podemos apreciar en lo alto un montón de diminutos centinelas que ya no son genoveses, sino turistas de todo el mundo. Las luces del puente Gálata y la iluminada Mezquita Nueva nos indican nuestro destino, pero por encima de todo siempre esta Süleymaniye en su privilegiada posición, como diciendo “aquí mando yo”.

Noche estambulita

Noche estambulita

 Con esto termina la historia del ferry a Üsküdar, pero apoyado en la barandilla, de proa el frio aire de Marzo golpeando la cara, los ojos y los oídos bien abiertos he disfrutado de un momento de “slow travel”. Esta vez no he corrido tras la foto o la visita “obligada” de turno. El mundo ha pasado ante mi.

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Sobre el autor

Salvador Gutiérrez Sánchez, Licenciado en Derecho, y aun preguntándose por qué. Como ya soy mayorcito ahora estoy a punto de graduarme en Geografía e Historia. Adoro viajar desde antes de tener uso de la razón, pues esta la adquirí hace poco. En este blog cuento mis viajes, mis experiencias, y especialmente los testimonios culturales y artísticos de los lugares por donde paso. Creo que un lugar se vive y se entiende mejor si conoces lo que antes sucedió. No pretendo entrar en grandes erudiciones, que o bien no poseo, o no son objeto de este blog. Solo quiero hablar de viajar, viajar y viajar, y de cuando en cuando con un puntito de acidez, e ironía.

4 comentarios

  1. La mezquita de Semsi Ahmet Pasa es una de mis favoritas, es conocida como la mezquita donde los pajaros nunca se posan, ya que hace tanto viento que no pueden mantener el equilibrio :). Dado que te gustan las minorías es una pena que no hayas visitado en Üsküdar el cementerio Dönmeh de Bülbülderesi , es uno de los lugares mas curiosos de Estambul y donde reposan la mayor parte de los seguidores de la secta de los Sabateos.

    • Cierto desconocía el dato que me comentaste el otro día. Estambul debe tener miles de rincones imprescindibles, es una ciudad a la que uno desea volver con más calma.

  2. Me ha encantado la descripción del paseo, tienes razón, que en algún momento de los viajes uno necesita tener ese relax y apreciar las cosas sin mirar el reloj.
    gracias Salvador por este post.