Los ferrocarriles de montaña de la India.

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Shimla y los ferrocarriles de montaña.

 Madrugada en Nueva Delhi

 Cerca de las 4:30 am bajo a recepción, mi tren a Kolka sale a las 6 am, en la entrada esta el recepcionista durmiendo como un tronco, así que aprovecho para despertarlo con un palmada en el hombro lo suficientemente violenta como para que le joda bastante y de un buen brinco, pero a su vez no parezca una agresión. Me cobra el timo de turno (que ya describi en el post anterior) y una vez selladas las formalidades me pide un cigarro a lo cual le contesto en perfecto castellano, “que te de un cigarro tu PM”, por supuesto no entiende la literalidad de la frase, pero por su gesto intuyo que capto el espíritu.

Consejos para evitar que te timen en un hotel de la India

   Debo aclarar que este fue el único timo digno de mencionarse que sufrí en todo el viaje, y como consuelo y consejo a viajeros me lo tenía merecido, pues incumplí dos normas básicas. Una, jamás ir al hotel que te diga el taxista o conductor de ricksahw, se debe elegir un hotel en la guía, y no variar de opinión aunque te digan que ha volado por los aires. Si aun así no sirve, no bajarse del taxi o de hacerlo, coger tu mochila y encaminarte a otro de los que probablemente habrá en los alrededores. En segundo lugar antes de nada se deja perfectamente apalabrado el precio del hotel sin trucos ni taxes.

ferrocarriles de montaña de la india

Foto: Takehiko Ono Lic cc by nc nd

 El tren a Kolka sale puntualmente a las 6 am, lo cual es lo normal en los ferrocarriles indios que funcionan con puntualidad británica. El desbarajuste de horarios que llevo provoca que las 5 horas de viaje las invierta íntegramente en dormir, hasta que a las 11 am llegamos a Kolka.

 La bajada al andén de Kolka es una auténtica bocanada de optimismo. ¿Por qué? Muy sencillo, el olor, el olor ha desaparecido, se respira aire puro y corre una brisa fresca, al fondo se divisan las primeras colinas del pre-Himalaya, no hay aglomeraciones ni nadie atosigándote.

  Me dirijo al andén donde se encuentra el ferrocarril de montaña que saldrá para Shimla a las 12 del mediodía, es un pequeño tren que me recuerda al que subía al Valle de Nuria en Gerona hace años, pues el actual es mucho más moderno. Con esto aprovecho para hacer una breve reseña sobre este tren y algunos datos útiles.

Tren de juguete a Shimla

  Desde Nueva Delhi la combinación Delhi-Kolka-Simla tiene una frecuencia de tres trenes diarios, cinco horas Delhi – Kolka y aproximadamente otras cinco horas (¡para 96 kilometros!) Kolka Simla, mejor reservar al menos con un día de antelación en la oficina de reservas del primer piso en la estación de Nueva Delhi, aunque cuando yo fui el tren iba casi vacío.

  En cuanto a la historia del “tren de juguete”, este se construyó  a finales del siglo XIX para comunicar Nueva Delhi con la Hill Station de Simla lugar de veraneo de la élite británica en el Raj, en su época fue una maravilla de la ingeniería, con el mayor túnel construido y los puentes multiarco más altos del mundo.

 Dada la orografía se optó por la vía estrecha, los trabajos se iniciaron en 1899 para salvar los 656 metros de altitud de Kolka y los 2075 de Shimla, siendo inaugurada la línea en 1903. Tiene trazado de pendiente moderada, que se adapta a las colinas gracias a la masiva construcción de puentes y túneles. Actualmente mantiene 102 túneles de los 107 originales además de sus 864 puentes y 919 curvas que transcurren por 21 poblaciones. El 8 de julio de 2008, el Kalka-Shimla Railway fue incluido en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO como parte del Patrimonio del sitio Ferrocarriles de Montaña de la India.

  Las cnco horas aproximadamente que dura el viaje son de lo más placenteras. El tren discurre lentamente con un suve traqueteo y una cadencia monotona atravesando bellos escenarios de montaña. Las paradas se suceden cada cierto tiempo, sin que a ninguno de los que viajamos en el tren esto nos moleste lo mas minimo. Estas pausas las aprovechaba para fumar un cigarro (yo era fumador por aquel entonces) o aventurarme a tener mi primer contacto con la comida callejera. Con tres días en la India aun desconfiaba bastante de la comida, y a priori la comida que te ofrecian los niños por las estaciones no sabes como ha sido preparada. (la de los otros sitios a menudo tampoco claro). Un mes después comía con toda tranquilidad en la más infecta de las Dhabas. (Restaurantes populares de la India)

Mochileros en la India

  A lo largo del trayecto conocí a un escoces, una pareja austriaca y otra italiana, solo viajamos en el tren mochileros occidentales, y éramos seis las personas que íbamos en el pequeño vagón. Como iba solo con quien más migas hice fue con el highlander, él fue la primera persona que me hizo bajarme los humos sobre mi supuesto “gran viaje” de 40 días, se encontraba en su quinto mes de viaje de los 8 o 9 que tenía previstos, (importante el detalle de “8 o 9” pues implica que si quiero me quedo 8 y sino 9 y quién sabe si al final no me quedo 10, es decir lo que se dice sin billete de vuelta, como a todos nos gustaría hacer al menos una vez en la vida). En el transcurso del viaje encontraría numerosos viajeros con itinerarios de similar duración o más, muchos de ellos en el famoso “Free Year” o “Gap Year” muy popular entre anglosajones y que muchos suelen realizar al terminar sus estudios superiores. Suele ser curioso el caso de los norteamericanos que hacen ese gran viaje de aproximadamente un año de duración para luego no volver a viajar nunca más en su vida. En fin si durante mis primeros días siempre contestaba con cierto aire aventurero lo de que vengo por 40 días, al final si alguien me interrogaba sobre la duración de mi estancia, bajaba la mirada y en voz tenue respondía, “solo 40 días” como pidiendo perdón por ser un mochilero de tercera regional.

Ferrocarriles de montaña de la India. Llegada a la estación de Shimla

Foto: Uncy narynin Cc by nc sa

Shimla. Una ciudad encaramada a una colina

 Tras un más que placentero viaje llegamos a la agradable ciudad de Shimla sobre la que hablare más detenidamente en la próxima entrada. Una muchedumbre de mozos se agolpan en el tren buscando ávidamente a turistas y mochileros para llevarles la mochila, Shimla esta encaramada en la falda de una montaña y la estación se encuentra a sus pies por lo que el ascenso caminando hasta la zona donde se encuentran los hoteles y albergues es bastante empinado y si tu equipaje es pesado puede ser cansado. En cualquier caso yo rechace los ofrecimientos, algo para lo que hay que ser insistente pues el mozo que pretendía prestarme el servicio no se rindió y decidió escoltarme toda la subida a la ciudad, si además tu Lonely te indica como albergue elegido uno de los más altos, la “pateada” resulta respetable y comprendo que el joven no se separara de mi. Tal vez su experiencia le dijera que a mitad de camino algún turista claudica y le cede la mochila o equipaje. A la dureza de la subida, hay que añadir los “ánimos” del mozo que insiste en recordarte lo mucho que queda hasta el centro y sobretodo hasta el albergue que has seleccionado (sea cual sea).

Village People y YMCA

  Pero yo estaba decidido a llegar a mi destino sin ayuda aunque lo hiciera a cuatro patas, y aun me sobraron fuerzas pues el hotel no fue de mi agrado, no lo fue por nada en particular, simplemente un sexto sentido me dijo que no, o quizás tenía un poco de paranoia tras la experiencia de Nueva Delhi, así que decidí buscar otro y tras dar una vuelta divise las siglas YMCA (Young Men’s Christian Association), así que me dirigí hacia allí única y exclusivamente por una razón. Cuando era un niño bailaba y cantaba la famosísima canción de Village People (YMCA por Village People) por encima de los sillones de mi casa, así que ahora se me presentaba la oportunidad única de estar “en el sitio del que habla la canción” que por cierto nunca he tenido idea de que dice. El hotel de los Village People resulto ser de lo más parco en servicios, carecía de baño en la habitación, había que usar unos comunes, y la dureza de su colchón que parecía mas bien una tabla de madera. A su favor, el precio, recuerdo que fue insultantemente barato, menos de un euro la noche. Ademas las vistas a la ciudad desde la terraza común eran privilegiadas, y el tamaño de la habitación, inmenso, aunque sobria, un gran cuadrilátero con una cama en medio, y una aspirante a mesilla de noche, absolutamente nada más.

Ferrocarriles de montaña de la India.

Las brumas se expanden por las laderas de Shimla

Tome unas fotos en la terraza y disfrute del paisaje de la ciudad que se caracterizaba por una tenue bruma que la iba cubriendo al atardecer de arriba hacia abajo. Seguidamente salí en busca de cena, como ya he señalado aun no estoy muy curtido en esto de “¿Qué comer?” por eso opte por un restaurante donde ofrecían macarrones gratinados y egg curry en abundancia, no había comido nada desde que me levante en Nueva Delhi a las 4 am.

Mochileros en Cachemira

  Tras la cena encontré en una terraza próxima a la pareja austriaca junto con el escoces tomando una Kingfisher (cerveza India), muy poco fría como de costumbre. Hablan de la cercana Cachemira, son muchos los viajeros que sienten atracción por esta zona de la India, el joven austriaco ha estado allí en un viaje anterior y describe Srinagar, capital de verano del Estado de Jammu y Cachemira como otra polvorienta ciudad de Asia central. Sin embargo el cercano lago Dal, lugar donde se apiñan los hoteles barco, parece ser una autentica belleza digna de realizar el esfuerzo de llegar hasta allí. Pero el mayor inconveniente no es la distancia o la mala comunicación del lugar, (más recóndito es el valle de Ladakh hacia donde yo me dirijo) sino la supuesta inseguridad del viaje a una zona reclamada por Pakistan desde los tiempos de la descolonización.

  Cuando Gran Bretaña abandono su Imperio Indio nacieron India y Pakistán, aunque Cachemira era una zona de mayoría musulmana, su gobernante era hindú, el Maharajá Hari Singh, que intentó sin éxito crear un estado propio y al no conseguirlo se echó en manos de la India entregando la mayor parte del territorio a Nueva Delhi.

  Hoy la “cuestión de Cachemira” sigue siendo un punto de fricción entre ambas naciones y la mayoría de los consulados desaconsejan el viaje turístico a la zona. Durante toda la década de los 90 los atentados terroristas y las matanzas fueron numerosas con centenares de muertos en ambos lados. En 1999 los insurgentes recibieron pertrechos y financiación de parte del ejército Pakistani desatando la llamada guerra de Kargil que en 1999 provoco más de 1000 muertes.

  Kargil se encuentra justo a mitad de camino de la ruta Srinagar-Leh y es muy transitada por mochileros que desean visitar tanto Cachemira como Ladakh, de hecho el viaje dura dos días y en Kargil se hace noche. Lo cierto es que muchos viajeros ignoran sus recomendaciones consulares y viajan a Cachemira por su cuenta y riesgo, todos los que encontré y fueron un buen puñado, hicieron la ruta sin incidencias, tan solo mencionar la gran abundancia de personal militar y controles, pero eso también lo encontrare en el viaje a Leh. La única pega es que a partir de la caída del sol se imponía el toque de queda por lo que no había mucho que hacer de noche. Solo los más fantasmillas afirmaban que a la altura de Kargil habían oído fuego de artillería.

  Cachemira fue siempre una de mis opciones como ruta pero la conflictiva situación hizo que desechara ese itinerario, sin embargo me arrepiento de haberlo hecho dada la gran cantidad de personas que pude comprobar que se desplazaban por la zona. Hoy en día las recomendaciones son exactamente iguales que entonces.

Los Ferrocarriles de montaña de la India

  Como colofón a esta entrada daré algunos datos de los otros dos “trenes de montaña de la India incluidos en la lista del patrimonio mundial de la UNESCO, aunque no los conozco sirva como complemento a la información del Kalka-Shimla. Para información general sobre trenes en La India podeis ver esta entrada, Indian Railways. Guía para viajeros independientes.

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Foto: Dmitry fesechko Cc by nc

Toy Train de Darjeeling

El Darjeeling Himalayan Railway fue inaugurado en 1881 y declarado Patrimonio de la Humanidad en 1999, tiene un ancho de vía de 61 cm  y su media de velocidad es de 10 km hora, lo que da lugar a un plácido viaje de 9 horas. De los tres trenes de montaña incluidos en la lista de la UNESCO es el más popular gracias a su destino, Darjeeling, y por ser el que originariamente recibió el mote de tren de juguete, además de ser el que más aparenta esta cualidad. Como los demás circula por una inmensa cantidad de viaductos y túneles, los trayectos más turísticos entre Darjeeling y Goom son realizados por una locomotora de vapor.

nilgiri

Foto: Abhinav Gupta cc by nc

Nilgiri Blue Mountain.

 El Nilgiri Blue Mountain. Al igual que el de Dajeerling, sube a las tierras donde se cultiva el Té, un Té que le disputa la fama mundial en cuanto a sus plantaciones a Dajeerling. Se construyó en 1908 por lo que es el último de los tres famosos Ferrocarriles de Montaña de la India, continua operando máquinas de vapor en los trayectos más pintorescos y turísticos y fue incorporado a la lista de la UNESCO en el 2005. El trayecto desde Mettupalayam a Udhagamandalam de 46 km dura 4 horas y media. La gran diferencia con los otros dos trenes descritos es que este incorpora el sistema de cremallera suizo, por lo que puede subir empinadas pendientes, esta es la razón por la que sus 16 túneles y 19 puentes es una cifra insignificante en comparación con los otros dos.

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Sobre el autor

Salvador Gutiérrez Sánchez, Licenciado en Derecho, y aun preguntándose por qué. Como ya soy mayorcito ahora estoy a punto de graduarme en Geografía e Historia. Adoro viajar desde antes de tener uso de la razón, pues esta la adquirí hace poco. En este blog cuento mis viajes, mis experiencias, y especialmente los testimonios culturales y artísticos de los lugares por donde paso. Creo que un lugar se vive y se entiende mejor si conoces lo que antes sucedió. No pretendo entrar en grandes erudiciones, que o bien no poseo, o no son objeto de este blog. Solo quiero hablar de viajar, viajar y viajar, y de cuando en cuando con un puntito de acidez, e ironía.

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