Estambul. La Basilica Cisterna y el Hipódromo para turistas frikis

0
Si te gusta comparteloTweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Pin on PinterestShare on LinkedInEmail this to someone

Constantinopla. El Hipódromo y la Basílica cisterna.

Un viaje al pasado de Bizancio para frikis de la historia…como yo.

guia estambul turismo hipodromo

Hipódromo de Constantinopla

  Sultanahmet es el centro de Estambul, su corazón, el primer lugar donde se asentó Bizancio. Para el visitante, especialmente si se aloja en la zona, es el vestíbulo donde se inicia su visita a Estambul.

 Allí divisara por primera vez las cúpulas y minaretes de Santa Sofía y la Mezquita Azul o Mezquita del Sultán Ahmed.

 En todo el espacio que hoy alberga ese Foro turístico que es Sultanahmet, y antes de que se alzara el Hipódromo, la Basílica Cisterna, Santa Sofía y por supuesto la Mezquita Azul, Constantino El Grande fundó en el año 330 la Segunda Roma.

 Cuenta una leyenda que algunos romanos ilustres se resistían a trasladarse de la “vieja Roma” a la “nueva” y entonces Constantino envió a sus doce más ricos generales a una supuesta campaña contra los persas. Mientras tanto trajo a sus familias y enseres desde Roma a Constantinopla, donde ordeno a sus arquitectos que construyeran los palacios que poseían en Roma exactamente iguales.

El Augusteo

 En este lugar se encontraba el Augusteo un foro repleto de edificios y estatuas clásicas. Esto daba a la ciudad un carácter helenístico y cristiano al tiempo. De hecho ese aspecto pervivió en la Edad Media y cuando los bárbaros de la Cuarta Cruzada saquearon Estambul (Bizancio) destrozaron el Hércules de Lisipo en bronce, que aun adornaba el Augusteo.

 Por tanto la actual plaza que alberga el Sultanahmet park, tenía a un lado Santa Sofía, enfrente el Palacio Imperial y a los lados el Senado y la fachada del Hipódromo.

El Hipodromo.

Obelisco de Tutmosis III

Obelisco de Tutmosisi III

 Nada queda de aquel lugar de espectáculos y carreras de cuadrigas salvo la forma y algunos de los monumentos conmemorativos que lucio el recinto.

 Hoy es una zona despejada, mayoritariamente peatonal y que aglutina sus principales reclamos en torno al solar que ocupo el Hipódromo de Constantinopla.

Columnas y Obeliscos.

Obelisco de Tutmosis III

 Tutmosis III es el sexto faraón de la dinastía XVIII de Egipto. Es indiscutiblemente uno de los faraones más poderosos de cuantos existieron en Egipto, y de su intensa actividad guerrera y constructiva se produjeron 7 obeliscos. Cuatro se encuentran repartidos entre Roma, Londres, Nueva York y Estambul. El de Roma pertenecia al templo de Karnak, hoy ubicado en San Juan de Letrán, es el obelisco Egipcio más grande del mundo.

 El de Estambul tenía originariamente 60 metros de altura y estaba en Deir el Bahiri donde conmemoraba una victoriosa campaña de Tutmosis III en Siria.

 Constancio II quiso conmemorar sus 20 años como emperador (ventennalia) transportando los dos obeliscos a Roma. estos se traldaron de Luxor a Alejandría en el 357 d.c. El que hoy luce en San Juan de Letrán fue puesto en la spina del circo romano. Pero el otro permaneció en Alejandría hasta el 390 d.c. En esa fecha Teodosio mando trasladarlo y ponerlo en la spina del hipódromo de Bizancio. En el traslado se rompió por lo que solo se colocó una tercera parte.

 Hecho con granito rojo de Asuán mide 19,6 metros, 25,6 si se suma el pedestal. El obelisco se apoya en cuatro cubos de bronce usados para su transporte.

El “dado” de Teodosio

 Sin embargo su mayor interés reside en el pedestal, conocido también como “dado” de Teodosio. (“El segoviano” pues nació en Coca provincia de Segovia) Este se encuentra a su vez sobre 4 cubos de pórfido situados sobre otro pedestal que tal vez formara parte del mismo, pero daños posteriores han provocado la colocación de estos cubos.

  Desde un punto de vista artístico es todo un ejemplo de abandono de las reglas clásicas y anuncio de las medievales.  Frontalidad, pérdida de proporciones, espacio y perspectiva.

Las cuatro caras visibles del “dado” contienen las siguientes escenas.

Cara sudeste del "dado de Teodosio". Contantinopla

Cara sudeste del “dado de Teodosio”. Contantinopla

Cara sudeste

 Teodosio ofrece laureles de la victoria al ganador de la carrera de carros, enmarcado por arcos y columnas corintias y rodeado de espectadores, músicos, y bailarinas. En la parte baja se puede apreciar el órgano hidráulico de Ctesibio.


Cara sudoeste del "dado de Teodosio". Contantinopla

Cara sudoeste del “dado de Teodosio”. Contantinopla

Cara sudoeste

 En una tribuna se encuentran tres emperadores y un príncipe. Teodosio, Valentiniano, Arcadio y Honorio, todos con túnica, diadema y una fíbula en la clavícula derecha. Rodeados de altos funcionarios y la guardia real. En el pedestal inferior se aprecian carreras de carros y juegos circenses.


Cara noreste del "dado de Teodosio". Contantinopla

Cara noreste del “dado de Teodosio”. Contantinopla

Cara noreste

 Teodosio en el palco, recibe los presentes de los bárbaros arrodillados. Se pueden apreciar los gorros frigios en los bárbaros.


Cara noroeste del "dado de Teodosio". Contantinopla

Cara noroeste del “dado de Teodosio”. Contantinopla

Cara noroeste

 Teodosio entre dignatarios, y en la parte inferior trabajos de erección del obelisco.


Inscripciones de pedestal inferior.
Inscripciones de pedestal inferior. "Dado" de teodosio. Bizancio

Inscripciones de pedestal inferior. “Dado” de teodosio. Bizancio

«Aunque antes opuse resistencia, un hombre me ordenó obedecer a los maestros serenos y portar sus palmas, una vez que los tiranos fueron derrotados. Todas las cosas que se rindan a Teodosio y sus eternos descendientes. Esto es también cierto respecto a mi – Fui dominado y vencido en tres ocasiones diez días y alzada hacia la cumbre de los vientos, bajo el gobernador Proclo

Inscripciones de pedestal inferior. "Dado" de teodosio. Bizancio

Inscripciones de pedestal inferior. “Dado” de teodosio. Bizancio

«Esta columna con cuatro lados que yacía en la tierra, sólo el emperador se atrevió a alzarla de nuevo; Proclo fue invitado a ejecutar su orden; y esta gran columna se puso en pie en 32 días.»

Columna de Constantino Porfirogeneta. Bizancio

Columna de Constantino Porfirogeneta. Bizancio

La columna de Constantino Porfirogeneta.

 Más alta que el obelisco, gracias a sus 32 metros, no sabemos quién la construyo pero fue Constantino VII Porfirogeneta (912-959) quien la restauro y cubrió con láminas de bronce alusivas a las victorias de Basilio I, su abuelo. Las placas se arrancaron durante los saqueos de la cuarta cruzada.

La columna serpentiforme.

 Sus restos corresponden a tres serpientes enlazadas que eran la base de un trofeo conocido como Trípode de Platea.

 Era un trofeo dedicado a Apolo por la famosa victoria de Platea ante los persas en el 479 a.c. Se encontraba en el templo de Apolo en Delfos y fue traída por Constantino el Grande, en la parte superior había una bola dorada. La bola fue destruida por los bestias de la cuarta cruzada y las cabezas de serpiente se cree que aguantaron hasta el siglo XVII.

Parece ser que un soldado polaco borracho destrozo las cabezas. Hoy puede contemplarse una de ellas en el Museo arqueológico de Estambul.serpentina

La fuente del Kaiser Guillermo II.

 Este monumento, regalo del Kaiser Guillermo II al Sultán Abdul Hamit en 1898 y situado al otro extremo del Hipódromo, se le achaca ser extemporáneo respecto a los otros mencionados.

 Guillermo II buscaba construir una línea de ferrocarril a Bagdad y posicionarse así en un enclave petrolífero estratégico. No lo logró pero quedo este regalo para los turcos. Y para los alemanes la posibilidad de mandar a varios arqueólogos a ejecutar en dominios otomanos el expolio que hizo posible el actual Museo de Pergamo en Berlín. Que no estuvo exento de fuertes presiones diplomáticas.

Hipódromo. Fuente del Kaiser Guillermo II

Hipódromo. Fuente del Kaiser Guillermo II

La insurrección de Nika.

 En el lugar que hoy ocupa Santa Sofía, erigió Constantino la Megala Eklessia en el 360 d.c. ampliada y restaurada en el 404 a causa de un incendio.

 Esta iglesia fue totalmente destruida por la revuelta de NIka en el 527. Una revuelta urbana cuya chispa se encendió en el Hipódromo entre las facciones que apoyaban a los equipos verde y azul.

 No es un asunto casual o de simple vandalismo. El Hipódromo de Constantinopla era un lugar público donde se congregaba el pueblo y se tomaba pulso a los apoyos con que contaban los emperadores. Los equipos solían representar facciones de opinión y distritos de la ciudad e incluso diferentes estatus sociales. Además cada uno ocupaba sectores determinados de la grada. Por tanto los “hinchas” de un color eran grupos perfectamente organizados con sus propios intereses.

 Los azules eran aristócratas y terratenientes con intereses en los Balcanes y partidarios de una expansión hacia occidente y restablecer las antiguas fronteras de Roma. Los verdes por su parte eran comerciantes, monofisitas y con intereses en las provincias orientales. A pesar de este contraste, los intereses de ambos bandos confluyeron el 11 de enero del 527 fruto de la pobreza creciente y el malestar social.

 Así al grito de Nika (Victoria) se lanzaron al saqueo de las casas de los ricos y los agentes del fisco e incluso proclamaron un emperador, Hipatio. En el frenesí se quemaron bastantes iglesias entre ellas Santa Sofia. Justiniano, Teodora y el general Belisario quedaron encerrados en su palacio durante seis días y se cree que Justiniano estuvo a punto de huir.

La reacción de Teodora. Emperatriz de Bizancio

 Es entonces cuando cuenta el cronista Procopio, surgió la figura de la emperatriz Teodora (ex actriz, ex prostituta) y realizo su famoso discurso.

Teodora. Emperatriz de Bizancio

Teodora Emperatriz de Bizancio

“Yo, por mi parte, entiendo que la fuga redundaría en mayor daño para nosotros; ahora más que nunca, aunque en ella encontráramos la salvación. El que ha nacido ilustre, debe afrontar la muerte; quien ha ascendido al solio imperial no ha de querer sobrevivir a su dignidad, viviendo en el exilio. Dios no permite que nunca me vea despojada de esta púrpura, o que llegue un día que mi presencia no sea saludada con aclamaciones de emperatriz. Tú, Augusto, si prefieres la fuga, puedes hacer lo que te plazca: tienes dinero suficiente; he aquí el mar y he aquí las naves. Pero ten mucho cuidado, no sea que, después de tu huida, se mude tu actual esplendor en una muerte ignomiosa. En cuanto a mí, me atengo al viejo proverbio que dice: la púrpura es el mejor sudario.”

 Tal vez Teodora pensó que era preferible morir emperatriz que retomar sus antiguos empleos.

 En cualquier caso se recuperó el ánimo de Justiniano y su general Belisario. Estos contaban con una tropa leal que contrataco y provocó una brutal matanza. Si hacemos caso a las fuentes, estas hablan de cuarenta mil muertos.

 La revuelta de Nika esconde el profundo malestar por una política ambiciosa que pretendía restaurar los límites del Imperio a los tiempos de Octavio Augusto, la Renovatio Imperium, una empresa inmensa que consumiría las arcas de un ya depauperado Imperio con una población hambrienta.

 Como todos los grandes proyectos imperiales tendría una plasmación arquitectónica y los destrozos de la revuelta servirían para que Justiniano diseñara la nueva Constantinopla y la majestuosa Santa Sofia, la Santa Sapienza.

 Pero no fue la única de las grandes obras de Justiniano tras la revuelta de Nika. A la misma altura que la entrada a Santa Sofia, en la calle de la izquierda, Yerebatan Cadessi se encuentra la Cisterna Basílica.

Cisterna Basílica

 No tardaremos en ver el cartel que anuncia la entrada a la Cisterna Basílica, llamada Yerebatan Sarayi. “El Palacio Sumergido”, la mayor de las muchas que abundan en Estambul y parte del inmenso programa constructivo de Justiniano, con posterioridad a la insurrección de Nika.

Estambul Cisterna Basilica.

Capitel corintio en primer plano y pulvino a continuación

 Construida en el 532 como aljibe destinado a mantener reservas de agua en caso de asedio o sitio. Esta cisterna proporcionaba agua al palacio Imperial y después de 1453 a Topkapi y sus jardines.

 Con el tiempo cayo no solo en desuso sino en el olvido, llegando a ser almacén de madera en el siglo XIX y no es hasta la década de los 80 del pasado siglo, cuando se acondiciona para uso turístico.

 Este acondicionamiento se basa en una serie de pasarelas que permiten la circulación a través de la cisterna, la cual mantiene cierto nivel de agua. Al mismo tiempo las pasarelas nos conducen a las columnas con cabeza de Medusa y a la que tiene un fuste con ojos.

 A la Cisterna Basílica se accede tras descender 52 escalones, la primera sensación es de grandiosidad, probablemente por estar poco acostumbrado a visitar monumentos de estas características. Un efecticista juego de luces y la música de fondo contribuye a crear un ambiente enigmático y algo misterioso.

Estambul Cisterna Basilica.

Un bosque de 336 columnas y pasarelas.

 Siempre y cuando no prestemos atención a la tienda de souvenirs, la cafetería y el photoset con disfraces de sultanes y odaliscas. Este último ofrece a los turistas la posibilidad de  “sentirse” sultán o visir durante unos instante,s a razón de 5€ la instantánea. (Sale ligeramente más económica pagando en Euros que en Liras).

 El hecho de que la Cisterna Basílica no esté bajo el control del ministerio de Cultura Turco ha propiciado una mayor explotación comercial y por lo tanto se exprimen al máximo las posibilidades del monumento como atracción turística.

 La planta de la cisterna es de 138 metros por 65 metros, cuenta con 28 filas de 12 columnas para un total de 336 columnas. De las columnas 98 mantienen capiteles corintios con hojas de acanto, traídas de templos de Anatolia junto con otras para la construcción de Santa Sofia. Las restantes tienen en cambio el tradicional capitel bizantino con forma de pirámide truncada y base cuadrada. Es el llamado pulvino. 

Las Medusas

Bizancio Cisterna Basílica. Medusa

Medusa

 En la esquina noroeste existen dos columnas cuya base son dos enormes cabezas de Medusa. Se desconoce de dónde proceden. En el jardín de la cafetería del Museo Arqueológico existe otra cabeza de Medusa. Su misión es meramente práctica, pero la rumorología ha alimentado la teoría de que se encuentran de lado y boca abajo para neutralizar los efectos petrificantes de la mirada de la Gorgona.

 Y con esto, tras la visita al Hipodromo y la Basilica Cisterna llega la hora de que el friki se introduzca en la Santa Sapienza. Santa Sofía.

Fuentes: Bibliografía y Webgrafia.

Historia del Arte Salvat. Francesc Navarro.

Vol. V ROMA; Arte Paleocristiano y Bizantino.

Foto Columna serpentiforme: Landahlauts. Lic CC by-nc-sa/2.0

Si te gusta comparteloTweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Pin on PinterestShare on LinkedInEmail this to someone

Sobre el autor

Salvador Gutiérrez Sánchez, Licenciado en Derecho, y aun preguntándose por qué. Como ya soy mayorcito ahora estoy a punto de graduarme en Geografía e Historia. Adoro viajar desde antes de tener uso de la razón, pues esta la adquirí hace poco. En este blog cuento mis viajes, mis experiencias, y especialmente los testimonios culturales y artísticos de los lugares por donde paso. Creo que un lugar se vive y se entiende mejor si conoces lo que antes sucedió. No pretendo entrar en grandes erudiciones, que o bien no poseo, o no son objeto de este blog. Solo quiero hablar de viajar, viajar y viajar, y de cuando en cuando con un puntito de acidez, e ironía.

Deja tu comentario