La pasión por viajar

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Diario de un viaje a la India

 Comencé a viajar muy joven no solo por turismo, sino por otras circunstancias, como traslados profesionales de mi padre al extranjero (Venezuela), por tener familiares residentes en Inglaterra, y porque esto de viajar no era una actividad que en lo absoluto desagradara a mis padres. Incluso a nivel nacional mi familia estaba diseminada por varios puntos de la geografía peninsular.

 El ambiente de los aeropuertos y las estaciones pronto no solo fueron familiares sino hasta acogedores y cuando tuve la edad para viajar solo, emprendí dicha afición con la mayor de las pasiones, aunque limitada a las posibilidades de disfrute de cada momento.

Si en el mundo físico no podía viajar todo lo que quería, (que era mucho), en el mental e  incluso, en el de los sueños, no pare ni un minuto, ayudado por la literatura de viajes, los documentales, el cine, etc. En fin, otra forma de viajar. Creaba mis propios itinerarios en los cinco continentes y con los datos e informaciones que recopilaba sobre algún destino “soñado” llegaba a tal nivel de precisión, que si surgía una conversación sobre viajes a uno de estos destinos, todo el mundo se sorprendía de que manejara tal cantidad de datos útiles al viajero, sin haber puesto un pie en ese lugar.

El viaje soñado

Si un genio maligno hubiera salido de una lámpara y me hubiera concedido el deseo de visitar un país, de esos que tanto sueñas, pero advirtiéndome de que sería el único al que iría en toda mi vida, mi respuesta hubiera sido inmediata. La India.

La India no era solo un viaje, era el El Viaje. La poderosa mezcla que formaba su intensa espiritualidad, la pequeña base que yo poseía de lecturas sobre la India Británica (Rudyard Kipling, E.M. Foster) y los catálogos de viajes de alto standing, habían colocado al subcontinente indio en la cumbre de los Tops de mis viajes soñados.

diario viaje india norte. Ruta

Ruta India del Norte

 

 La llamada crisis de las puntocom me dejo de patitas en la calle en la primavera del 2001, pero al menos lo hizo mediante una razonable indemnización, que me proporcionó el tiempo y el dinero suficiente para irme casi 40 días al destino soñado. Como fui solo, pude gozar de la tranquilidad necesaria para escribir un diario que, desde entonces, acumulaba polvo en un cajón.

La razón de este diario

  El blog no es una mera bitácora de un viaje ya algo alejado en el tiempo, sino un lugar de viajes actuales y todo lo referente a lo que nos gusta a los aventureros/viajeros/TURISTAS. Además he incluido este pequeño apartado dedicado a aquel diario escrito y no publicado del soñado periplo.

Así que el arranque, será la narración de aquel viaje. He desempolvado el diario con el fin de transcribirlo, algunos datos estarán lógicamente obsoletos, pero ciertas cosas permanecen iguales en todos los viajes, aunque hayan transcurrido 13 años, sobre todo, si este se realiza como mochilero.

diario viaje india norte. Aeropuerto de Nueva Delhi

Foto: seaview99 Lic. cc-by-nc-sa

30 de Julio; el comienzo

Salí de Madrid hacia Nueva Delhi via Zurich, con Swissair, llevo soñando mucho con este viaje, las ultimas semanas he leído bastante.

  Como ya conocía algo del devenir histórico del país y de la mirada británica en los tiempos del Raj , me he centrado más en cuestiones de sociedad (La reina de los bandidos, Phoolan Devi), de literatura de viajes (Viaje a la India, Ramiro Calle) y religión o más bien espiritualidad (El Yogui, Ramiro Calle),  además de Siddhartha de Hermann Hesse. Como guía siempre suelo llevar la Lonely Planet pero, en esta ocasión, he optado por la competencia y llevo la Rough Guide, en lo que a La India respecta las he comparado numerosas veces en distintas ediciones, y sus diferencias son irrelevantes por lo que la elección de una u otra es perfectamente válida.

En el vuelo a Zurich observo a una pareja que hojea la Lonely de la India, por lo que deduzco, que se disponen a hacer el mismo transbordo que yo. Efectivamente durante el vuelo a Nueva Delhi les veo otra vez en el avión y entablamos conversación, se llaman Paco y Marga y van dos semanas a la India, su idea es hacer el famoso triangulo Nueva Delhi-Agra-Jaipur para luego, visitar el llamado “valle de las flores” en el extremo norte de Uttar Pradesh, casi limitando con China. Inevitablemente surge la conversación de las vacunas y otras medidas sanitarias adoptadas para afrontar el viaje, en mi caso he optado por ponerme la de la hepatitis y el tétanos. En cuanto a la malaria, en el centro de Sanidad Exterior de Madrid me han dado un excelente consejo; Dado que la primera parte de mi periplo transcurrirá en las faldas del Himalaya, a mas de 2500m de altura, puedo retrasar el inicio de la profilaxis antipalúdica hasta unos días antes de bajar a las tierras llanas de la cuenca del Ganges, puesto que en zonas de montaña no hay riesgo de malaria.

La primera impresión

Llegamos de noche a Nueva Delhi, Paco y Marga me proponen coger el taxi juntos, así que tal y como manda la guía, una vez recogido el equipaje buscamos el quiosco oficial de pago de taxi por adelantado, un mozo nos lleva por el parking a una esquina donde nos espera el taxista, Paco le da la dirección de un hotel al azar de entre los que se encuentran en la zona de Pahargang, el barrio  de los mochileros, el Kao San Road de Nueva Delhi.

diario viaje india norte. Pahargang de Noche

Foto: rosipaw Lic. cc by-nc-sa

 Nada más salir tenemos que hacer una serie de peripecias para esquivar un grupo de vacas en medio de la carretera, algo que me colma de felicidad. Que mi primer contacto con el País sea unas vacas en la carretera, a las que no podemos molestar e interrumpen el tráfico, es más de lo que puedo pedir, es como ir a México y que un mariachi surga de repente cantando las mañanitas, o vas a Sevilla y mientras tomas una tapa en una taberna se improvisa un tablao con cante jondo al estilo casa Anselma en Triana. La interrupción del tráfico por unas vacas debería estar incluido en cualquier itinerario por la India, si voy hasta allí exijo que mi transporte sea interrumpido por vacas sagradas en algún momento del viaje, faltaría más.

 Pero este tópico no fue el único en cumplirse, otro más molesto se produjo a continuación, tal como mandan los cánones el taxista nos espetó sin miramientos.

“I know a Hotel, very cheap, good rooms, clean, good food, friendly staff, etc, etc.”

 Paco insiste en el Hotel que le indicó, pero haciendo caso omiso, el taxi se detiene frente al Hotel en donde nuestro chofer espera su suculenta comisión por traer a tres incautos, dudamos, pero las altas horas de madrugada y el hecho de que el hotel no pareciera del todo mal nos hace claudicar y bajamos del taxi. Gran error.

Al final puedo descansar en mi sórdida habitación enfrentado, al dilema de si apagar el ventilador y pasar un asfixiante y húmedo calor o mantenerlo encendido y soportar un ruido infernal que provoca por el contacto de un trozo de pala rota que golpea en la base del aparato, al final vence el sueño.  Hay que llevar siempre tapones para los oídos.

Mi primera habitación en la India

Mi primera habitación en la India

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Sobre el autor

Salvador Gutiérrez Sánchez, Licenciado en Derecho, y aun preguntándose por qué. Como ya soy mayorcito ahora estoy a punto de graduarme en Geografía e Historia. Adoro viajar desde antes de tener uso de la razón, pues esta la adquirí hace poco. En este blog cuento mis viajes, mis experiencias, y especialmente los testimonios culturales y artísticos de los lugares por donde paso. Creo que un lugar se vive y se entiende mejor si conoces lo que antes sucedió. No pretendo entrar en grandes erudiciones, que o bien no poseo, o no son objeto de este blog. Solo quiero hablar de viajar, viajar y viajar, y de cuando en cuando con un puntito de acidez, e ironía.

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