Como ir a South Luangwa National Park. Guia.

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Llegar al South Luangwa National Park.

Datos objetivos, …y subjetivos.

Las razones que me llevaron a elegir este Parque Nacional las explique detalladamente en el post sobre cómo elegir un parque nacional en África. South Luangwa es uno de los mejores parques nacionales de África, y despues de las cataratas Victoria, la mayor atracción en Zambia.

Cómo ir a South Luangwa.

Desde Lusaka o Lilongwe por avión.

Lo normal es haber llegado vía aerea a Lusaka, la capital de Zambia. Desde el aeropuerto de Lusaka salen entre uno y tres vuelos diarios a Mfuwe, (población más importante cerca de el Parque Nacional de South Luangwa) dependiendo de la demanda del momento. Se realizan en pequeñas avionetas Cessna y sus precios oscilan alrededor de los 150$ (solo ida).
Para regresar a Lusaka, todos los alojamientos registrados en South Luangwa y alrededores se hacen cargo de las gestiones con la aerolinea, e incluso puedes pagar el billete en el propio lodge. Igualmente tanto para la ida como la vuelta el alojamiento hace el transfer al aeropuerto.

Otros muchos viajeros llegan a South Luangwa procedentes de Malawi que está más cerca geográficamente. Pero el precio del avión desde la capital, Lilongwe, es mayor, superando los 200$.

El avión de vuelta a Lusaka

El avión de vuelta a Lusaka

Por tierra.

En mi caso abandone South Luangwa por aire, pero sin embargo llegue por tierra.

Podemos llegar mediante coche de alquiler con o sin chofer. En cuyo caso quiere decir que no viajamos con mochila, sino con cartera.

La ruta normal es tomar un autobús a Chipata, última localidad de importancia antes de entrar en Malawi.

Ir a Chipata

Los autobuses salen de la Intercity bus terminus, (Dedan Kimathi Rd, Kamwala. Lusaka) en un trayecto de unas 9 horas que cuesta 28$. No es que sea imprescindible, pero lo habitual es hacer noche en Chipata y al día siguiente seguir a Mfuwe.
Los viajeros procedentes de Malawi habrán llegado por bus o taxi a la frontera (a unos 12 km de Chipata) procedentes de Lilongwe. Una vez allí deben tomar otro taxi para recorrer estos 12 km.

Llegar a Mfuwe desde Chipata.

Desde la estación  local de Chipata salen los minibuses rumbo a Mfuwe. No tienen hora, simplemente salen cuando están llenos. Cuestan menos de 10$ más 1$ por mochila. Pero en realidad lo que se paga es el asiento. De manera que si quieres llevar la mochila, o a tu acompañante sobre tus piernas solo pagas un billete. Y si quieres le compras un billete a tu mochila, y esta va sentada.

Poblado de Mfuwe

Poblado de Mfuwe

Se puede negociar por un par de dólares más que te dejen en la puerta de tu alojamiento. En cualquier caso si notan que no eres de Zambia 😉 puede que intenten inflar los precios.

Otra opción es un taxi. Algo cara si somos pocos, pero puede ser una buena opción si logramos un acuerdo con otros viajeros y compartimos gastos. Aquí todo depende de las facultades negociadoras, pero cualquier precio por debajo de 100$ es razonable, y por encima de 120$ caro.

En cualquier caso lo recomendable es levantarse antes que el Sol. Tanto para buscar mini-bus o taxi.

Dormir en Chipata.

Como dije, una noche en Chipata es más que aconsejable. El alojamiento seleccionado fue Pine View, con un seductor aire colonial, amplios jardines, comida local más que aceptable, y un bar que suele funcionar como centro de reunión de viajeros y mochileros en tránsito por la ciudad. Y por tanto buen lugar para conocer a alguien que quiera compartir taxi a Mfuwe al día siguiente.

Con esto terminan los datos básicos y objetivos para ir o volver del Parque Nacional de South Luangwa a Lusaka o Lilongwe. Pasemos ahora a los datos subjetivos que suelen ser menos prácticos, pero más divertidos.

Mapa del trayecto desde Lusaka.

Como ir a South Luangwa National Park. Versión subjetiva.

Situaciones kafkianas.

El billete de autobús lo compre el día anterior. Aún no ha amanecido en La estación de Lusaka (Intercity bus terminus, Dedan Kimathi Rd, Kamwala) Pregunto a un local cual es el autobús que corresponde a mi destino. Parece ser que salen dos a Chipata a la misma hora. Uno de ellos “express”, concretamente el mío. Pero cuál de los dos. Inicio las averiguaciones, que pronto tomaran un cierto aire kafkiano.

 La pregunta es: ¿Cuál es el expreso? La respuesta es. ¿Tú en cual vas? En ese de ahí. ¡Ese es el expreso!

Pronto comprendo que la condición de expreso está supeditada a que esta pareja de blancos vaya en el autobús. Expreso será aquel al que yo me suba.

Me subo en uno con las mochilas a cuestas, pues el maletero se utiliza para otros menesteres, no el equipaje del pasaje. Los autobuses son de pasajeros…y de mercancías.

Estos autobuses tienes 3 asientos en un lado y dos en otro, con un estrecho pasillo donde pronto se acumularan equipajes, inmensos sacos con sabe Dios que, etc.

Una vez instalados sube un empleado y nos dice que debemos cambiar de autobús, el nuestro es el de al lado. Proceso de cambio y esquivado de obstáculos. Nos damos prisa pues la hora de salida se acerca. (Ilusos, nunca se irían sin nosotros, somos las estrellas de la función).

Aunque parezca mentira, una vez instalados en el nuevo “expreso” continúan las negociaciones respecto a que autobús llevara a los dos blancos en cuestión y ¡sorpresa! Nos piden volver al autobús original.

La duración del trayecto a Chipata.

En África el concepto espacio/tiempo es como en Matrix, no obedece a las reglas físicas, e incluso puede ser modulable.
Tengo interés en saber cuánto durara el trayecto en un vehículo tan atestado de personas y equipaje, y con tan poco espacio para sentarse. Pronto obtendré una amplia panoplia de respuestas que van desde las seis horas, hasta las catorce. Pero todo es relativo.

En un caso pregunto al que carga las maletas.
-¿Cuánto tarda el autobús hasta Chipata?
-Catorce horas
¡CATORCE HORAS! –Mi gesto de enfado-sorpresa causa efecto.
-No, no, nueve, nueve horas.

Vaya ha bajado cinco horas.

Voy ensayando nuevas preguntas.

Asi: Una pregunta como; ¿el viaje a Chipata es largo, no? Te devuelve entre doce a catorce horas, mientras otra del estilo ¿no es muy largo el viaje, no? Si le das la adecuada entonación puede incluso generar cómputos de seis y siete horas de trayecto nada más.

Pronto, como Neo, voy dominando la Matrix.
¿El viaje a Chipata es de nueve horas, VERDAD? Si nueve.

Ya tengo todo el poder, no solo es expreso el autobús al que yo me suba, sino que tardara en llegar lo que yo diga.

El trayecto.

Poblados africanos desde la carretera.

Poblados africanos desde la carretera.

Nos acomodamos en nuestro asientos, junto a mi, va un hombre joven con sus dos hijos, uno de unos 4 o 5 años y otro de tal vez 7. Ha pagado un billete, por tanto solo ocupa un asiento y van cada uno en una pierna del progenitor.
Bajo mis pies un inmenso saco de “algo” impide que los coloque en el suelo por lo que he de adoptar la posición del loto.

Durante más de dos tercios del trayecto el padre de los dos churumbeles habla sin parar a sus dos hijos. Por el tono y los gestos es fácil deducir que va contando historias y anécdotas, que con toda probabilidad le contó a él su padre o su abuelo.

En África no hay abundancia de fuentes escritas, los medios de comunicación de masas, pues eso, de masas nada. La tradición oral es la gran fuente de transmisión cultural, un tesoro inmaterial que mantiene vivo el recuerdo del pasado, de generación en generación a través de la palabra. Como dice el etnólogo malí Amadou Hampaté Ba “En África cuando un anciano muere, una biblioteca arde”.

Aquellos niños algún día contaran esas mismas historias.

Al final más por aburrimiento que por otra cosa uno consigue dormir o algo parecido, mis vecinos de asiento también, así que uno de los niños termina prácticamente sobre mi. Pero a esas alturas de trayecto ya lo mismo da 8 que 80.

El trayecto rozó las diez horas.

Area de servicios de la carretera.

Area de servicios de la carretera.

Chipata

Ya hice referencia al hotel Pine View de Chipata, bastante recomendable y acogedor, si bien hemos de olvidarnos de cualquier concepto de servicio occidental, aquí las cosas se producen con tranquilidad, sin prisas, ni agobios, todo va sucediendo, las cosas ocurren pero no se sabe cuándo y en qué orden.

Tras la cena acudimos al bar del hotel, frecuentado por otros viajeros y por jóvenes de la influyente minoría india en Chipata.

Hay unos indios que me caen muy bien, y son los que viven en su propio país, la India. Otros que no me caen tan bién, son los emigrados a otros países. En África en cuanto a racismo se refiere, los indios no tienen nada que envidiar al más sonrojadito de los afrikáners. Su actitud hacia los africanos es de desprecio total. Un poco como Gandhi, que durante su juventud en Sudáfrica demostró que los africanos le importaban un comino.

Allí en el bar conocimos a una pareja belga que se dirigía a South Luangwa, concretamente a nuestro mismo lodge, el Wildlife Camp. Aprovechamos para quedar a la mañana siguiente y buscar taxi común, con el fin de compartir gastos.

A la mañana siguiente un breve regateo dejo el asunto en 100$ y pudimos iniciar camino hacia Mfuwe.

Trayecto y llegada a Mfuwe.

El camino es por una pista y dura casi tres horas, no está asfaltado y disfrutas de unos cuantos baches, pero también tienes ocasión de ver la inconfundible tierra roja de África, esa que cuentan que se debe a la sangre derramada. Se divisan los poblados africanos. Con pinta de que si entras saldrá el jefe a recibirte. En muchos de ellos se puede ver a las mujeres moliendo grano en grandes morteros.

Los caminos de África.

Los caminos de África.

Llegamos a Mfuwe, que es un poblado rural algo más grande que los demás y un pelín contaminado por elementos propios del turismo. Una casa de madera ejerce como un pseudo-centro de recepción de visitantes. De allí sale una mujer británica que nos comunica que nuestro jeep está a punto de llegar para llevarnos al Wildlife Camp, y mientras tanto: ¿do you want a cup of tea or coffee?

Nosotros preferimos explorar el poblado, aunque luego nos dijeron que no era muy cortes hacerlo sin permiso del jefe, pero los niños enseguida salieron a hacernos corro.

Niños de Mfuwe

Niños de Mfuwe

Seguidamente en un pequeño mercadillo compramos un buen racimo de exquisitas mini-bananas, (sino que se lo digan a los babuinos que terminarían hurtándonos las mismas) y al cabo de un largo rato aparecio nuestro jeep.
En menos de veinte minutos estábamos en nuestro lodge, el Wildlife Camp.

La llegada al campamento y un instante inolvidable.

Entre el trayecto a Mfuwe desde Chipata, la espera allí de más de una hora, llegar al Wildlife Camp, registrarse, comer, asearse e instalarse, hemos llegado a la cabaña-bar al atardecer.

Esta cabaña está situada en una especie de terraza natural, desde la que se aprecia el amplio curso del río Luangwa, con grandes explanadas debido a la estación seca en que nos encontramos (Agosto).

Allí me siento con una cerveza Mosi, en lo que puede que sea mi primer momento de relax en casi cinco días. He salido de Madrid hacia Paris, allí cuatro horitas, luego vuelo de 11h a Johanesburgo, día de visitas y salida en vuelo a Lusaka, jornada de compra de billetes, y al día siguiente las 10 horitas a Chipata, al amanecer taxi a Mfuwe, etc.

Merecido descanso tras muchas horas de viaje.

Merecido descanso tras muchas horas de viaje.

 Mientras anochece observo el río Luangwa cuando una familia de elefantes lo cruza. Al llegar a una orilla una de las crias tiene dificultades para subir por un montículo de barro, la hembra se gira y con su trompa levanta a la cría y salva el desnivel. El último sol del día ilumina la acción mientras el rojo crepuscular va tiñendo el cielo.

De repente, más de 100 horas de aviones, aeropuertos, autobuses, cansancio, mochilas abiertas, cerradas y vueltas a abrir, han merecido la pena. Un solo instante de pocos segundos ha amortizado todo el esfuerzo. Todo el viaje.

Volvería a hacer 100 horas más, para vivir otros cinco segundos como aquellos.

Un safari en África es una experiencia inolvidable.

Un safari en África es una experiencia inolvidable.

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Sobre el autor

Salvador Gutiérrez Sánchez, Licenciado en Derecho, y aun preguntándose por qué. Como ya soy mayorcito ahora estoy a punto de graduarme en Geografía e Historia. Adoro viajar desde antes de tener uso de la razón, pues esta la adquirí hace poco. En este blog cuento mis viajes, mis experiencias, y especialmente los testimonios culturales y artísticos de los lugares por donde paso. Creo que un lugar se vive y se entiende mejor si conoces lo que antes sucedió. No pretendo entrar en grandes erudiciones, que o bien no poseo, o no son objeto de este blog. Solo quiero hablar de viajar, viajar y viajar, y de cuando en cuando con un puntito de acidez, e ironía.

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