Arlés, una joya en el corazón de La Provenza

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Arlés, la ciudad más bonita de Provenza.

  Arlés se encuentra en la subprectura de Bocas de Ródano, en el Departamento Francés de Provenza-Alpes-Costa Azul. Incluida en la lista de Villes et pays d’art et d’histoire, algo así como ciudades y países de arte e historia y que equivaldría a la declaración de conjunto histórico artístico en España. Esta preciosa ciudad cercana a Marsella es fácilmente accesible desde Cataluña pues se encuentra a 419km de Barcelona por lo que una visita de fin de semana es perfectamente abordable. Desde otras zonas de España requerirá más tiempo, pero bueno, el viaje es el fin no el medio.

Arlés patrimonio de la Humanidad

   Dos son los periodos históricos que han proporcionado a Arlés su monumentalidad, por un lado la Roma Imperial y por otro la Alta Edad Media.

 Aunque en el siglo XIX un tipo holandés de pelo rojo se peleó con un francés de origen peruano y este le cortó la oreja, siendo esta una de las trifulcas más famosas de la historia del arte universal. Como el holandés era un artista con un alto concepto de sí mismo considero que sería todo un honor poseer el pabellón auditivo de su persona, así que se lo regaló a una prostituta llamada Raquel. Se desconoce si fue un acto de generosidad o a cambio de algún favorcillo.

Provenza. Vista de Arlés desde el anfiteatro

Vista de Arlés desde el anfiteatro

 La Unesco no ha tenido a bien incluir la gresca mencionada como patrimonio inmaterial de la Humanidad, y de la oreja no se ha vuelto a saber nada, por lo que actualmente el título de patrimonio de la Humanidad abarca solo a los monumentos romanos y románicos de Arlés.

Arlés romana

  Antes de Roma, Arlés fue griega por influencia de la colonia Focea de Massalia, su nombre era Theline, fueron los celtas quienes la bautizaron Arelate, pero siempre estuvo a la sombra de Massalia (Marsella), la guerra civil entre Pompeyo y Julio Cesar fue la oportunidad de sacarse de encima esa sombra.

 El apoyo prestado a Julio Cesar en el asedio de Massalia (que apoyaba a Pompeyo) la hizo merecedora de convertirse en colonia de Derecho Romano, ademas de colonia de veteranos de la Legión VI Ferrata una de las incondicionales de Julio Cesar.

  A partir de entonces y gracias en parte a su situación a medio camino entre España e Italia la ciudad comenzó a florecer como una de las más importantes de la Galia Narbonensis.

  Hoy los hitos más importantes del periodo romano son;

El Teatro:

  De época de Augusto tenía capacidad para 10.000 espectadores, actualmente no queda mucho, solo destacan dos columnas pero en verano se siguen haciendo representaciones.

Provenza. Teatro de Arlés

Vista del teatro y al fondo la torre de san Trófimo, en medio un bloguero.

 Los Criptopórticos:

 Son la red de galerías situadas bajo el foro romano, se sitúan en los bajos del ayuntamiento arlesiano en la Plaza de la República, justo al lado de la portada de San Trofimo.

El Anfiteatro – Les Arenes

  El anfiteatro es de los mejores conservados de Francia, junto con el de Nimes y al igual que este, es plaza de toros. En el caso de Arlés se celebran dos ferias, una en Semana Santa y otra el segundo fin de semana de Septiembre, los festejos taurinos tienen lugar desde 1853.

 El Teatro Romano de Arlés tenía una capacidad para 20.000 que no debe ser mucho más de la que hoy ostenta. En la edad media sirvió como barriada de las poblaciones más humildes y recinto defensivo. Hoy su visita además de admirar la propia obra arquitectónica tiene el aliciente de proporcionar algunas de las mejores vistas de la ciudad.

anfiteatro

anfiteatro

Arlés tardo-imperial

 En la época tardo imperial Arlés vivirá uno de sus periodos más prósperos, siendo sede de la prefectura de la Galia que incluía también Hispania y Britania. La ciudad fue sede Imperial con Constantino El Grande quien construyo en la misma unas grandes termas que aún conservan importantes restos, y uno de sus hijos, Constantino II, nació en Arlés. Eran los albores del cristianismo como religión aceptada y en tiempos de Constantino (314) tuvo lugar el primer concilio de Arlés donde se condenó la herejía Donatista, mientras que en el segundo (353) en tiempos de Constancio II se intentó imponer el arrianismo en el Imperio.

San honorato en Les alyscamps

 Entre los siglos IV y V el arzobispado de Arlés fabrico una buena remesa de santos como San Hilario de Arlés, San Cesáreo de Arlés, o San Honorato de Arlés. Precisamente bajo la advocación de este último santo se encuentra la iglesia de San Honorato al final del paseo de Les Alyscamps, sin duda uno de los rincones más bellos de Arlés, se encuentra un poco apartado del centro pero perfectamente accesible andando.

 Al inicio de los campos se adquiere la entrada si no lo has hecho ya en la oficina de turismo. Así comienza este paseo por una arboleda jalonada de sarcófagos medievales que nos conducen hasta la iglesia de San Honorato. Esta tiene algo de misterioso, parece sacada de un cuadro de Arnold Böckiln, su interior de paredes desnudas está iluminado por los vanos de su gran linterna ortogonal, inspirada arquitectónicamente en el anfiteatro de la ciudad. Alberga numerosas inscripciones y sarcófagos con crismones y otros símbolos que harían las delicias del protagonista de las novelas de Dan Brown, o sea Tom Hanks.

Arlés, Provenza. San Honorato en Les Alyscamps

San Honorato en Les Alyscamps

  El inicio del culto a Santiago convierte a Les Alyscamps en parte de la vía Tolosana o camino de Arles, previamente vía Aurelia. La presencia de numerosas reliquias y santos hizo que los peregrinos a Santiago tomaran el camino de la necrópolis de manera que esta adquiere un una gran importancia en el mundo cristiano. Los primeros obispos de la ciudad y San Ginés fueron aquí enterrados y aparece mencionada en el poema Infierno de Dante. Para colmo en el siglo XIX el holandés y el franco-peruano que antes mencione venían aquí a pintar cuadros (no sé si antes o después de la pelea). Un lugar absolutamente recomendable, de una gran belleza, si tuviera que quedarme con algo de Arlés, aunque es difícil elegir, probablemente sería Les Alyscamps.

San Trófimo de Arlés

  El otro hito medieval obligado es naturalmente San Trófimo de Arlés. Iglesia Catedral construida entre el siglo XII y XIV con elementos románicos y góticos. Las reliquias del santo que da nombre a la iglesia se encontraban en San Honorato, pero se trasladaron a la nueva construcción en el siglo XIII. Su portada es paradigma del románico provenzal. Ya mencione que la linterna de San Honorato se inspira en el anfiteatro arlesiano, pues bien aquí la huella romana vuelve a ser visible por el portico con frontón que envuelve la entrada. Esta datada entre el 1190 y 1200 y representa el juicio final con un cristo mayestático en su mandorla con el tetramorfos. Justo debajo hay un friso lleno de apóstoles, hombres buenos, hombres malos y el mismo demonio conformando así la iconografía del juicio final, con una estética que recuerda a los sarcófagos tardo romanos. La portada requiere la competencia de un experto para poder descifrar su abundante iconografía, pues tampoco falta la natividad, los reyes magos, la matanza de los inocentes, incluso elementos paganos como Hércules, y algunas figuras del cercano siglo XIX, tal vez en el marco de las “interpretaciones” de Violet Le Duc.

Arlés, Provenza. Portada Románica de San Trófimo

Portada Románica de San Trófimo

    La iglesia Románica con su característica bóveda de cañón tiene un notable ábside gótico, una torre lombarda y su bello claustro con dos lados románicos y dos góticos. He visto claustros románicos o góticos mejor conservados pero lo ennegrecido de sus piedras le da un toque peculiar y misterioso, así parece confirmar su antigüedad, como si dijera ¡tengo 800 años que esperabas! Además tiene una indiscutible originalidad en lo que a la visita se refiere, y es que se puede acceder a la cubierta del mismo y dar un paseo por el techo del claustro, algo que sinceramente yo no había visto anteriormente en otros claustros.

Arlés, Provenza. Claustro de San Trófimo

Claustro de San Trófimo de Arlés

   Otros monumentos o lugares de interés que no tuve tiempo de ir en un día son las termas de Constantino, el Museo de Arlés y de la Provenza antigua sobre los restos del circo romano y que acoge las colecciones desde la prehistoria a la alta edad media.

Arlés y Vincent Van Gogh

 Finalmente queda otro reclamo turístico que por cronología he dejado al final. Vincent Van Gogh, que no fue el primer ni último pintor que descubrió los encantos de la ciudad para el ejercicio creativo. Son numerosos los rincones arlesianos que inmortalizo Van Gogh. Muy famoso, aunque claro, no se ve, es su habitación.

 La oficina de turismo de Arlés organiza un tour para recorrer algunos de esos rincones plasmados durante los 15 meses que Van Gogh  residió en la ciudad entre 1888 y 1889. Se pueden ver las orillas del Ródano (cuadro: La nuit étoilée), La escalera del puente de Trinquetaille (cuadro: L’escalier du Pont de Trinquetaille), el viejo molino (cuadro: Le vieux moulin), el Boulevard de Lyces (cuadro: Le jardín public), el espacio Van Gogh, antiguo hospital de Arlés donde el pintor ingreso sin oreja, (cuadro: Le jardin de la maison de santé), el puente de las lavanderas (cuadro:Le Pont de Langlois aux Lavandières ), Les Alyscamps (con un cuadro de igual nombre), las ya comentadas arenas de Arles (nuevamente cuadro de igual título), el Café de Arlés, (cuadro: Le café le soir) cuyo actual propietario ha tenido la impresionante originalidad de llamarlo café Van Gogh, y algunos otros puntos señalizados además de los que incluye el tour.

 En mi caso pude ver Les Alyscamp y Las Arenas que por motivos obvios son monumentos que uno visita, pero el punto postimpresionista más fotografiado es el café de Arlés por su céntrica y accesible situación.

 Una merecida visita a una ciudad excepcional.

cafearles

Cafe Van Gogh

VanGogh

Terraza de café por la noche. Vincent Van Gogh

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Sobre el autor

Salvador Gutiérrez Sánchez, Licenciado en Derecho, y aun preguntándose por qué. Como ya soy mayorcito ahora estoy a punto de graduarme en Geografía e Historia. Adoro viajar desde antes de tener uso de la razón, pues esta la adquirí hace poco. En este blog cuento mis viajes, mis experiencias, y especialmente los testimonios culturales y artísticos de los lugares por donde paso. Creo que un lugar se vive y se entiende mejor si conoces lo que antes sucedió. No pretendo entrar en grandes erudiciones, que o bien no poseo, o no son objeto de este blog. Solo quiero hablar de viajar, viajar y viajar, y de cuando en cuando con un puntito de acidez, e ironía.

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